28 mayo 2008
Entrevista con diario The San Diego Union-Tribune, el 14 de mayo
(comienza el texto)

En una entrevista con el periódico The San Diego Union-Tribune, el 14 de mayo, el secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Thomas A. Shannon, respondió a preguntas relacionadas con México y la violencia actual, así como los recursos petroleros de ese país.
A continuación una traducción de la entrevista:
San Diego Union-Tribune
Entrevista con Thomas A. Shannon Jr.; secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental
25 de mayo de 2008
Shannon, a quien a veces se considera como el principal arquitecto de política exterior para América Latina y Canadá en el Departamento de Estado, se crió en San Diego y asistió a la escuela secundaria Clairemont High School, después de lo cual cursó sus estudios universitarios en la universidad College of William & Mary y la Universidad de Oxford. El 14 de mayo fue entrevistado por la dirección editorial del periódico The San Diego Union-Tribune.
A continuación se incluyen fragmentos de sus comentarios sobre la situación en México.
PREGUNTA: ¿Es el nivel de violencia en México una situación sin precedentes en los tiempos modernos?
RESPUESTA: Es parecida a la situación que atravesó Colombia en los años ochenta. Y no es tan mala como la que ocurrió en Colombia. Hay que acordarse que en Colombia se llegó a una situación en la que fueron asesinados dos candidatos presidenciales durante una sola campaña presidencial, en que el centro de inteligencia civil y el centro nacional de la policía fueron objeto de atentados con coches bomba. La organización que dirigía Pablo Escobar y las FARC pusieron bombas en aviones con el objeto de asesinar a determinadas personas que viajaban dentro de esos aviones, junto con las demás personas que murieron en esos aviones. Pablo Escobar consiguió que un grupo de insurgentes invadiese el Tribunal Supremo, donde asesinaron a todos los jueces del Tribunal y destruyeron todos los archivos de los jueces. De modo que, en Colombia, en ese momento particular, se vivió una situación muy dramática.
Creo que el presidente Felipe Calderón ha aprendido las lecciones de Colombia. Se necesita trazar una raya en la arena y decir: es aquí donde luchamos. Y se tiene que tener un apoyo popular amplio para poder hacerlo. Creo que Calderón tiene eso. Y creo que las medidas que ha tomado Calderón, al principio de su presidencia, son realmente radicales según criterios mexicanos. En primer lugar, su voluntad de utilizar el ejército para respaldar las actividades de la policía federal y las operaciones antinarcóticos y también arremeter contra la delincuencia organizada. El ejército jamás antes se ha involucrado en este tipo de actividades, ni tampoco la marina.
P: Desde que trajeron el ejército a Tijuana, parece que la violencia ha aumentado.
R: Bueno, hay motivos. Es porque están luchando contra los narcotraficantes y los sindicatos del crimen organizado. Uno de los grandes desafíos que afronta México a medida que se democratiza y evoluciona de un estado de un solo partido a un estado de múltiples partidos, es que los acuerdos que tienen los gobiernos estatales y municipales han quedado al descubierto. Hasta ahora, México había llegado al punto en que las fuerzas del orden público se encargaban de la delincuencia callejera y un tipo de delincuencia menor, mientras que debajo de la mesa tenía trato con los carteles, para que pudieran circular las armas, las drogas y el dinero lavado, especialmente a lo largo de la frontera.
Cuando Vicente Fox asume el cargo, cambia todo eso y comienza a crear un cuerpo de policía federal capaz de entender lo que ocurre a nivel municipal y estatal. Y a continuación buscó maneras de intervenir, aunque la estructura federal de México otorga mucha autoridad a los gobiernos estatales y municipales en lo que respecta a la policía, al igual que ocurre en este país. De modo que Fox, y ahora Calderón, se han encontrado en situaciones en que grandes segmentos de las fuerzas policiales en algunas de estas ciudades fronterizas eran corruptos.
De hecho, el procurador general mexicano ha dicho que los carteles se han dado cuenta de que pueden conseguir que el estado contrate, entrene y pague el sueldo de los policías, pero pueden conseguir que trabajen para los carteles solo con pagarles bonificaciones.
P: ¿Lo cual cierto?
