10 junio 2008
Perfil de una inmigrante emprendedora

“Si uno realmente tiene fe en un proyecto, lo mejor que se puede hacer es dedicar todos los esfuerzos para conseguiro”, aconseja Nancy Chang, cofundadora de Tanox, empresa dedicada a la biotecnología con sede en Houston, Texas, con cerca de 200 empleados y casi 45 millones de dólares en ingresos el año pasado.
No muchas personas tienen como profesores a un futuro premio Nobel (Yuan T. Lee) y a un futuro primer ministro del país. Nancy afirma que la buena suerte de estudiar con esos maestros, cuyo ejemplo le sirvió de inspiración, le infundió ánimo para dejar Taiwan e ir a estudiar a Brown en 1974, cuando apenas hablaba inglés. En el avión que la llevaba a Estados Unidos leyó el libro de James James Watson sobre el descubrimiento de la doble hélice, que decidió su vocación por la biología, aunque nunca había seguido un solo curso sobre esa asignatura.
Al año siguiente, Nancy fue una de las primeras, entre estudiantes extranjeros, en asistir a la facultad de medicina de Harvard y más tarde, según le dijeron, la primera empresaria importante salida de dicha facultad. Al salir de Harvard, fue contratada por Hoffman-La Roche con un visado de trabajo, y posteriormente, pasó a ser directora del grupo de biología molecular de Centocor. También ha enseñado en la facultad de medicina de Baylor y tiene patentados siete inventos.
En 1986, Nancy cofundó Tanox, donde desempeñó el cargo de directora gerente de 1990 a 2006. La fundación de Tanox fue “en parte pasión y en parte sueño, en contra de la expectativa general”. La empresa se dedicó a producir un medicamento para tratar una alergia relacionada con el asma. En aquel tiempo, esa idea iba en contra del criterio generalizado de cómo se manifiesta el asma. En junio de 2003 la perseverancia de Nancy rindió fruto cuando la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA) aprobó el Xolair, primer medicamento biotécnico para el tratamiento de las alergias relacionadas con el asma. Xolair se fabricó por acuerdo entre Tanox, Inc., Genentech, Inc., y Novartis Pharma AG.
Cuando Tanox presentó el producto en el mercado de valores, en abril de 2000, recaudó 44 millones de dólares, cifra hasta entonces no alcanzada en licitación pública por la oferta inicial de ningún producto biotécnico.
Actualmente Tanox produce el medicamento TNX-355, un anticuerpo para el tratamiento del VIH/SIDA. La compañía está negociando las pruebas clínicas con la FDA. Nancy, que es presidenta de la junta directiva de Tanox, asegura que el tema del SIDA le interesa mucho, campo en el que trabajó como joven investigadora en uno de los primeros laboratorios dedicados a la lucha contra la enfermedad.
“Llegué a los Estados Unidos asustada. Pero me di cuenta de que si se tiene un sueño, en Estados Unidos encontrarás a la gente dispuesta a ayudarte y darte una oportunidad”, asegura Nancy. “La vida es muy fecunda. Y yo, sencillamente, amo este país”.
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista ni la política del Gobierno de los Estados Unidos.
Nota: Este perfil apareció en el estudio American Made: The Impact of Immigrant Entrepreneurs and Professionals on U.S. Competitiveness (El impacto de los empresarios y profesionales inmigrantes en la competididad de Estados Unidos) , encargado por la National Venture Capital Association (Asociación nacional de capital de riesgo) y dirigido por Stuart Anderson, de la National Foundation for American Policy y Michaela Platzer de Content First LLC.
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