01 mayo 2008
Informe Anual por Países sobre Terrorismo 2007, publicado el 30 de abril de 2008
El Departamento de Estado de Estados Unidos hizo público su Informe por Países sobre Terrorismo 2007, el 30 de abril de 2008 . El resumen de la sección del informe correspondiente al Hemisferio Occidental, dice que “los principales perpetradores de actos terroristas en el Hemisferio Occidental fueron organizaciones terroristas extranjeras de base regional en Colombia y remanentes de los grupos andinos radicales de izquierda”.
A continuación una traducción del resumen de la situación en el Hemisferio Occidental:
(comienza el texto)
Resumen de la situación en el Hemisferio Occidental
“Con persistencia y transparencia Colombia superará el terrorismo financiado por las drogas ilícitas … Para combatirlo, profundizamos la democracia en lugar de cercenarla, protegemos las libertades en vez de suprimirlas, estimulamos el disenso al contrario de silenciarlo. Nuestra lucha contra el terrorismo la observan críticos nacionales e internacionales, sin ninguna restricción para estar en el país y decir lo que quieran. Nuestra práctica democrática nos da la autoridad política para decir que aquellos que están en armas, financiados por drogas ilícitas, no son insurgentes contra la opresión sino terroristas contra la libertad”.
Álvaro Uribe Vélez
Presidente de Colombia
Declaraciones en el 62° Período de sesiones de la Asamblea General de la ONU
Nueva York, 27 de septiembre de 2007.
Los principales perpetradores de actos terroristas en el Hemisferio Occidental fueron organizaciones terroristas extranjeras de base regional en Colombia y remanentes de los grupos andinos radicales de izquierda. Con la excepción de Estados Unidos y Canadá, en donde se llevan a cabo los juicios de algunos sospechosos de terrorismo, no se conocen células operativas de terroristas islámicos en el hemisferio, aunque hay grupos de simpatizantes de la ideología en América del Sur y en el Caribe que ofrecen apoyo económico y moral a grupos terroristas de Oriente Medio.
En mayo de 2007, Venezuela fue certificada nuevamente por “no cooperar plenamente” con los esfuerzos antiterroristas de Estados Unidos, de conformidad con la sección 40-A de la Ley de Exportación y Control de Armas tal como fue enmendada. La corrupción extensa en el gobierno y el ejército de Venezuela, vínculos ideológicos con las FARC y políticas poco enérgicas contra los narcóticos han estimulado un entorno operativo permisivo para los narcotraficantes y un incremento en el tráfico de drogas hacia Europa, África y Estados Unidos. Cuba sigue siendo un estado patrocinador del terrorismo.
El 9 de noviembre de 2006 un juez argentino emitió órdenes de arresto para ocho funcionarios y ex funcionarios iraníes, así como para un miembro de Jezbolá por su papel en el ataque terrorista con bomba de 1994, que se perpetró contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y que resultó en la muerte de 85 personas y más de 150 heridos. El 13 de marzo de 2007, el Comité Ejecutivo de INTERPOL decidió por unanimidad emitir avisos internacionales de “busca y captura” (notificaciones rojas) para cinco de los iraníes (incluyendo el ex ministro de Inteligencia y Seguridad, Ali Fallahijan, los comandantes del Cuerpo de Guardia Revolucionario Islámico y la Fuerza Qods), y un nacional libanés (Imad Mugniyah, recientemente fallecido). El gobierno de Irán apeló dicha decisión. El 7 de noviembre la Asamblea General de INTERPOL votó (78 a favor, 14 en contra, 26 abstenciones) para mantener en vigor la decisión del Comité Ejecutivo del 13 de marzo y la emisión de las notificaciones rojas.
La amenaza de un ataque terrorista transnacional continúa siendo leve para la mayoría de los países del hemisferio. En general, los gobiernos tomaron medidas modestas para mejorar sus capacidades antiterroristas y reforzar la seguridad fronteriza, pero la corrupción, instituciones gubernamentales débiles, una cooperación inefectiva o inexistente entre organismos, legislación débil o falta de la misma, y reticencia a designar suficientes recursos, limitaron el progreso.
Algunos países como Argentina, Panamá, Paraguay, México, y El Salvador realizaron serios esfuerzos de prevención y preparación. Otros no mostraron la urgencia y determinación para tratar las deficiencias en sus posturas antiterroristas. Los países del Caribe y América Central, al reconocer su vulnerabilidad ante los ataques y el tránsito terrorista, tomaron medidas para mejorar sus controles fronterizos y asegurar la infraestructura clave, especialmente los puertos y aeropuertos. Los países del CARICOM tienen una relación continua con la Agencia de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos (CBP) en cuanto a revisión de pasajeros que viajan en la región, que permite que Estados Unidos compruebe la identidad de los pasajeros y la compare con una base de datos sobre terrorismo y compruebe otros patrones de viaje sospechosos.
