28 mayo 2008

Aterrizaje perfecto marca el inicio de la nueva misión en Marte

Iniciativa internacional apoya primer aterrizaje en región polar del planeta rojo

 
Foto ampliada
La nave espacial Phoenix tomó este foto mosaico de la superficie marciana. (Foto: JPL-Caltech/Universidad de Arizona)
La nave espacial Phoenix tomó este foto mosaico de la superficie marciana. (Foto: JPL-Caltech/Universidad de Arizona)

Washington – El 25 de mayo, el cuarto planeta del sistema solar recibió a un nuevo visitante: la nave espacial Phoenix de la NASA aterrizó en las llanuras árticas de Marte, alistó sus cámaras fotográficas y envió imágenes a la Tierra de un panorama cubierto de guijarros.

Después de un recorrido de 679 millones de kilómetros desde la Tierra, la sonda espacial tocó suelo en una región llamada Vastitas Borealis, a 68 grados latitud norte y 234 grados longitud este. Quince minutos después, el vehículo orbital de Marte Odyssey, de la NASA, transmitió un mensaje de Phoenix, informando a los ingenieros que ésta había sobrevivido su difícil descenso final.

La sonda había conseguido superar las desalentadoras probabilidades: en la historia internacional de los viajes espaciales, sólo cinco de 13 intentos de aterrizar en Marte tuvieron éxito.

Phoenix entró en la atmósfera marciana a una velocidad de casi 5,8 kilómetros por segundo, iniciando una serie de eventos de siete minutos diseñados para frenar la velocidad de la sonda a 0,002 kilómetros por segundo antes de que alcanzara el suelo. Durante lo que la NASA tildó de los “siete minutos de terror”, uno de los ingenieros iba anunciando cada evento a medida que éstos eran transmitidos por radio. 

Los integrantes del equipo de misión en el Laboratorio de Retropropulsión de la NASA (JPL) en California, en la división de Sistemas Espaciales de la compañía Lockheed Martin en Colorado y en la Universidad de Arizona celebraban con cada meta alcanzada por Phoenix. Cuando escucharon que Phoenix aterrizó sin incidentes, explotaron de alegría gritando, riendo, abrazándose y dándose palmadas en la espalda unos a otros.  

“Ni en mis sueños resultó ser tan perfecto como lo fue esta noche”, dijo el gerente de proyecto de la misión Phoenix, Barry Goldstein, del Laboratorio de Retropropulsión de la NASA, durante una sesión informativa posterior al aterrizaje de la sonda.

Desde el JPL, el administrador de la NASA, Michael Griffin, se refirió al aterrizaje como “uno de los pináculos técnicos de la exploración espacial”, al igual que afirmó que los expertos que trabajaron en la difícil misión “hicieron que pareciera fácil”.

Peter Smith de la Universidad de Arizona encabeza la misión Phoenix, y la administración del proyecto se realiza en el JPL y la colaboración de desarrollo con Lockheed Martin, en Denver. (Véase artículo relacionado).

Las contribuciones internacionales a la misión provienen de la Agencia Espacial Canadiense, la Universidad de Neuchatel en Suiza, las Universidades de Copenhague y Aarhus en Dinamarca, el Instituto Max Planck en Alemania y el Instituto Meteorológico Finlandés. La Agencia Espacial Europea (ESA) y el Consejo de Instalaciones Tecnológicas y Científicas del Reino Unido participan también en la misión.

CICLOS DE MUESTREO

La vida operacional planeada de Phoenix es de 90 días marcianos, cada uno de los cuales, denominado “sol”, dura aproximadamente 40 minutos más que un día terrestre. Durante sus primeros días en el planeta, entre las actividades de Phoenix se incluyen verificar varios instrumentos y sistemas, así como capturar más imágenes de sus alrededores.

Integrantes del equipo de misión celebran el aterrizaje de Phoenix en Marte el 25 de mayo. (Foto: JPL-Caltech/Universidad de Arizona)
Integrantes del equipo de misión celebran el aterrizaje de Phoenix en Marte el 25 de mayo. (Foto: JPL-Caltech/Universidad de Arizona)

Después de esta etapa de caracterización, el equipo de Phoenix dispondrá de menos de tres meses para realizar su investigación a través de una serie de ciclos de excavación y análisis. Primero, la sonda excavará en la capa glacial y examinará el suelo ubicado en la superficie, en la capa glacial y entre éstas dos. Cavará y recogerá también muestras para analizarlas con sus instrumentos a bordo.

Un instrumento fundamental verificará la presencia de agua y componentes que contengan carbono calentando muestras de suelo en diminutos hornos y examinando los vapores generados por el calentamiento. Otro instrumento se encargará de realizar pruebas en muestras de suelo, añadiendo agua y analizando los productos disueltos.

Cámaras y microscopios proporcionarán información sobre un gama de escalas de tamaño, que van desde cifras microscópicas hasta una inspección del terreno por medio de una cámara montada en el mástil de la sonda. Una estación climática brindará información sobre los procesos atmosféricos en una región ártica donde una capa de dióxido de carbono congelado se forma y derrite con los cambios de temporada.

AGUA Y VIDA

Marte es un vasto desierto donde el agua no se encuentra en forma líquida en la superficie. Una excepción puede ser los brotes fugaces que se han propuesto como explicación de las recientes corrientes de líquido que atraviesan varios barrancos marcianos. Pero la árida superficie no es toda la historia. Otras misiones a Marte encontraron que el agua en estado líquido ha persistido en épocas durante el pasado de Marte y existe todavía una abundancia de agua congelada cerca de la superficie. 

El agua es vital para responder a cuatro de las preguntas más importantes sobre Marte:

• ¿Existió vida alguna vez en Marte?

• ¿Cómo debe prepararse el ser humano para explorar Marte?

• ¿Qué pueden los científicos aprender de Marte sobre el cambio climático?

• ¿Cómo difieren los procesos geológicos en Marte y en la Tierra?

Debido a que el agua es un requisito necesario para la vida, un recurso potencial para los exploradores humanos y un importante agente climático y geológico, la NASA decidió enfocarse en el agua mientras explora Marte. Los tres objetivos científicos principales de la misión son: estudiar la historia del agua en todas sus etapas, determinar si el suelo ártico marciano puede albergar la vida y estudiar el clima marciano desde una perspectiva polar.

Pero Phoenix realizará otras actividades además de explorar el planeta rojo, dijo Doug McCuistion, director del programa de exploración de Marte en la sede de la NASA en Washington. La sonda preparará el camino para la siguiente misión: el Laboratorio Científico Marciano de la NASA, que iniciará en 2009 y enviará un explorador de larga distancia a Marte que llevará instrumentos científicos avanzados.

“No se enviará al polo”, afirmó, “así que probablemente no verá hielo, pero tomará muestras de muchos materiales y nos ayudará a entender [en otras regiones] lo que Phoenix nos ayuda a entender en las regiones polares del norte marciano.

Para más información, en inglés, sobre la misión Phoenix, visite el sitio web de la NASA.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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