24 junio 2008
Posibles consecuencias son disturbios políticos y aumento de represión

Washington – Los precios cada vez más altos y la creciente escasez de alimentos pueden ser causa de inestabilidad política pero es poco probable que conduzcan al aumento de las democracias.
Esta es la conclusión a la que han llegado dos académicos, Raj Desai del Instituto Brookings y Andrew Natsios de la Universidad de Georgetown, en un simposio reciente celebrado en el Instituto Hudson en Washington, D.C.
Los factores importantes al evaluar prospecciones para el cambio democrático en el período actual de escasez mundial de alimentos son el grado de desigualdad de ingresos en un país y la proporción de riqueza nacional basada en los recursos agrícolas o naturales.
Según Desai, es poco probable que países con grandes disparidades de ingresos individuales y economías nacionales basadas en agricultura o minerales avancen hacia la democracia.
“En sociedades muy desiguales, las oportunidades para la democratización son remotas debido a que el elector promedio es pobre, lo que agrava la distribución de la presión social. Es más probable que quienes tienen riqueza intenten reprimir esas demandas por medio de un gobierno autocrático”, afirmó Desai.
“Estos conflictos de distribución empeoran cuando la riqueza se tiene en forma de activos específicos, tales como tierras, que limitan la capacidad de quienes poseen esa riqueza de abandonar el sistema. El dinero que no puede llevarse a otros lugares tiende a impedir el movimiento hacia la democracia”, explicó Desai.
El académico de la Institución Brookings indicó que el aumento en los precios de los alimentos probablemente afectará mucho más a las poblaciones urbanas que a los residentes de zonas rurales.
“Desde luego, los terratenientes y productores de alimentos se van a beneficiar a expensas de los consumidores finales de alimentos. Como resultado, los grupos urbanos no se unirán en coaliciones populistas con grupos rurales”, señaló Desai.
Si bien las prospecciones para mayor democracia son remotas, la situación de escasez de alimentos puede causar disturbios urbanos, lo que puede llevar a cambios en el régimen, dijo Desai. Otros cambios predecibles son desplazamientos de la riqueza fuera de los centros urbanos al campo y reducciones de las brechas entre los ingresos rurales y urbanos, agregó.
Andrew Natsios, exadministrador de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y en la actualidad profesor en la Universidad de Georgetown, dijo que el hecho de que la actual escasez de alimentos afecte primordialmente a las zonas urbanas, aumenta la posibilidad de inestabilidad política.
“Nadie cae por un golpe de estado de gente amotinándose en alguna aldea montañosa remota”, expresó Natsios.
Al estudiar cuatro hambrunas del siglo XX que tuvieron lugar bajo regímenes totalitarios, Natsios descubrió que la represión política se intensificó tras la tragedia. Esto demostró ser cierto en el régimen de Stalin en la antigua Unión Soviética en la década de 1930, en el movimiento del Gran Salto Adelante de Mao Zedong en China a finales de la década de 1950 e inicios de la década de 1960, la hambruna en Etiopía que ocurrió durante el régimen de Mengistu en la década de 1980 y la reciente hambruna en Corea del Norte bajo Kim Jong Il, agregó.
“Después de que ocurrieron las hambrunas, hubo agresivas medidas internas para intensificar el nivel de opresión que ya era muy importante, con el fin de que los que mantenían el control del gobierno recuperaran el poder político perdido durante la crisis”, explicó Natsios.
Natsios señaló que los estados totalitarios con ejércitos permanentes grandes sufren de un debilitamiento del apoyo militar cuando las hambrunas masivas ocurren, debido a que un gran número de parientes de los soldados muere de hambre.
“Sabemos de por lo menos un intento de golpe de estado contra Kim Jong Il como resultado de la hambruna. Hubo también dos motines militares relacionados con la hambruna. Kim Jong Il condujo sus propias purgas en las fuerzas armadas para evitar un golpe de estado”, afirmó Natsios.
El exadministrador de USAID dijo que no ha ocurrido una hambruna hasta el momento en una democracia porque las democracias tienen instituciones que responden a las necesidades de sus ciudadanos, siendo la India el principal ejemplo.
“La India sufrió de hambrunas durante miles de años, pero desde su independencia, no ha ocurrido ninguna”, expresó.
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