16 mayo 2008
Recursos adicionales están listos para su entrega

Washington – Estados Unidos realizó otras cinco misiones de ayuda humanitaria a Birmania el 15 de mayo, con lo que suma un total de 13 vuelos, pero se necesita aún mucho más para ayudar al pueblo birmano, que pasa penurias como consecuencia del ciclón Nargis.
En los vuelos estadounidenses más recientes se ha entregado agua, cobijas, estuches higiénicos, mosquiteros y alimentos. Hasta la fecha, la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha transportado 142.102 kilogramos de suministros al aeropuerto internacional de Rangún, la ciudad más grande de Birmania.
Geoff Morrell, portavoz del Pentágono, contestó las preguntas de los reporteros acerca de la posibilidad de lanzar desde el aire los paquetes con artículos de socorro sobre la región delta del río Irrawaddy, que fue la zona más afectada por el paso del ciclón. Indicó que no hay conversaciones en marcha para lanzar suministros de manera unilateral en una nación soberana. Señaló también que los lanzamientos aéreos no son una forma particularmente eficaz o efectiva de proporcionar ayuda.
Al mismo tiempo, Morrell dijo que Estados Unidos puede “hacer absolutamente más” para proporcionar ayuda, “si tan sólo el gobierno birmano nos lo permitiese". Existe una cantidad considerable de recursos acumulados cerca y disponible para su entrega, agregó.
Morrell afirmó que Estados Unidos colabora con otros gobiernos de la región “para tratar de persuadir a las fuerzas armadas birmanas… para que pongan su orgullo a un lado y permitan que nuestras tropas vengan con la ayuda que su pueblo necesita tan desesperadamente”.
“Desde luego que alentamos al gobierno birmano para que siga permitiendo que esos vuelos se realicen y, si es posible, aumentar la cifra de vuelos”, puntualizó.
Hasta el momento, Estados Unidos tiene asignados 16,25 millones de dólares en socorro humanitario para Birmania. Funcionarios de las Naciones Unidas y de organizaciones internacionales de socorro que se encuentran actualmente en Birmania han confirmado a Estados Unidos que la ayuda está llegando a las zonas de desastre.
El portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, dijo que la ayuda de Estados Unidos entregada hasta el momento, ha asistido a cerca de 135.000 birmanos, pero los cálculos indican una cifra mucho más alta de necesitados: 2,5 millones. Evidentemente, se necesita hacer más, dijo, y Estados Unidos está preparado y tiene la capacidad, junto con otras naciones, de proporcionar y entregar mucha más ayuda.

EE.UU. OFRECE ACTIVOS MILITARES PARA MISIONES DE SOCORRO
El almirante Timothy Keating, comandante del Comando del Pacífico de Estados Unidos, viajó a Birmania en el primer vuelo que transportaba ayuda para negociar el acceso de la ayuda. Morrell indicó que el secretario de Defensa, Robert Gates, está a favor de “utilizar todos los activos militares para tratar de proporcionar ayuda humanitaria al desafortunado pueblo birmano”.
Los estrategas militares estadounidenses cuentan con seis helicópteros CH-53 para transportar suministros tierra adentro, pero no han recibido permiso de los líderes birmanos para hacerlo. La propia capacidad de helicópteros birmana es muy limitada.
Personal militar estadounidense se encuentra preparado en Guam, Japón y Tailandia, listo para proporcionar ayuda. Además, hay buques de Estados Unidos frente a las costas de Birmania que pueden ayudar a brindar socorro.
Hasta el momento, el gobierno birmano informa que 35.000 personas han muerto y otras 30.000 están desaparecidas. Las cifras estimadas de Naciones Unidas son más elevadas. Organizaciones no gubernamentales internacionales indican que aún esas cifras pueden aumentar si no se contienen las enfermedades.
El agua limpia y el cuidado médico son las preocupaciones más urgentes de las víctimas. Morrell comentó que Gates considera que sería una gran tragedia si el gobierno birmano no aprovechara la “increíble generosidad del pueblo estadounidense y la increíble capacidad de las fuerzas militares de Estados Unidos para proporcionar socorro a su pueblo afectado por la tormenta”.
El capitán de la Fuerza Aérea, Trevor Hall, viajó en el primer vuelo humanitario a Birmania el 12 de mayo con un cargamento de botellas de agua, suministros médicos y mantas de plástico en un avión de carga Hércules C-130. Indicó que la tripulación y los pasajeros, entre los que se encontraban Henrietta Fore, administradora de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), “fueron recibidos muy gentilmente” por los líderes de las fuerzas militares birmanas, muchos de los cuales vestían de civil. Miembros de las fuerzas militares birmanas ayudaron a descargar la aeronave a mano, añadió, porque no tenían los carros elevadores para descarga necesarios para realizar el trabajo mecánicamente.
Hall indicó que fue una enorme bienvenida militar –que incluyó obsequios– para Fore y Keating. Keating aseguró a los birmanos que el avión estadounidense entregaría solamente suministros de socorro y no armamento.
“Todos los que estaban presentes [para saludarlos en la pista de aterrizaje] estaban tan emocionados cuando llegamos”, dijo Hall, “aún los militares”. De hecho, agregó, varios birmanos tenían cámaras y querían que se les fotografiase con la aeronave y la tripulación.
Hall dijo que su tripulación se sintió bien al saber que podían ayudar a los birmanos. Las misiones de ayuda humanitaria son importantes más allá del aspecto personal, subrayó, debido a que demuestran que Estados Unidos puede proporcionar ayuda a quien la necesite “cuando sea y donde sea”.
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