30 julio 2008

Equipo olímpico estadounidense refleja las raíces mundiales de EE.UU.

Los atletas provienen de todas partes del mundo

 
La atleta estadounidense Nastia Liukin en el Campeonato de Gimnasia de la Cuenca del Pacífico en San José (California) el 30 de marzo.

Washington – Cuando el equipo olímpico estadounidense entre a la arena en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín el 8 de agosto, los 596 atletas estadounidenses no sólo se unirán a compañeros de más de 200 países de todo el mundo, sino que serán, realmente, un microcosmos del mundo.

En deportes tan distintos como el boxeo y el tenis de mesa, el tiro con arco y el atletismo, la gimnasia y el remo, las posibilidades de que los atletas olímpicos estadounidenses obtengan el oro mejoran con la presencia de atletas que tienen raíces en otros países. Ya sea que hayan venido solos o con sus familias a Estados Unidos, en busca de oportunidades económicas, para continuar su educación o para escapar guerras o conflictos civiles, todos estos atletas están orgullosos de representar a su país de adopción en Pekín.

Al menos 33 atletas nacidos en el extranjero de prácticamente todas las regiones del mundo son parte del equipo olímpico estadounidense, según informa el Comité Olímpico de Estados Unidos.

Khatuna Lorig, que competirá en el tiro con arco femenino tiene el singular honor de no sólo haber participado en cuatro ediciones diferentes de los Juegos Olímpicos, sino también de haber representado a tres países diferentes.

Lorig fue miembro del Equipo Unificado de la antigua Unión Soviética en los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona. En los Juegos Olímpicos de 1996 en Atlanta y en las del año 2000 en Sydney representó a su país nativo de Georgia. Lorig es ahora residente y representante de Estados Unidos en los Juegos de 2008. Con sus 34 años, no considera Pekín la culminación de su carrera olímpica, sino que espera que tanto ella como su esposo compitan juntos en los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres.

La gimnasta Nastia Liukin también tiene raíces en la antigua Unión Soviética. Su padre, Valeri Liukin, ganó cuatro medallas para la Unión Soviética en los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988, su madre, Anna, fue la campeona de gimnasia rítmica en los Campeonatos Mundiales de 1987. En el Campeonato Mundial de 2005, Nastia, que se mudó a Estados Unidos cuando era niña y reside actualmente en Texas, fue campeona en dos ejercicios de gimnasia individuales: la barra de equilibrio y las barras asimétricas. Se aseguró un puesto en el equipo de gimnasia de Estados Unidos para las Olimpiadas de 2008 con una muy buena actuación que le colocó en segunda posición en las pruebas de junio para el equipo olímpico estadounidense.

Demetrius Andrade, miembro del equipo de boxeo olímpico de EE.UU., después de una sesión de entrenamiento en Nueva York el 11 de julio.

Heather Corrie y Giuseppe Lanzone esperan levantar olas este verano en Pekín, tanto figurativa como literalmente. Corrie, originaria de Loughborough, en el Reino Unido, está en el equipo de piragüismo femenino de Estados Unidos. Lanzone, que nació y se crió en Lima (Perú), ha terminado sus estudios en la Universidad de Washington en Seattle y es miembro del equipo masculino de remo de Estados Unidos.

Una adición de última hora a la lista estadounidense ha sido Raj Bhavsar, incluido en el equipo olímpico de gimnasia estadounidense en lugar de Paul Hamm, que se ha lesionado. “Lo primero que uno siente es que los sueños pueden hacerse realidad”, dijo Bhavsar, de ascendencia indoestadounidense, y que también fue sustituto en el equipo de 2004.

Para algunos atletas estadounidenses, el viaje a Pekín representa una especie de regreso a casa. El tenis de mesa es un asunto único en la relación entre Estados Unidos y China desde que las relaciones diplomáticas entre los dos países empezaran a descongelarse a principios de la década de 1970 con la visita a China de un equipo estadounidense de ping pong. Hoy día, casi cuatro décadas después, los cuatro miembros del equipo olímpico estadounidense de tenis de mesa: Gao Jun, Chen Wang, Crystal Huang y David Zhuang, nacieron en China. Su inmersión completa en la vida estadounidense es evidente cuando Zhuang menciona que su película favorita es Titanic, la clásica comedia de televisión Seinfeld su programa preferido, y el legendario jugador de baloncesto Michael Jordan su modelo a imitar.

Algunas de las historias de interés humano más interesantes provienen de atletas estadounidenses que tienen lazos con África. Demetrius Andrade, cuyo apodo “Boo Boo” es un tanto incongruente para un boxeador de peso welter, tiene raíces en Cabo Verde, aunque es de Providence (Rhode Island), donde hay muchos emigrantes de ese país isleño situado cerca de la costa oeste de África. Andrade ganó la medalla de oro en el Campeonato Mundial de Boxeo Amateur 2007 y espera repetir su actuación este año en Pekín.

El este de África desde hace mucho es conocido por tener corredores de larga distancia de primera marca y el equipo olímpico de atletismo estadounidense se verá fortalecido con la presencia de tres de estos atletas, originalmente de países de esa región. Bernard Lagat ganó dos medallas olímpicas, en 2000 y 2004, para su país natal de Kenia. Reside en Estados Unidos desde 1996, año en que recibió una beca para estudiar en la Universidad estatal de Washington en Pullman (Washington). Lagat ganó los 1.500 y los 5.000 metros en los Campeonatos Mundiales de Pista Descubierta de 2007 en Osaka (Japón). Abdihakem Abdirahman, originario de Somalia, ha sido campeón estadounidense de los 10.000 metros tres veces desde 2001. (Véase El máximo clímax, artículo del periódico electrónico La experiencia olímpica publicado en abril 2008)

Quizá la historia personal más dramática sea la del corredor de 1.500 metros Lopez Lomong, originario de Sudán. Lomong  tenía seis años de edad en 1991 cuando fue secuestrado por una facción de la milicia que convertía a niños en soldados. Escapó de la milicia y fue a parar a un campo de refugiados en Kenia. Es uno de los llamados “niños perdidos del Sudán”. Lomong vivió en el campamento de refugiados durante 10 años antes de ser acogido por una familia de Nueva York y convertirse en una estrella del atletismo.

“Vine a este país sin esperar nada”, dijo al periódico USA Today. “Ahora quiero devolver el favor siendo un buen corredor”.

De correr para salvar la vida hasta correr por el oro olímpico, es una historia que demuestra las oportunidades que Estados Unidos ofrece a sus nuevos ciudadanos.

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