26 marzo 2008

Iniciativa empresarial se extiende por universidades de EE.UU.

Educación se centra en fomentar programas empresariales

 
Helen Greiner con un robot desarrollado por iRobot, una compañía que cofundó en MIT. (© AP Images)
Helen Greiner con un robot desarrollado por iRobot, una compañía que cofundó en MIT. (© AP Images)

Washington – Syed Hussain creó su empresa en 2007 motivado por un deseo de combatir la extorsión. Así es como se refiere a la tarifa de 60 o 70 dólares por hora que tuvo que pagar a un tutor cuando era un estudiante universitario.

La aflicción de no tener el dinero suficiente para poder pagar un tutor, llevó a Hussain a crear uProdigy. Por medio de esta compañía, 120 profesores de habla inglesa en países de Asia meridional y en Estados Unidos ofrecen ayuda en línea a precios asequibles para estudiantes universitarios de Estados Unidos. Su compañía no solo está prosperando, sino que el plan de negocios que Hussain concibió para uProdigy fue elegido como ganador en un reconocido concurso empresarial.

Este certamen –dotado con un premio 100.000 dólares y organizado por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT)– es una de las numerosas maneras en que cada vez más universidades y escuelas de estudios superiores de Estados Unidos promueven la iniciativa empresarial entre sus estudiantes y miembros del cuerpo docente. El concurso otorga premios en efectivo y servicios empresariales a los estudiantes empresarios que conciban los mejores planes de negocio para nuevas empresas.   

La capacitación puramente técnica ya no es suficiente, afirma Tina Seelig, directora ejecutiva del Programa Tecnológico Empresarial de la Universidad de Stanford. Con los avances en biotecnología y tecnología de la información, “necesitamos ingenieros y científicos que puedan colocar sus ideas de laboratorio en el mercado”, dijo al Servicio Noticioso desde Washington.

En el pasado, los programas empresariales estaban disponibles solamente para estudiantes de escuelas de administración empresarial. Esto empezó a cambiar en la década de 1990, cuando los educadores se dieron cuenta de que los estudiantes de ciencias e ingeniería, y de otras disciplinas, tenían que tener destrezas empresariales y de liderazgo para tener éxito en un mundo de rápida evolución.

En 1970 no existía más que un puñado de programas de este tipo. De acuerdo con un estudio realizado en 2003, a principios de la presente década, aproximadamente 1.600 universidades y escuelas de estudios superiores ofrecían 2.200 cursos empresariales. Estos cursos han crecido en popularidad entre los estudiantes.

Edward Roberts, presidente del Centro Empresarial de MIT, afirma que debido a la creciente demanda de profesionales que puedan dirigir, negociar e impulsar nuevas ideas, y productos, se introdujeron cambios, incluso en MIT, una escuela con una larga tradición empresarial.

Roberts abrió el centro en 1996 con el propósito de combinar la pericia técnica con las habilidades de administración, en las distintas facultades y escuelas de MIT.

Otras iniciativas le siguieron, tales como un centro de innovación tecnológica y un servicio de asesoramiento empresarial, creando lo que Roberts denomina “proceso positivo de retroalimentación”. La sólida reputación empresarial de MIT atrae a estudiantes con ambiciones empresariales que, a su vez, refuerzan la reputación de MIT.

“En los últimos diez años, hemos observado un rápido crecimiento en la creación de empresas relacionadas con MIT”, destacó Roberts.

Según el centro, cada año se fundan aproximadamente 150 compañías relacionadas con MIT. Al instituto, junto con su vecina y rival, la Universidad de Harvard, se les atribuye la creación de la Ruta 128, un grupo de compañías de ciencia y tecnología en las cercanías de Cambridge (Massachusetts).

Syed, que en la actualidad es estudiante graduado en la Universidad de Harvard, dijo que él y su compañía prosperan en la cultura empresarial que fomentan ambas escuelas. Considera que el acceso a las incubadoras de empresas y las oportunidades de contacto son ventajas particularmente valiosas.

“Con tan solo un teléfono llamo a alguien que conocí la semana pasada para hablar sobre dinero, conexiones o pedir consejo”, afirmó.

La Universidad de Stanford, fuerza principal detrás de la zona de alta tecnología más conocida del mundo, el denominado valle del silicio de California, es otra escuela que cambió su estrategia en torno a la iniciativa empresarial a mediados de la década de 1990. La universidad desarrolló el Programa Tecnológico Empresarial de Stanford cuando se dio cuenta de la necesidad de una estrategia estructurada de capacitación empresarial para todos sus campus y de sentar bases sólidas para las actividades empresariales. 

El programa aprovecha los recursos intelectuales, empresariales y financieros de su entorno empresarial de alta tecnología.

“Nuestros estudiantes se vinculan directamente con la comunidad empresarial y el ecosistema de negocios del valle del silicio”, explicó Seelig.

El programa incluye una semana empresarial más informal, con oportunidades para establecer contactos, al igual que un torneo de innovación internacional como actividad principal. En el torneo de 2007, se preguntó a los participantes que encontraran usos creativos para las bandas elásticas de goma comunes.

A diferencia de MIT, Stanford no mide la creación de empresas que están relacionadas con su programa empresarial. Seelig indicó que contar el número de compañías creadas por los estudiantes graduados de la universidad es una medida superficial.

“Los estudiantes que se gradúan de nuestro programa tienen una gran demanda, debido a que se trata de la mentalidad empresarial y no necesariamente de la creación de una compañía”, añadió.

Pero existen más similitudes que diferencias entre los esfuerzos empresariales de MIT y Stanford.

“La gente que visita MIT o Stanford… a menudo se sorprende de las intensas relaciones que existen entre los investigadores universitarios y las compañías de alta tecnología”, comentó un reportero del periódico British Guardian en 2002. “Destacados académicos son fundadores o directores de compañías… sus estudiantes graduados trabajan en laboratorios de compañías… y, en lo que respecta a la investigación, resulta a menudo difícil determinar dónde termina la universidad y dónde comienza la industria”.

Ambas escuelas difunden el mensaje de la iniciativa empresarial por todo el mundo. Stanford, que ayudó a la India a desarrollar planes de estudios empresariales, auspicia mesas redondas internacionales sobre el tema en el continente americano, en Europa y en Asia. MIT, que respaldó iniciativas similares de los gobiernos británico y danés, opera un programa de desarrollo empresarial para docentes de todo el mundo, y auspicia también un taller anual que se realiza en un país diferente y que alienta la creación de un concurso semejante a su propio concurso empresarial de 100.000 dólares.

Más información, en inglés, sobre el centro de MIT, su concurso empresarial de 100.000 dólares y el programa de la Universidad de Stanford, está disponible en sus respectivos sitios web. La página web Educators Corner (El rincón del docente), de Stanford, contiene cientos de mini ponencias y podcast pronunciados por destacados líderes del mundo empresarial y de las finanzas. Estos recursos son de uso gratuito para actividades educativas no comerciales (véase las condiciones de uso).

Para obtener más información sobre la historia de la iniciativa empresarial, véase el capítulo “¿Qué es la iniciativa empresarial?” de la publicación La iniciativa empresarial de la Oficina de Programas de Información Internacional.

 

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

Marcar página con:    ¿Qué es esto?