12 junio 2008
Desafío tecnológico inspira a los estudiantes a encontrar soluciones a problemas

Washington – Para pueblos antiguos y modernos, uno de los desafíos tecnológicos más importantes ha sido cómo mover agua de un nivel bajo a un nivel alto, desde la corriente en el valle hasta la aldea en el monte. Aunque no se suele encargar a los jóvenes que resuelvan semejante problema técnico crítico, durante más de 20 años el Museo Técnico de la Innovación, conocido como el Museo Tecnológico de San José (California) ha planteados precisamente este tipo de desafíos de ingeniería e invitado a equipos de jóvenes a encontrar las soluciones.
En 2007, unos 155 equipos de jóvenes de California de los cursos sexto a décimo segundo se pusieron a diseñar un vehículo no tripulado para Marte que pudiera sobrevivir a una caída de 3,7 metros de altitud en un cráter de este planeta, lanzado desde el espacio, y que después pudiera subir los muros de 1,8 metros de altitud de dicho cráter. (Véase Concurso de ingeniería ofrece diversión e inspiración a los jóvenes).
Este año, un número récord de 230 equipos, algunos de países tan lejanos como la India, y más de 900 estudiantes de los cursos quinto a décimo segundo aceptaron el desafío de diseñar un artefacto simple que pudiera mover agua corriente arriba hasta una aldea en una colina sin utilizar electricidad.
“Nuestra meta en el Museo Tecnológico es inspirar al innovador que todos tenemos dentro y al mismo tiempo crear conciencia y encontrar soluciones para algunos de los mayores desafíos que encaran las comunidades en todo el mundo”, dijo Peter Friess, presidente del museo al anunciar el nuevo desafío en noviembre de 2007.
Darren Yang, un estudiante de 15 años en el décimo grado de la escuela secundaria Cupertino High School, en California, deseaba competir en el Concurso tecnológico desde que estaba en la escuela intermedia pero no tenía el grupo adecuado. Jerry Lu, otro alumno en el mismo curso y la misma escuela se unió a él. Timothy Maxwell, otro joven de Cupertino se les agregó cuando ya el proceso del diseño había comenzado. “Decidimos hacerlo sólo por divertirnos y para ganarnos el derecho a alardear”, dijeron “los Mortales”, como se llaman a sí mismos, en una entrevista por correo electrónico.
Se pusieron el nombre “los Mortales” a modo de broma. “Queríamos ser perezosos y vestirnos como indica el nombre de nuestro grupo sin tener que esforzarnos mucho en confeccionar o encontrar nuestros disfraces”.
Casi todos los equipos se diseñan trajes o camisetas especiales.
Pero incluso vestidos como simples mortales, en la competición del 3 de mayo el equipo se clasificó en el primer lugar de la categoría noveno a décimo segundo grado por haber conseguido la “mejor solución general”, que incluye el funcionamiento del artefacto, el proceso de ingeniería y el estilo y la presentación.
Cuando se les preguntó como llegaron a su solución, “los Mortales” comentaron que empezaron a tratar de combinar sus ideas iniciales en una sola máquina. “El resultado fue una máquina que se suponía que iba a tener dos ruedas de agua conectadas por una cadena, la rueda inferior hacía rodar la superior, lo que empujaba el agua hacia arriba utilizando una combinación de cubos y espirales. Cuando Tim se sumó al grupo decidieron cambiar el diseño. No estábamos muy organizados así que nuestros planes de diseño cambiaban de un día para otro. Dudamos entre varias modificaciones a nuestra máquina y finalmente nos decidimos por un diseño que fue el que construimos”.
Para los equipos que en el futuro se presenten al Concurso Tecnológico por primera vez, Tim aconseja que “encuentren a uno o dos miembros que quieran ser ingenieros”. Dijo que le “encantó diseñar y construir la máquina, así como jugar con la cadena”.

Añadió que el conocimiento que tenía el equipo sobre la madera y las herramientas de construcción, especialmente taladros y serruchos eléctricos “fue útil”.
“Utilicen ideas básicas y simples”, aconsejó Darren. “Los planes complejos serán difíciles de llevar a cabo y ello podría resultar en una construcción pobre y precipitada si uno no tiene demasiado tiempo”, dijo.
Jerry dijo que la composición del equipo es fundamental. “Encuentren un grupo con el que trabajen a gusto y gente que sepa lo que está haciendo, no sólo amigos que quieran unirse por que sean amigos. Finalmente, asegúrense que la gente en su grupo esté dispuesta a trabajar”.
Otros concursos tecnológicos en el pasado han empezado como “Diseño, construcción y operación de un artefacto …”. No obstante, la naturaleza de un problema concreto práctico puede variar ampliamente. Estos son algunos de los desafíos del pasado:
• Llenar bolsas de arena para usarlas en una inundación.
• Obtener agua de un lago y utilizarla para combatir un fuego en lo alto de un sistema montañoso.
• Obtener una muestra de la copa de un árbol tropical en un tupido bosque pluvial.
• Reparar un satélite móvil que está rotando lentamente en el espacio.
El tiempo que se suele conceder para que los artefactos cumplan su misión es de tres minutos.
“El día del concurso me divierte inmensamente. Uno camina entre los equipos y ve la increíble variedad de soluciones para un único problema”, dijo Arthur Hicks, que ha entrenado a equipos de concursantes, incluyendo los de su hijo y de su hija. “La entusiasta creatividad de los equipos siempre me impresiona”.
Durante los años que ha participado, Hicks ha visto chicos a los que ayudó llegar a estudiar ciencias, ingeniería y especialidades técnicas en colegios universitarios.
También encuentra que “la capacidad de congeniar con el equipo es esencial. A pesar del hecho de que los esfuerzos individuales y la responsabilidad son componentes claves, las organizaciones más eficientes tienen participantes que dirigen sus esfuerzos hacia el objetivo común y no pierden tiempo reinventando cosas que ya ha logrado el equipo”.
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