24 julio 2008
Liberación de rehenes, muerte de líderes y deserciones debilitan a terroristas

Washington – El grupo terrorista colombiano conocido como las FARC sufre actualmente reveses cada vez mayores debido a las decididas acciones de las autoridades y fuerzas militares colombianas, y al mismo tiempo es testigo de cómo se va debilitando su influencia y relevancia.
Los expertos en terrorismo sostienen que para poder sobrevivir, cualquier organización terrorista tiene que mantener algún grado de popularidad y ser relevante en la mente del público. Si se le despoja esa fachada el grupo comienza a desintegrarse.
Todos los esfuerzos realizados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) este último año, dirigidas a conseguir relevancia e influencia, han fracasado, mientras que la estrategia de mano dura del presidente Álvaro Uribe, que apunta a frenar las acciones del grupo, ha cosechado triunfos, así como el apoyo popular. Uribe ha indicado que si va a haber negociaciones con los líderes de las FARC, tienen que estar dispuestos a recibir pocas concesiones, o ninguna.
LAS PÉRDIDAS SE HAN IDO ACUMULANDO
En marzo, tres de los siete comandantes clave del Secretariado de las FARC murieron o fueron muertos: el segundo al mando, Raúl Reyes; el líder del Mando Central, Iván Ríos; y el cofundador de las FARC Manuel Marulanda Vélez. Hasta este año, las fuerzas armadas colombianas no habían matado a ningún miembro del secretariado del grupo.
En mayo, las autoridades colombianas incautaron computadoras que pertenecían a las FARC en incursiones que revelaron parte de la información estratégica del grupo, así como vínculos con Hugo Chávez de Venezuela y otros líderes políticos dentro y fuera de Colombia.
Otro golpe que ha sufrido la organización comenzó el año pasado y ha continuado también este año con la deserción de más de 3.000 insurgentes de las FARC. Hace una década, las FARC tenían 18,000 miembros, pero esa cifra se ha visto reducida hasta los aproximadamente 9.000 insurgentes actuales debido a bajas y deserciones.
En marzo, la comandante Nelly Ávila Moreno desertó de la organización e informó a las autoridades que hacía más de dos años que no tenía comunicación directa con los altos mandos del grupo, hecho que los expertos en terrorismo consideran como un indicio importante de la ruptura en la capacidad del grupo de dirigir y comunicarse con unidades y líderes en la periferia.
Y en una asombrosa operación militar que tuvo lugar el 2 de julio, comandos del ejército colombiano rescataron a 15 rehenes, entre estos la política franco-colombiana Ingrid Betancourt, así como tres estadounidenses, de las garras terroristas de las FARC sin necesidad de disparos. En la acción, varios terroristas que tenían a su cargo a los rehenes de repente se encontraron con que ellos eran los cautivos.
El 20 de julio, los colombianos celebraron el día de la independencia con marchas multitudinarias en ciudades colombianas y decenas de otras ciudades, entre estas Nueva York, Washington y París, para protestar contra los secuestros de las FARC y el duro trato que se les da los rehenes. La Fundación País Libre, una organización dedicada a analizar políticas públicas y con sede en Bogotá, la capital del país, calcula que las FARC retienen aún 700 rehenes en diversos rincones del país sudamericano, según el diario Washington Post.
En 22 de julio en la Casa Blanca, el presidente Bush dijo que el éxito de la misión de rescate del 2 de julio subraya el progreso que ha logrado el gobierno colombiano a la hora de luchar contra el terrorismo y el comercio ilícito de estupefacientes. “El progreso es también evidente en el corazón y la mente del pueblo colombiano. El domingo, 20 de julio, más de un millón de colombianos se manifestaron en las calles de su país e instaron a las FARC a liberar a los rehenes restantes y a poner fin a prácticas de terrorismo”.
Bush dijo también que, según informes del gobierno colombiano, desde que Uribe asumió el cargo hace seis años los homicidios han disminuido en un 40 por ciento, los secuestros en más de un 80 por ciento y los atentados terroristas se han visto reducidos en más de un 70 por ciento. Las reformas realizadas al sistema de justicia penal han aumentado radicalmente la tasa de convicciones.
