25 marzo 2008

Sistema de delegados da al pueblo el poder de nominar candidatos

Reglas para seleccionar a los delegados varían entre estados y partidos políticos

 
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Los delegados de Arkansas para el presidente Bush muestran su apoyo en la Convención Republicana de 2004. (© AP Images)
Los delegados de Arkansas para el presidente Bush muestran su apoyo en la Convención Republicana de 2004. (© AP Images)

Washington – Los votantes estadounidenses pueden emitir votos para una nominación presidencial en una elección primaria o en una asamblea electoral, pero no seleccionan a los nominados del partido directamente. Ese poder lo tienen los delegados, representantes nombrados por el partido, que emiten votos en las convenciones nacionales celebradas antes de la elección general.

El sistema de nombramiento de delegados para seleccionar al nominado del partido es complejo y ha sido revisado a través de décadas para asegurar que es justo.

“Todo país democrático, todo país con un gobierno representativo tiene problemas para elegir a su líder”, dijo en febrero a los periodistas en el Centro de Prensa Extranjera de Washington Michael Barone, redactor principal de U.S. News & World Report, “Nadie ha inventado un método completamente satisfactorio para hacerlo”.

HISTORIA DE LAS ELECCIONES PRIMARIAS

Las primeras convenciones nacionales se celebraron  en Estados Unidos en la década de 1830, pero el ciudadano estadounidense medio tuvo muy poca influencia en ellas. Había delegados, pero los jefes políticos y los acuerdos bajo la mesa solían tener gran influencia en las nominaciones.

El gobernador Robert La Follette, irritado por el sistema después de que tanto él como otros delegados de Wisconsin no pudieron participar en la convención republicana de 1904, convenció a la legislatura del estado de que aprobara una ley que permitiera a los votantes, y no a los líderes del partido, seleccionar a los delegados para la convención.

En 1910, Oregón llegó a ser el primer estado que hacía a sus delegados prometer sus votos al candidato que ganase la primaria del estado. Para 1916 veintiséis estados celebraban primarias.

Durante los siguientes años, el sistema de las primarias sólo tuvo una influencia limitada y los jefes de partido retenían un poder sustantivo, muchos estadounidenses perdieron el interés de votar en las primarias y los candidatos solían ignorar las competencias de estos estados. Para 1935 ocho estados habían eliminado las elecciones primarias.

La popularidad de las primarias resurgió en parte gracias a la llegada de la televisión, un medio que permitía que candidatos relativamente desconocidos obtuvieran fama e influencia al obtener victorias en primarias celebradas al principio del ciclo electoral. La victoria del senador de Tennessee Estes Kefauver contra el presidente Harry S. Truman en la primaria de Nueva Hampshire en 1952 hizo que Truman anunciara que no se presentaría a la reelección. A pesar de ganar en 12 primarias de las 15 celebradas, Kefauver no obtuvo la nominación.

En 1968, los demócratas nominaron al vicepresidente Hubert Humphrey, que no había ganado ninguna primaria, como el candidato a la presidencia, un acto que irritó a muchos demócratas.

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Los delegados apoyan a Hubert Humphrey, quien ganó la nominación demoócrata en 1968, a pesar de no ganar primarias. (© AP Images)
Los delegados apoyan a Hubert Humphrey, quien ganó la nominación demoócrata en 1968, a pesar de no ganar primarias. (© AP Images)

Después de esto, los demócratas nombraron una comisión para revisar el proceso de nominación. El resultado fue un nuevo sistema, llevado a cabo tanto por demócratas como por republicanos, diseñado para otorgar más poder al pueblo. El sistema animaba a los estados a exigir a sus delegados que votaran por el candidato que sus ciudadanos favorecieran. Como resultado, el número de estados que celebraron elecciones primarias y el número de estadounidenses que votaron en ellas incrementó.

EL SISTEMA DE DELEGADOS HOY DIA

Cada partido concede delegados de forma diferente ya que los partidos tienen “dos ideas diferentes de lo que es justo”, dijo Barone.

Los demócratas conceden delegados de forma proporcional, así que “si se obtiene el 60 por ciento del voto en el estado, se obtiene el 60 por ciento de los delegados”, explicó Barone. Sin embargo, dijo Barone, no es tan sencillo porque un candidato debe obtener al menos el 15 por ciento de los votos para obtener el apoyo de los delegados.

El sistema republicano permite a los partidos en los estados ceder todos sus delegados al candidato que reciba todos sus votos. Esto hace que el candidato que esté en segundo lugar pueda aumentar sus posibilidades si gana en un estado en que haya un gran número de delegados. También hace que el nominado del partido suela producirse más rápidamente que en el sistema proporcional.

Los delegados, las personas que van a las convenciones nacionales y emiten sus votos comprometidos son seleccionados de distintas formas según pautas establecidas por los partidos en los estados.

Los delegados potenciales suelen tener que completar formularios declarando su interés, como los candidatos lo hacen para ser colocados en la papeleta. La lista de posibles delegados se reduce entonces de diversas formas:

• Una convención estatal puede seleccionar delegados de entre un grupo de aquellos seleccionados en convenciones locales. A veces se celebran convenciones locales antes de las primarias o las asambleas.

• Los delegados se seleccionan después de la primaria cuando está claro cuantos delegados se necesitan para representar a cada candidato. Por ejemplo, la convención demócrata del distrito congresional 8 de Virginia elegirá a cuatro delegados de Barack Obama, tres de Hillary Clinton y delegados alternos (con el mismo número aproximadamente de delegados y delagadas).

• Los delegados se eligen en las primarias. Por ejemplo, si en la primaria demócrata del Condado de Montgomery, Maryland, un votante quisiera votar por Hillary Clinton, él o ella no sólo votaría por Clinton sino por los delegados que han prometido ofrecer su voto a Clinton en particular  que son Nancy M. Floreen, o Mary Boergers o Shu-Ping Chang.

Los delegados que no han prometido su voto a nadie existen en ambas convenciones nacionales. Estos delegados, que suelen ser líderes del partido, pueden votar como prefieran. Los demócratas tienen muchos más de estos delegados, les llaman superdelegados, y pueden influir en la nominación en caso de que la competencia esté reñida.

El papel de los superdelegados se debate con frecuencia, dijo Barone. Algunos estadounidenses objetan el poder de los superdelegados para nominar un candidato que no ha recibido la mayoría de los votos en las primarias y las asambleas. Sin embargo, los superdelegados conocen personalmente a los candidatos y tienen “un conocimiento más profundo de ellos que el público en general, por lo que deseamos su asesoría”, dijo Barone.

Para más información, véase Superdelegados pueden decidir al candidato presidencial del Partido

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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