R: Sí. Por lo tanto, el gran desafío que afronta México conforma realiza reformas a su cuerpo de policía federal es cómo utilizar esas reformas para crear procedimientos de entrenamiento, transparencia y procedimientos de rendimientos de cuentas que puedan utilizarse a nivel estatal y municipal para comenzar a expulsar a los agentes de policía corruptos, al mismo tiempo que se mantiene cierto grado de orden público en estos momentos. Es ahí donde el ejército desempeña la función importante.
P: Parece que se producen asesinatos casi diarios de oficiales de seguridad de alto rango. ¿No es eso un método bastante eficaz para los carteles, en términos de terror y de frustrar las intenciones del gobierno de eliminarlos?
R: No funcionó en Colombia y se utilizó la misma estrategia. No creo que vaya a funcionar en México. Me refiero evidentemente a que es una táctica del terror, pero tienda a producir una reacción fuerte y tiende a fortalecer el apoyo público del gobierno.
P: La ciudad de Guadalajara ha sido durante largo tiempo un lugar donde se han instalado muchos narcotraficantes. Hubo un tiempo en el que podían vivir en Guadalajara y ser todavía para de la comunidad, llevar a sus hijos a misa los domingos y ejercer, no obstante, de narcotraficante, durante la semana. Ahora que la disposición del público rechaza el narcotráfico por los motivos que acabamos de exponer, ¿no es cierto que ese tipo de vida comienza a desintegrarse?
R: Sí, creo que es necesario que así ocurra. Sabe usted, Medellín es probablemente un buen ejemplo de ello. Medellín era el lugar donde vivía Pablo Escobar quien, en su apogeo, era como Al Capone. Se le consideraba como un Robin Hood, porque daba mucho dinero, construía canchas de fútbol, regalaba pelotas de fútbol a los niños, acudió a actos. Pero, en definitiva su propio comportamiento se volvió tan escandaloso, tan violento, tan brutal que las autoridades le persiguieron, así como a sus socios, y los eliminaron uno por uno.
Y si usted visita Medellín hoy en día es una ciudad que ha experimentado una transformación total. A Pablo Escobar y su gente ya no se les considera de ninguna otra forma que con el desdeño que se merecen.
P: Señor secretario, ¿podía hablar un poco sobre los recursos mexicanos de petróleo? Se han realizado cálculos de que a no ser que modernicen su industria o realicen exploraciones más profundas y en otros lugares, podrían quedarse sin petróleo en ocho a diez años. Se ha hablado de traer a compañías extranjeras o a expertos para consultas. ¿Podría hablar sobre todo ese tema?
R: Por supuesto. Ahora mismo los mexicanos debaten en su propia legislatura el futuro de Pemex y hasta qué punto se permitiría a esta empresa que entrara en empresas conjuntas con compañías extranjeras con capital extranjero. El argumento es que, según lo que acabamos de decir, para poder explotar los recursos que tiene a su disposición, en especial sus recursos costeros, Pemex necesita mucho dinero y mucha tecnología que no tiene.
Históricamente, Pemex ha producido dinero en efectivo para el gobierno mexicano y por tanto no ha podido reinvertir muchas de sus ganancias. La mayoría de sus ganancias terminan destinándose a otros lugares dentro del gobierno para pagar otros programas, en especial los programas sociales.
Como saben, se trata de un asunto sumamente sensible y delicado en el plano político en México, así que nosotros nos abstenemos totalmente de este asunto y nos aseguramos de no realizar pronunciamientos públicos de una manera u otra. Al mismo tiempo, hay ejemplos de empresas del Estado de petróleo y energía que han realizado el gran salto adelante al permitir cierta inversión de capital privado y empresas conjuntas.
Uno de los ejemplos con más éxitos ha sido la empresa brasileña Petrobras, que permitió a los brasileños comprar capital esa organización de propiedad semi-estatal. Y eso generó algunos fondos. Y también legalizaron las empresas conjuntas, a través de las cuales Petrobras continuaría teniendo una participación mayoritaria en lo que fuese la empresa conjunta, pero el capital extranjero y las empresas extranjeras podían proporcionar el tipo de conocimientos tecnológicos y el dinero que Petrobras necesitaba.
Pemex no ha alcanzado todavía ese punto, pero creo que tarde o temprano los mexicanos se darán cuenta de que el petróleo y el gas natural son importantes herramientas estratégicas y que al mantener una estructura que limita la capacidad de México para usarlas, en realidad se perjudican a sí mismos. Pero aún no se ha producido el debate interno que determine realmente los temas.
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(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://usinfo.state.gov/esp)