“Simboliza los importantes logros bajo el gobierno de Uribe en colaboración con el programa del Plan Colombia, financiado por Estados Unidos, y es un punto en contra de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y su insurgencia”, dijo Ray Walser, analista político principal para América Latina de la Fundación Heritage, con sede en Washington. “La liberación de estos 15 rehenes no podría haber sido más oportuna. No hubo ni un solo disparo; no se perdió ni una vida”.
En un informe reciente de la Fundación Heritage, Walser dijo que las FARC esperaban utilizar a Betancourt y los tres rehenes estadounidenses, que eran contratistas de defensa, como peones en un ardid de chantaje internacional contra Estados Unidos y para elevar su imagen en el plano internacional. “La organización deseaba aplicar presión sobre el gobierno de Estados Unidos y el Congreso para que pusieran en libertad a dos líderes de las FARC: Ricardo Palmera y Anayibe Rojas Valderrama, los cuales están cumpliendo condenas en cárceles estadounidenses por delitos de narcotráfico”, dijo Walser.
En la edición del 23 de julio del New York Times, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, y el Ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, dijeron que hace ocho años los grupos armados ilegales que participaban en el comercio colombiano de cocaína y heroína controlaban más terreno en las zonas rurales que el gobierno. “Hoy, el más peligroso y violento de los grupos, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, o FARC, ha visto una aguda disminución de su fuerza y estatus. El grupo que una vez tenía18.000 miembros, ha perdido la mitad de sus fuerzas junto con cualesquiera credibilidad y seguidores que tenía en otras partes de América Latina. Las otras milicias importantes, el Ejército de Liberación Nacional y las Fuerzas Unidas de Autodefensa de Colombia, ya no representan una amenaza grave”, dijeron Gates y Santos.
Estas pérdidas han tenido un efecto acumulativo en los terroristas y en su capacidad de llevar a cabo operaciones eficaces y granjearse el apoyo del pueblo. Y, en comparación con encuestas realizadas en 1998 y en 2000, encuestas recientes de opinión pública indican que el pueblo colombiano cree que la capacidad del grupo para causar daño se ha visto debilitada de modo importante.
“Está llegando al punto en que la mayoría de los líderes de las FARC van a decir: ‘No vamos a ganar, no tenemos posibilidades”, según dijo en informes noticiosos Peter DeShazo, director del Programa de las Américas en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington. “Y cuando alcancen ese punto, es más posible que haya una negociación política”.
LAS FARC SON EL GRUPO TERRORISTA MÁS ANTIGUO DE AMÉRICA LATINA
Según el Informe por Países sobre Terrorismo, difundido por el Departamento de Estado de Estados Unidos, las FARC, fundadas en 1964, conforman la organización terrorista latinoamericana más antigua, de mayor envergadura, más capaz y mejor equipada. Ha sido designada por la secretaria de Estado como una de tres organizaciones terroristas extranjeras que operan en Colombia.
Las otras dos son el Ejército de Liberación Nacional y las Autodefensas Unidas de Colombia, un grupo paramilitar de derecha, que está en proceso de desmovilización. El Informe por Países indica que estos tres grupos terroristas se han visto debilitados por acciones militares y policiales decididas, pero aún así siguen asesinando, secuestrando y aterrorizando a los colombianos.
Walser comentó que las FARC tienen aún una fuerza de unos 9.000 insurgentes, con lo cual su capacidad para llevar a cabo operaciones terroristas y amenazar la seguridad de Colombia es aún viable, aunque se ha visto debilitada.
“El rescate es un indicador importante de que la ayuda estadounidense y su apoyo a las fuerzas militares colombianas medianteel Plan Colombia sigue cosechando resultados en la campaña contra los narcoterroristas de las FARC, eliminando su dirigencia y cohesión militar, y ahora su capacidad para manipular los titulares explotando la situación apremiante de los rehenes”, dijo Walser.
Liduine Zumpolle, que actualmente dirige un grupo de ex terroristas de las FARC que critican al grupo, dijo al Washington Post que las FARC son “totalmente irrelevantes. Creo que hoy las FARC han perdido totalmente el apoyo moral”.
Si bien Estados Unidos ha desempeñado un papel esencial al ayudar a Colombia a combatir el terrorismo, DeShazo dijo al New York Times que “en última instancia, ha sido la voluntad política colombiana... la que ha conseguido este resultado”.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)