10 junio 2008

Atreverse a crear una empresa de arranque con tecnología de punta

La juventud no es obstáculo para el éxito en los negocios

 
La revista Business Week incluyó a Ben Casnocha entre los principales empresarios jóvenes de Estados Unidos (Cortesía B. Casnocha)

Ben Casnocha es autor del libro My Start-Up Life: What a (Very) Young CEO Learned on His Journey Through Silicon Valley. (Mi Vida de Arranque: lo que un (muy) joven CEO aprendió en su travesía por el Valle del Silicio). La revista Business Week incluyó a Casnocha entre los principales empresarios jóvenes de Estados Unidos y el sitio electrónico de PoliticsOnline lo catalogó como una de las personas más influyentes en el mundo de Internet y la política. Casnocha tiene su blog en http://ben.casnocha.com.

Durante el primer ciclo de la enseñanza secundaria tuve un maestro de tecnología que me obligó a aprender de memoria el texto de un aviso publicitario de televisión para las computadoras Apple, que titulaba: “Piense de manera diferente”. La última frase del aviso decía: “La gente suficientemente loca como para pensar que puede cambiar al mundo es la que lo cambia”. Para mí ese mensaje y su embajador (mi maestro) fueron una inspiración. Me motivaron a intentar abrir una empresa que cambiara al mundo.

  ¿Sin embargo, qué tipo de empresa ? Necesitaba una buena idea. En la época en que memoricé el anuncio fui a ver partido de fútbol americano en San Francisco. Las graderías del estado estaban sucias y quise reclamar por ello a la ciudad de San Francisco. Cuando quize presentar mi reclamo descubrí que el municipio no tenía un método organizado para manejar sus contactos con el público. En mi frustración me dije: “tiene que haber un sistema mejor”.

Esta experiencia personal me llevó a pensar en una empresa  de alta tecnología que solucionara el problema que yo había encontrado de casualidad. El año 2001 fundé mi empresa, llamada  Comcate, para mejorar el servicio que el gobierno local ofrece la población. Diseñé un programa de computadora que permitiera a las ciudades seguir la pista, manejar y solucionar el reclamo de los ciudadanos. Por ejemplo, los clientes de nuestro gobierno local pueden seguir la pista, en forma eficiente, la queja de un ciudadano sobre un bache callejeros, un farol roto en el alumbrado público, una rama de árbol caída u otros problemas similares. Esto no sólo tiene como consecuencia una ciudadanía más satisfecha sino que la automatización de las actividades de seguimiento le ahorra dinero para el gobierno. He dedicado varios años al desarrollo de este negocio.

Lo típico y lo atípico

En cierto modo mi trayectoria empresarial es típica. Primero, mi idea vino de una experiencia personal. Las buenas ideas casi siempre tienen se basan en una experiencia de primera mano, más que en sesiones para escuchar ideas en la oficina de un edificio.

Segundo, he tenido éxitos y fracasos. El establecer una empresa  es como subirse a una "montaña rusa” y con razón.  Hay mucha incertidumbre y cada día trae su cuota de altibajos, de buena y mala suerte. Para uno de los fracasos más rotundos fue la contratación de un mal empleado para mi empresa. Mi incapacidad para juzgar el potencial de  una persona para la empresa resultó en pérdida de tiempo y dinero. Los mejores empresarios deben tener resistencia emocional para superar esas situaciones caóticas.

Tercero, la creación de una red de contactos (el conocimiento constante de gente nueva) fue y es una parte importante de cada día. Todos los días dedico una hora a pensar en las personas que conozco y la forma de mantener contacto con ellas y decidir a quién debo conocer. Quizá sean contactos para posibles ventas o simplemente mentores personales. De una manera u otra la red de contactos ha sido importante para mi éxito personal y profesional.

Por otra parte, mi experiencia no ha sido tan típica. Soy joven, abrí mi empresa  a los 14 años y actualmente tengo 20. He tenido que superar problemas relacionados con mi edad. He tenido que convencer a la gente a que me tomara en serio e ignorar a los que siempre dicen no a todo. Me fue necesario aprender los aspectos prácticos de los negocios (manera de definir un problema, imaginar una solución, construir un prototipo y venderlo) prácticamente todo por mi mismo. Con pocos contactos profesionales, tuve que establecer una red de asesores y amigos. Además tenía un problema de equilibrio entre mi trabajo y mi vida, es decir asistir a la escuela y crear mi empresa  al mismo tiempo.

Es posible también que mi juventud me diera una ventaja. Algunas veces ayuda el no saber muchas cosas, ya que uno no teme hacer las “pregunta estúpidas”. Dada mi falta de experiencia tenía menos prejuicios  y podía enfocarme en los problemas con mente fresca.

Política y cultura estadounidenses

Afortunadamente, cuando se me ocurrió la idea de un negocio, mi vida se desarrollaba en Estados Unidos, un país que ofrece muchos beneficios a los empresarios en términos de políticas oficiales del gobierno, como en la excelente tradición de su espíritu empresarial.

