12 marzo 2008

Manantial de ecologismo arrasa en universidades de Estados Unidos

Presidentes de universidades prometen reducir las emisiones de carbono

 

Washington – El auge del movimiento ambientalista en las universidades estadounidenses ha cobrado impulso. Muchos presidentes universitarios han prometido reducciones de la huella de carbono que dejan sus instituciones, es decir, la cantidad de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero que producen las actividades humanas en el curso de un año.

Un nuevo estudio de sostenibilidad, que clasifica a las 200 universidades estadounidenses con los mayores presupuestos, es decir, las universidades cuyos presupuestos oscilan entre los 230 millones de dólares y los 35.000 millones, ha descubierto un despertar ecologista en las universidades estadounidenses, y el 45 por ciento de ellas se han comprometido a luchar contra el cambio climático a través de la reducción de emisiones de carbono.

Casi 500 presidentes de universidades estadounidenses han firmado promesas de que elaborarán un plan integral en sus instituciones para lograr la neutralidad climática, o sea, emisiones netas de carbono cero, lo antes posible. Mientras tanto, según la promesa, tienen que tomar dos o más medidas tangibles para reducir los gases de efecto invernadero mientras se elaboran los planes más extensos. Un ejemplo de este tipo de medida es comprar o producir al menos el 15 por ciento de la electricidad que consume la institución de fuentes renovables; otra es invertir el prespuesto de la institución en empresas ecológicamente responsables.

Por último, la promesa exige a la institución elaborar su plan de acción y hacer públicos los informes periódicos de progreso.

CÓMO UNA UNIVERSIDAD REDUJO SU HUELLA DE CARBONO

En el año 2006, la universidad College of the Atlantic, en Bar Harbor (Maine), se comprometió a ser la primera universidad en reducir sus emisiones netas de carbono a cero. La universidad, pequeña (tiene unos 325 estudiantes) y dedicada a la ecología, hizo la promesa porque “es lo correcto”, según declaró su presidente, David Hale, en una entrevista. “La principal motivación es practicar lo que enseñamos”, dijo.

Con la finalidad de reducir sus emisiones de carbono, las cuales desempeñan un papel fundamental en el fenómeno del calentamiento mundial, la universidad llevó a cabo una auditoría exhaustiva de su consumo de energía y comenzó la extensa tarea de mejorar la eficiencia energética de todos sus edificios. Por ejemplo, reemplazó as bombillas incandescentes con bombillas compactas fluorescentes de ahorro energético. La institución, que ofrece una sola titulación: ecología humana, promovió también el uso de métodos de transporte alternativos, como viajes de varias personas en un solo vehículo, las bicicletas, e implantó asimismo horarios de trabajo flexibles para que más empleados pudiesen trabajar desde casa.

La universidad llamó la atención de la comunidad universitaria total, al concepto de sostenibilidad, hablando sobre los alimentos biológicos y obteniendo la participación de empleados y estudiantes en decisiones como la adquisición de muebles y qué árboles se deben talar con fines de proporcionar las briquetas de leña que producen calefacción para sus nuevas residencias de estudiantes. La universidad también creo un consejo asesor.

Los estudiantes examinaron muy de cerca el mercado de la compensación de las emisiones de carbono, intentando encontrar maneras de compensar por las emisiones que la universidad no podía evitar, al invertir en programas que limitan las emisiones en otros lugares. Escogieron un proyecto en Portland (Oregón) que optimiza el funcionamiento de los semáforos y la gestión del tráfico, reduciendo así el tiempo de espera para vehículos durante el cambio de luces del semáforo. La práctica de la compensación de las emisiones de carbono se basa en que, dado que solo hay una atmósfera, la reducción de una tonelada de emisiones en cualquier lugar reduce las emisiones que se emiten a la atmósfera.

En diciembre de 2007, solo 15 meses después de aceptar el reto de reducir a cero su huella de carbono, la universidad anunció que había cumplido con su promesa: era la primera universidad en alcanzar la neutralidad en materia de emisiones de carbono.

Un sitio web de noticias sobre el medio ambiente (Grist.org) clasificó a College of the Atlantic como “la universidad más ecológica del mundo” debido a las medidas que tomó. El Instituto de Dotaciones Sostenibles (SEI), una organización sin fines de lucro, también nombró a esta universidad como una de cuatros universidades a las que otorgó su primer Premio a la Innovación Sostenible.

LA CALIFICACIÓN ECOLÓGICA DE LAS UNIVERSIDADES

Durante dos años consecutivos, el SEI ha publicado un informe en el que clasifica a las universidades estadounidenses con las mayores dotaciones económicas. El último informe revela que las normas de construcción ecologista guían las nuevas construcciones en 59 por ciento de las 200 universidades incluidas en el estudio, y que el 42 por ciento utilizan vehículos híbridos o eléctricos para sus fletillas de automóviles. 

Más de un tercio de las universidades que figuran en la clasificación han comprado energía renovable y el 30 por ciento genera su propia energía eólica o solar. Más de dos tercios compran alimentos de granjas cercanas. También casi un tercio de las escuelas utilizan combustible de biodiesel.

Más de dos tercios de las universidades recibieron mejores calificaciones en 2008 que en 2007. Ninguna de las siguientes universidades grandes recibió una calificación de diez, pero seis recibieron un nueve: la Universidad Harvard, en Massachusetts; la universidad Dartmouth College, en Nueva Hampshire; la Universidad de Washington; la universidad Middlebury College, en Vermont; la universidad Carleton College, en Minnesota; y la Universidad de Vermont.

Estas 200 universidades representan más de 343.000 millones en activos procedentes de dotaciones, y el informe de calificaciones del SEI considera las prácticas de dotación y la participación de los accionistas como un elemento vital de las prácticas de sostenibilidad. El informe halló que el porcentaje de instituciones universitarias que invierten sus dotaciones en fondos de energía renovable se triplicó, subiendo del 9 por ciento al 31 por ciento.

Más de un tercio de las instituciones cuentan ahora con administradores de sostenibilidad a tiempo completo.

El Informe de calificaciones de sosteniblidad de las universidades 2008 (en inglés) se puede consultar en el sitio web del Instituto de Dotaciones Sostenibles.

La Federación Nacional de la Vida Silvestre publicó en fechas recientes un estudio sobre las mejores prácticas en universidades estadounidenses y cómo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en los campus universitarios. El informe (en inglés) está disponible en su sitio web.

La Universidad de Harvard ha adoptado una serie de principios de sostenibilidad que se extienden a todo el campus y que van desde aumentar la eficiencia en el consumo de los recursos renovables hasta reducir la producción de desechos y materiales peligrosos. Para obtener más información detallada sobre los principios de construcción ecológica que adoptó Harvard y los productos y tecnologías empleados, véase la página de Consulta de Construcción Ecológica que figura el sitio web de la Universidad de Harvard.

 

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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