17 marzo 2008
Los inmigrantes irlandeses crearon esta popular festividad
Las niñas pequeñas con vestidos bordados de colores vivos se mueven inquietas mientras se les arregla el pelo y el moño a último momento. Cerca, varios perros perdigueros reciben los mismos cuidados, mientras hacen caso omiso de sus hermanos más grandes, una manada de galgos loberos irlandeses. Más adelante, un carro de bomberos verde esmeralda sigue detrás a un automóvil convertible de un color igualmente vivo, en el cual viajan el gran mariscal del desfile y la Rosa de Tralee, la reina de belleza local, una joven estadounidense de origen irlandés.
Es posible que esta escena se repita en cualquier ciudad estadounidense desde principios hasta mediados de marzo; los apellidos de los participantes podrían ser Dougherty, O’Toole o McGinty, aunque también pueden fácilmente ser Kaufman, Hu o Gómez. En Estados Unidos todo el mundo se siente un poquito irlandés el Día de San Patricio.
El Día de San Patricio quizá sea una de las fiestas más celebradas en el mundo. Las ciudades de Japón, Australia, Canadá, Malasia, Gran Bretaña y Estados Unidos patrocinan las festividades, lo mismo que en el país de origen del santo, Irlanda. Esta extensión geográfica refleja la amplia dispersión de irlandeses, por preferencia o necesidad, durante una emigración que abarca 300 años, por todo el mundo. Sin embargo, es posible que en ningún otro país adoptivo se sienta más tesoneramente la presencia de los irlandeses que en Estados Unidos, donde esta fiesta étnica se ha extendido hasta incluir a todos los estadounidenses.
Prácticamente en todas las escuelas elementales de Estados Unidos, públicas o privadas, las aulas se redecoran de verde; no vestir de verde para ir a la escuela el Día de San Patricio puede ser castigado con un pellizco juguetón. Las papelerías venden tarjetas del Día de San Patricio; las panaderías hacen galletas en forma de trébol con azúcar verde por encima y los bares locales sirven cerveza verde.
En su libro The Wearing of the Green (Luciendo el Verde), los historiadores Mike Cronin y Daryl Adair, dicen que estas festividades son "signos del éxito de la iniciativa irlandesa y celebración de la libertad que se ganó en Estados Unidos".
Celebrada desde los tiempos de la Colonia
El 17 de marzo es el día de fiesta del santo patrón de Irlanda, el clérigo Patrick (386-461), del calendario litúrgico católico y también día feriado legal en la República de Irlanda, en la provincia de Ulster de Irlanda del Norte en el Reino Unido y en dos provincias canadienses. Sin embargo, en todo el mundo la gente de cualquier antecedente étnico lo celebran informalmente.
La primera celebración del Día de San Patricio, que registra la historia en las colonias de América, tuvo lugar en Boston en 1737 y la primera celebración en Nueva York se hizo en la Taberna “Crown and Thistle”, en 1756.
Esos primeros celebrantes estadounidenses eran señores adinerados. No obstante, después que Estados Unidos se independizara de Gran Bretaña, los católicos irlandeses de todas las clases sociales fueron atraídos cada vez a Estados Unidos por la promesa de libertad religiosa, cuando las festividades del Día de San Patricio comenzaron a tomar un tono decididamente menos clase alta.
Los cambios en las leyes británicas eliminaron las restricciones a la emigración irlandesa en 1827; para 1835 anulamente llegaban más de 30.000 irlandeses a Nueva York. Estas oleadas de inmigrantes pobres y sin educación inicialmente amenazaban a los estadounidenses de origen irlandés ya establecidos en sus empleos de importancia para la comunidad, en la fuerza pública, las divisiones de bomberos y las compañías ferroviarias, pero dicha amenaza se atenuó dada clara lealtad de los recién llegados a su nueva patria. A medida que aumentaba la población estadounidense de origen irlandés aumentaba también la celebración del Día de San Patricio, así como el poder político de las comunidades irlandesas en las grandes ciudades estadounidenses, como Boston, Nueva York, Chicago y Nueva Orleáns.
Durante los siglos XIX y XX los políticos irlandeses y los no irlandeses por igual cortejaron el bloque de votantes estadounidenses de origen irlandés. El neoyorquino con aspiraciones políticas que ignorara el Día de San Patricio ponía en peligro toda esperanza de obtener su objetivo. Con frecuencia creciente los alcaldes de las ciudades más grandes tenían apellidos irlandeses; las elecciones nacionales de 1960 hicieron de John Fitzgerald Kennedy el primer presidente irlandés católico de Estados Unidos.
En Estados Unidos los irlandeses también usaron las celebraciones del 17 de marzo para concentrar la atención en la situación apremiante de los irlandeses todavía en Irlanda, ejerciendo de esta manera su libertad de expresión estadounidense. Durante los años setenta el Día de San Patricio en Estados Unidos adquirió el tono de activismo político mediante la recaudación de fondos para actividades filantrópicas irlandeses conectadas con los "rebeldes" y llamadas para que Gran Bretaña se retirara de Irlanda del Norte.
Ese activismo abonó el terreno para que el presidente Clinton lo aprovechara el 17 de marzo, en forma imaginativa, como evento político en el que todas las partes involucradas en el conflicto irlandés fueron invitadas a Washington para concretar un proceso de paz. Esa iniciativa tuvo como resultado el denominado Acuerdo del Viernes Santo del 10 de abril de 1998, que hacía un llamado a los protestantes para que compartieran el poder político con la minoría católica y daba a la República de Irlanda una voz en los asuntos de Irlanda del Norte.
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