El gobierno de Estados Unidos facilita comenzar una empresa . Hay pocos trámites. En Estados Unidos existe la creencia fundamental de que a los empresarios privados se les debe otorgar el máximo de libertad para hacer lo que necesiten para desarrollar sus negocios. La regulación gubernamental onerosa y los trámites excesivos pueden sofocar la creatividad del empresario y, por tanto, deben evitarse.  Con este propósito el gobierno ofrece beneficios tributarios y financia programas de educación para los propietarios de empresas pequeñas. El gobierno cree en el poder de la empresa privada.

Fuera de proveer servicios de emergencia, como policía y cuerpo de bomberos, la política estadounidense generalmente favorece la competencia en un mercado abierto, en lugar de un mercado nacionalizado. Nuestro país, por tanto, acoge al recién venido, incluso a empresarios jóvenes.

La actitud cultural en Estados Unidos es aún más importante para el éxito empresarial. En Estados Unidos si una persona tiene el valor de abrir un negocio, será aplaudida y estimulada a usted. La persona es considerada  innovadora, un pionero, un rebelde afortunado.  Si se fracasa al abrir un negocio, y hay buena posibilidad de ello, la mayoría de los estadounidenses le resta importancia al asunto y más bien lo considera como una oportunidad de aprendizaje. No es una vergüenza fracasar. Las familias, las escuelas y los medios de publicidad comparten por igual esta aceptación del fracaso.

En cierta forma en Estados Unidos una persona siempre puede comenzar de nuevo. A la juventud, en particular, se le considera fuente de innovación y creatividad. A mí, como joven  aspirante a empresario, estas actitudes me benefician. Llegué a sentirme orgulloso de mi individualidad y seguí adelante con mis ideas sin confusión alguna.

No hay criterios “únicos”

Los países que impulsan el espíritu empresarial tienden a tener más éxito económico. El economista William Baumol considera que el espíritu empresarial es “componente esencial” para el crecimiento y la prosperidad económica de Estados Unidos. Con más de 16 millones de personas empleadas en compañías con menos de 10 trabajadores, Estados Unidos está realmente impulsado por la pequeña empresa.

Con todo, Estados Unidos no es el único lugar que reconoce la importancia económica del espíritu empresarial. China, India y otros países también destacan la importancia de la empresa pequeña  y por ello están prosperando. Los criterios de los empresarios en cada uno de esos países puede variar porque no hay un camino único al éxito empresarial, por el contrario, el éxito empresaria es algo individual, de cada uno.

En Estados Unidos los empresarios de mayor éxito son diferentes. El cofundador de Google, una de las empresas tecnolólgicas más dinámicas en Estados Unidos, fue el sesudo inmigrante ruso Sergey Brin, a quien no le importa mucho la atención de los medios de publicidad. Luego de recibir un doctorado en informática, en una de las mejores universidades, se puso a estudiar fórmulas matemáticas para mejorar la tarea de los motores de búsqueda en los sitios electrónicos computarizados. El fundador de Oracle, otra empresa  dinámica de tecnología, abandonó los estudios universitarios y estableció su negocio, aplicando audaces estrategias de ventas.  Ha llegado a ser célebre de los medios de publicidad. No todos los empresarios estadounidenses que tienen éxito se parecen o actúan como Donald Trump, el magnate de bienes raíces; más bien, pocos son como él. Es que los propietarios de empresas encuentran el camino preciso por sí mismos.

Actualmente más y más personas encuentran el camino y reconocen por su cuenta el espíritu empresarial. Cierto, en Estados Unidos experimentamos actualmente una edad de oro del espíritu empresarial. Especialmente entre la gente joven, la de mi generación, la perspectiva de lanzar una propia operación arriesgada nunca ha sido más emocionante. Según las encuestas, una mayoría de egresados de universidades quiere, en algún momento, abrir su propio negocio.

El momento es ahora

El fervor por controlar su propio destino no se limita a los estadounidenses. En todas partes del mundo, a jóvenes y viejos les entusiasma crear un nuevo negocio. Aún si usted vive en una región no tan tradicionalmente democrática como Estados Unidos, o en un lugar que no es tolerante del fracaso o de la experimentación, o que todavía no tiene mercados de capital privado bien establecidos, nunca hubo un mejor momento para comenzar. La red de Internet ha hecho la presencia física menos importante. Desde Zambia hasta Nueva Zelanda, desde Canadá hasta Costa Rica, se puede entrar a Internet y conectarse con gente de igual parecer. En la mayoría de los casos, el camino empresarial se inicia al abrir un buscador de información en la red electrónica Web.

Así que súmese usted a la comunidad mundial de empresarios. Comience su propia empresa de alta tecnología. Comparta sus lecciones y experiencias; comparta su historia. En el peor de los casos fracasará. En el mejor de los casos cambiará al mundo, solucionará los problemas de alguien, quizá logré ganar mucho dinero. ¿Qué espera?

Las opiniones expresadas en este artículo no necesariamente reflejan los puntos de vista o las políticas del gobierno de Estados Unidos.

 

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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