20 junio 2008
Texto del podcast del 20 de junio de 2008
A continuación, una transcripción del audio emitido en podcast el 20 de junio sobre la política fiscal y el debate que existe en torno a esta en las elecciones de 2008 en Estados Unidos.
(comienza el texto)
En el curso de la campaña presidencial de 2008, el estado de la economía estadounidense ha ido cobrando auge como asunto prioritario en la mente de los electores. Los altos precios de la gasolina y los alimentos, así como las dificultades que se advierten en el mercado crediticio se han juntado para crear nerviosismo en la población. Como resultado, el tema de la política fiscal se ha convertido nuevamente en asunto de debate.
El sistema tributario de Estados Unidos ocupa un lugar especial en la sociedad. La cultura e historia estadounidenses celebran la independencia y el espíritu de innovación, así como la convicción de que las personas que fundan y consolidan las empresas deberían tener derecho a quedarse con la mayoría de sus ingresos. De hecho, los orígenes de la revolución estadounidense fueron las revueltas fiscales por parte de los colonos contra la corona británica. El grito de batalla revolucionario era: “¡No a los impuestos sin representación política!”.
La política fiscal y el Servicio de Impuestos Internos, este último el organismo estadounidense de recaudación de impuestos, se han utilizado como poderosos instrumentos de influencia política. La situación económica actual ha motivado un llamamiento a suspender el impuesto federal a la gasolina. También ha habido llamamientos a imponer más impuestos a las grandes compañías petroleras de Estados Unidos. Quienes favorecen esta postura consideran tales incrementos como una lección en igualdad para las compañías ricas, puesto que las petroleras se han visto beneficiadas con ganancias extraordinarias.
No hay escasez de propuestas en la política estadounidense dirigidas a reducir los impuestos. Algunos proponen un impuesto único, según el cual todos los ciudadanos pagarían al gobierno el mismo porcentaje de impuestos, independientemente de sus ingresos. Otros defienden el denominado “impuesto justo”, que aboliría el Servicio de Impuestos Internos y eliminaría el impuesto sobre la renta, que sería reemplazado con un impuesto nacional de ventas al por menor.
Los demócratas tradicionalmente se sienten más cómodos aumentando los impuestos, en particular a los ricos. Los republicanos, por su parte, tienden a preferir bajar los impuestos. Una de las primeras acciones de la administración Bush fue firmar una ley que redujo ciertos impuestos. Esas reducciones fiscales, muchas de las cuales se vencerán en el año 2010, están ahora en el centro de la campaña presidencial.
Barack Obama favorece dejar que se venzan las reducciones fiscales que otorgó Bush a la población estadounidense adinerada y emplear esos fondos adicionales para pagar por servicios de atención médica y otros programas. Apoya también dar marcha atrás a las reducciones fiscales que se aplican a los ingresos derivados de la venta de acciones y dividendos, acción que considera que ayudará a la clase media. Obama desea también crear incentivos fiscales que alienten a las compañías a mantener sus empleados en Estados Unidos, en lugar de contratar a personal en el extranjero. El republicano McCain al principio se oponía a las reducciones fiscales de la administración Bush, pero ahora quiere que se prolonguen. Desea también establecer un sistema tributario más sencillo que elimine las lagunas fiscales de los intereses especiales.
Audio:
http://stream.state.gov/streamvol/libmedia/usinfo/4770/esp/ia_esp_062008_e08_taxes.mp3
(4:09 minutos / 2 MB)
(termina el texto)
(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://usinfo.state.gov/esp)