La mayoría de los países comenzaron a considerar seriamente las posibles conexiones entre las organizaciones delictivas internacionales y las organizaciones terroristas. Colombia mantuvo y reforzó su estrategia de “seguridad democrática” al enfrontar directamente la convergencia de las amenazas del terrorismo, los nuevos grupos delictivos que surgen, las organizaciones de narcotráfico y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El gobierno colombiano ha tenido cada vez más éxito en acometer contra los comandantes de nivel medio de las FARC que participan en el narcotráfico y terrorismo. Las muertes de los comandantes Tomas Medina Caracas, alias el negro Acacio, y Gustavo Rueda Díaz, alias Martin Caballero, el 3 de septiembre y el 25 de octubre respectivamente, representaron serios golpes para las FARC.
En mayo, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos descubrió un complot de dos ciudadanos de Guyana, uno de Trinidad y un estadounidense que pretendían destruir una tubería de combustible en el aeropuerto JFK de Nueva York. El gobierno de Trinidad y Tobago cooperó en el esfuerzo para localizar y detener a los involucrados en el acto. Tres de los cuatro sospechosos fueron arrestados en Trinidad, donde permanecen bajo custodia en espera de la decisión judicial de extradición a Estados Unidos. El cuarto sospechoso permanece detenido en Estados Unidos.
Estados Unidos tuvo sólida cooperación en cuanto a materias relacionadas con el terrorismo por parte de la mayoría de los asociados del hemisferio, especialmente en lo que se refiere al nivel operativo, y mantuvo excelentes relaciones en los sectores de inteligencia, aplicación de la ley y asistencia jurídica con la mayoría de los países. El hemisferio cuenta con el Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE) de la OEA, que es el único cuerpo regional multilateral permanente centrado exclusivamente en antiterrorismo.
México y Canadá fueron asociados claves en la guerra contra el terrorismo y en la seguridad nacional de Estados Unidos. La cooperación con estos países ha sido amplia y profunda, a todos los niveles de gobierno y prácticamente en todas las agencias, en iniciativas varias. Al reconocer la amenaza del tránsito terrorista, México ha trabajado con Estados Unidos para mejorar la seguridad en materia de aviación, de fronteras, marítima y de transporte, para asegurar infraestructura crítica y combatir la financiación del terrorismo.
La cooperación antiterrorista entre Estados Unidos y Canadá ha tenido lugar en varios foros establecidos, entre los que se incluyen el subgrupo de terrorismo del Foro sobre el Crimen Transfronterizo, el Comité de Coordinación del Acuerdo de Fronteras Compartidas y el Grupo Consultivo Bilateral (BCG). El BCG reúne a los funcionarios de antiterrorismo de más de una docena de agencias de los gobiernos de Estados Unidos y Canadá una vez al año para coordinar las políticas sobre terrorismo biológico, compartir información y recibir capacitación antiterrorista conjuntamente.
Tanto Canadá como México tienen acuerdos con Estados Unidos para el intercambio de información de evaluaciones sobre terrorismo, en cumplimiento de la Directiva Presidencial de Seguridad Nacional.
Estados Unidos siguió plenamente comprometido a apoyar al gobierno de Colombia en sus esfuerzos para derrotar a las organizaciones terroristas extranjeras con base en Colombia. El presidente Álvaro Uribe siguió realizando firmes esfuerzos en materia de aplicación de la ley, cuestiones de inteligencia y militares, así como medidas económicas contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejercito de Liberación Nacional (ELN) y los elementos remanentes de las antiguas Fuerzas Unidas de Autodefensa de Colombia que no se han desmovilizado o que han gravitado hacia otros grupos delictivos de nueva formación. El gobierno colombiano también incrementó sus esfuerzos con países vecinos para detener la expansión terrorista, investigar actividades terroristas dentro y fuera de Colombia, decomisar activos, asegurar la liberación de rehenes, y llevar a los terroristas ante la justicia. Colombia ofreció capacitación contra el terrorismo a otros países de la región.
Los vecinos de Colombia han tenido distintas reacciones ante la amenaza de terroristas con base en ese país. Aun cuando ninguno condenó a los terroristas o designó a los grupos para propósitos nacionales, en su mayoría respondieron de forma positiva a las solicitudes de arresto de fugitivos sospechosos que Colombia emitió. Brasil y Perú mejoraron la cooperación transfronteriza con Colombia que con frecuencia se produjo a nivel local más que a nivel nacional. Ecuador demostró la voluntad de confrontar militarmente a narcoterroristas extranjeros atrincherados, mientras que las fuerzas de seguridad de Brasil y Perú en general trataron de evitar la confrontación militar con los mismos. En Perú, las fuerzas del orden emprendieron una agresiva acción contra los grupos terroristas internos que resurgen. No está claro aún hasta qué punto el gobierno de Venezuela proveyó apoyo a terroristas colombianos. Sin embargo, armas y municiones, algunas provenientes de instalaciones e inventarios venezolanos, han aparecido en manos de organizaciones terroristas colombianas. Ni el gobierno de Venezuela ni el de Colombia patrullaron sistemáticamente la frontera entre Venezuela y Colombia que tiene 2.250 kilómetros de longitud, para prevenir el movimiento de grupos de hombres armados o para interceptrr el flujo de armas hacia los narcoterroristas.
(El texto completo, en inglés, del Informe por Países sobre Terrorismo 2007 está disponible en el sitio Web del Departamento de Estado).
(termina el texto)
(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://usinfo.state.gov/esp)