12 mayo 2008

Reintegración de niños combatientes es más difícil para las niñas soldados

Estigma y el secreto empeoran el problema

 
Una joven rebelde de los Tigres Tamil en un autobús en Sri Lanka. (© AP Images)
Una joven rebelde de los Tigres Tamil en un autobús en Sri Lanka. (© AP Images)

Washington – Para los niños es difícil recuperarse de la presión de haber sido soldados en una guerra, pero especialmente lo es más para las niñas que fueron soldados, las que con frecuencia hallan que el estigma dificulta sus esfuerzos para regresar a una vida pacífica.

Es difícil lograr información sobre las niñas soldados, según señala Michael Wessells, autor del libro titulado Child Soldiers: From Violence to Protection (Niños Soldados: de la Violencia a la Protección).  “Simplemente no contamos con buenos datos. Y creo que la razón principal es el enorme estigma que pesa sobre una niña. Para una niña esa impensable hacer cosas difíciles, como matar o lastimar. Para ella es mucho más impensable en comparación con un niño”, dijo en declaraciones al Servicio Noticioso desde Washington.

Wessells, psicólogo y profesor en la Universidad de Columbia y en el Colegio Randolph-Macon, tiene muchos años de experiencia trabajando como practicante en la protección infantil en el Fondo de Niños Cristianos, una organización sin fines de lucro que ayuda a unos 13 millones de niños, y a sus familias, en 31 países. El fondo ayuda a los niños de todo credo religioso.

Dijo que los practicantes dedicados a la protección de los niños solo apenas recientemente han podido descubrir evidencias de que hasta unas 10.000 niñas fueron usadas como soldados durante la guerra en Angola, que duró varias décadas. La escasez de información es común en los lugares donde se han usado a niños como soldados, dijo.

Se sabe que los niños han sido usados en conflictos en todo África, en Colombia, Sri Lanka, Birmania, Filipinas, Irán, Iraq y Chechenia.

Como resultado la mayor parte de las niñas soldados, ya sea que fueron reclutadas o secuestradas, o que sirvieron como combatientes o simplemente en tareas de apoyo, tratan de ocultar sus experiencias, anotó Wessells. Las niñas temen que no podrán casarse y tener una vida familiar normal.

El África, donde el uso de niños soldados ha sido especialmente acostumbrado, “las relaciones familiares realmente importan a muchos ante los ojos de la comunidad”, agregó Wessells. “Por la mayor parte se trata de sociedades colectivistas en las que las niñas definen su bienestar no en términos de bienestar individual, sino en términos de relaciones sociales y de su aceptación por sus semejantes, los ancianos y otros”, afirmó.

Con frecuencia las niñas soldados son obligadas a tener relaciones sexuales exclusivas con sus captores. Cuando nace un hijo la niña, con que con la unión puede haber hallado alguna medida de protección, considera al padre como su esposo “verdadero”, reveló Wessells, quien anotó que estos denominados “matrimonios montaraces” no duran en tiempo de paz, especialmente en los grupos rebeldes, dado que las comunidades consideran que estas parejas prefieren llevar una vida militar en lugar de integrarse a la vida civil.

Una joven rebelde de los Tigres Tamil que resultó herida, y su mamá, en un hospital en  Sri Lanka. (© AP Images)
Una joven rebelde de los Tigres Tamil que resultó herida, y su mamá, en un hospital en Sri Lanka. (© AP Images)

Incluso las ex niñas soldados que tienen hijos y pueden hallar un marido en tiempos de paz enfrentan pesares. En África Occidental, y en otras partes rurales al sur del Sahara , con frecuencia el nuevo marido no acepta a los hijos que su esposa tuvo en relaciones anteriores, anotó Wessells. Esos niños son enviados a familiares que quieren aceptarlos, donde con frecuencia son marginados o explotados.

AYUDAR A LAS NIÑAS A AYUDARSE A SÍ MISMAS

El problema de los programas dedicados a ayudar a los antiguos niños soldados es que no se fijan en cómo esos mismos niños perciben sus necesidades, dice Wessells.

“No siempre hacemos un buen trabajo en escuchar a la gente joven. Una de las cuestiones que se presenta en relación con las niñas es: ¿nos hemos dado el tiempo suficiente para saber qué es lo que las niñas consideran como reintegración?”, anota el autor.

Para abordar la cuestión, Wessells trabaja con el Fondo de Niños Cristianos y otras 10 agencias en un programa denominado Plan de Investigación Participatoria (PAR) en Sierra Leona, Liberia y Uganda. Se enfoca en más de 600 niñas que fueron soldados y que son madres.

La meta, señala Wessells “es poner el poder en manos de las niñas, hacer que superen el proceso de reorganizarse a sí mismas, definir qué es lo que reintegración significa para ellas, preguntarles qué es lo que falta y luego diseñar los primeros pasos y las primeras medidas”,

“Una de las cosas que está ocurriendo hasta el momento es que no quieren distinguirse demasiado. Por ello han comenzado a trabajar con comisiones asesoras comunitarias que se han establecido, y esas comisiones están formadas en algunos casos por hombres y también por mujeres. La idea total es tratar de no colocarse por encima de la comunidad, sino que trabajar por medio y dentro de la comunidad”, explicó.

Algunas de las antiguas niñas soldados sirven a sus comunidades o abren pequeños negocios, dijo. Aun cuando el programa se ha completado parcialmente, los resultados parecer ser prometedores. “Las jóvenes dicen que sienten que por primera son visibles, que tienen voz y que se sienten muy orgullosas de lo que pueden lograr con sus amigos y los adultos en la comunidad, y con sus hijos”, aseveró Wessells.

La desigualdad de géneros sigue siendo un tema pendiente.

“Considero que es un error considerar la reintegración como buenos beneficios que ocurren en un entorno luego de un conflicto. Tiene que ser parte de un movimiento más amplio, hacia el logro de los derechos de las niñas y sus derechos humanos”, afirmó. Y agregó que en muchas sociedades patriarcales  la violencia contra la mujer es endémica.

“Los problema de las niñas soldados son apenas un pequeño elemento en una amplia gama de cuestiones de las niñas y la negación de los derechos a las niñas”, afirmó.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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