24 marzo 2008

Cobra impulso el movimiento para hacer que las escuelas sean más ecológicas

Escuelas ecológicas son mejores tanto para los niños como para el medio ambiente

 
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Alumnos de Willmar Junior High, en Wilmar (Minnesota) miran al pasar la instalación de 14 paneles solares en 2007. (© AP Images)
Alumnos de Willmar Junior High, en Wilmar (Minnesota) miran al pasar la instalación de 14 paneles solares en 2007. (© AP Images)

Washington – Ante la perspectiva de elevadas facturas de electricidad y de un exceso de estudiantes por aula, la escuela secundaria Blackstone Valley Technical en Upton (Massachusetts) hizo reformas a sus edificios y añadió placas solares, sensores de luz y paneles solares para calentar el agua, todo lo cual se espera que produzca un ahorro en gastos de energía de 160.000 dólares anuales.

Es solo una entre cientos de escuelas estadounidenses que intentan ahorrar dinero y crear un entorno más saludable al proteger el medio ambiente. La tendencia ha cobrado impulso debido a un interés cada vez mayor por parte de los sindicatos de profesores, las juntas escolares y las asociaciones de padres y profesores, así como de los organismos del gobierno desde el ámbito local hasta federal.

“Adoptar edificios ecológicos, saludables, que ahorran energía, para nuestros hijos y para el personal escolar, es hacer lo correcto”, dijo Edward J. McElroy, presidente de la Federación Estadounidense de Maestros, un sindicato del gremio, refiriéndose a la promulgación de la Ley de Construcción Ecológica de Alto Rendimiento, de diciembre de 2007. La ley autoriza a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) a colaborar con las agencias estatales para atender las preocupaciones ambientales de las escuelas.

En colaboración con el Consejo de Construcción Ecológica de Estados Unidos (USGBC), una organización sin fines de lucro que representa a varios sectores de la industria de la construcción, la Federación Estadounidense de Maestros ha lanzado una campaña de información. “Es de suma urgencia”, dijo en una entrevista Rachel Gutter, administradora del sector escolar en el USGBC. “Tenemos la capacidad y la tecnología para crear entornos infantiles saludables y seguros, que también ahorren energía”, dijo, y agregó que la respuesta de la comunidad docente ha sido “enormemente positiva”.

En noviembre de 2007, se estableció un nuevo grupo de apoyo bipartidista en la Cámara de Representantes de Estados Unidos con la finalidad de concienciar y promover los beneficios de las escuelas ecológicas.

En colaboración con el Consejo de Construcción Ecológica de EE.UU., el grupo de apoyo se dedicará a concienciar sobre los beneficios de la construcción ecológica, dijo uno de sus copresidentes fundadores, la representante Darlene Hooley, demócrata por el estado de Oregón y antigua maestra. “Al utilizar alternativas a sustancias químicas tóxicas, al implantar prácticas de construcción y mantenimiento ecológicos, al cambiar los hábitos de consumo de los recursos, al servir alimentos nutritivos y al enseñar a los estudiantes a ser gestores de sus comunidades, contribuiremos a que futuras generaciones estén a la vanguardia del desarrollo sostenible”, explicó.

Los distritos escolares han respondido a la idea de mayor ahorro energético. La lista de la EPA de líderes Energy Star ha aumentado hasta incluir a más de 50 organizaciones, de las cuales casi dos tercios son distritos escolares. En 1992 la EPA inició Energy Star, una alianza voluntaria orientada al mercado cuyo propósito es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la eficiencia energética.

El USGBC ha establecido un sistema de clasificación de Liderazgo en Energía y Diseño Medioambiental (LEED) específicamente para escuelas primarias y secundarias. El sistema hace hincapié en la acústica de las aulas, la planificación preliminar, la calidad del aire interior, la prevención del moho, la eficiencia energética y la conservación de agua.

“El sistema LEED es como una libreta de notas”, dijo Gutter. “Es la única norma nacional... la única pauta que se tiene para el diseño, la construcción y la operación de escuelas que se rigen por normas ambientales”.

¿POR QUÉ CONSTRUIR EDIFICIOS ECOLÓGICOS?

Gutter enumeró tres razones prácticas. “En primer lugar, se trata de los niños: niños saludables y un entorno de alto rendimiento”, explicó. Una escuela que posee la certificación LEED tiene mejores controles de iluminación y temperatura, un entorno interior más cómodo, mejor ventilación y calidad del aire, todo lo cual promueve un rendimiento escolar más alto.

En segundo lugar, las escuelas verdes se convierten en un instrumento para la docencia. “Cada vez que tiran de la cadena o que miran los paneles solares, [los alumnos] aprenden sobre el medio ambiente”, aseguró.

Y por último está la retribución económica: una escuela verde ahorra en promedio aproximadamente 100.000 dólares al año. Según datos del USGBC, una escuela con certificación LEED utiliza del 30 al 50 por ciento menos energía que una escuela normal y un 30 por ciento menos agua. Además, reduce en un 40 por ciento las dañinas emisiones de dióxido de carbono, un dato importante en términos de lo que los científicos dicen que puede ocasionar cambios climáticos en el mundo.

“El mayor reto que afronta cualquier grupo interesado es el coste inicial”, dijo Gutter. “Algunas personas han oído decir que la construcción ecológica es un lujo que no se pueden permitir”.

Pero de hecho, según Greening America’s Schools: Costs and Benefits (en inglés, formato PDF, 26 páginas), un estudio nacional independiente publicado en fechas recientes, la construcción de escuelas nuevas que obedecen las normas LEED cuesta sólo un 1,7 por ciento más que las escuelas normales.

Actualmente, sólo un pequeñísimo porcentaje de las escuelas estadounidenses se rigen por normas ambientales, “pero nos acercamos al punto de inflexión”, dice Gutter. Casi 80 escuelas tienen ya la certificación LEED, cerca de 600 han realizado los trámites para recibirla y un promedio de una escuela nueva por día la solicita. En algunas localidades, como por ejemplo el condado de Montgomery en Maryland, se exige que toda construcción nueva de escuelas públicas obedezca normas ambientales certificadas.

No obstante, la construcción de escuelas verdes no debería ser la única prioridad. “Se puede hacer mucho para mejorar las escuelas existentes”, agregó Gutter. “Esto a menudo no implica nuevos costes”. Por ejemplo, mejorar los sistemas de iluminación es una práctica habitual en las escuelas públicas y puede ser una manera eficaz de reducir los costos operativos. La ciudad de Chicago está modernizando sus escuelas con respecto a las normas LEED.

“Cuando la gente se informa de los costos, nadie se opone a ello”, dijo Gutter.

Sin embargo, es posible que haya que esperar para conseguir una constructora ambiental. “La demanda de quienes entienden sobre el tema de la construcción ambiental supera la oferta”, comentó.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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