23 julio 2008

Los logros de Colombia son también logros de Estados Unidos

Editorial en el periódico The New York Times del 23 de Julio

 

Este artículo de opinión elaborado conjuntamente por el secretario de Defensa de Estados Unidos Robert M. Gates y el ministro de Defensa de Colombia Juan Manuel Santos se publicó en el periódico The New York Times el 23 de Julio de 2008, es del dominio público y no hay restricciones para su republicación.

A continuación una traducción del artículo:

(comienza el texto)

El dramático rescate de 15 rehenes, que este mes realizaron las fuerzas especiales de Colombia subrayó que con el apoyo firme de Estados Unidos Colombia ha progresado de ser una nación sitiada por los narcoterroristas y vigilantes paramilitares a ser un país clave en la seguridad y la prosperidad de América del Sur.

Al reunirnos hoy en Washington para discutir la relación de seguridad de Estados Unidos con Colombia, queremos considerar lo que se ha logrado durante el curso de la década pasada y comprometer a nuestras dos naciones a continuar este progreso.

La destacable transformación de la situación de seguridad en Colombia puede atribuirse en gran parte a la mejora en la capacidad de su ejército y su policía — una mejora en la que la ayuda de seguridad estadounidense ha sido clave. Los gobiernos de ambas naciones coinciden en que esta ayuda debe continuar hasta que el trabajo haya terminado. Además, debemos aumentar también el comercio y la inversión, al proceder con el Acuerdo de Promoción Comercial de Estados Unidos con Colombia, que el Congreso tiene ahora ante sí. Una prosperidad creciente y mejores niveles de vida son imprescindibles para lograr estabilidad duradera en ambos países.

Principalmente, ahora que estos esfuerzos muestran resultados tan prometedores, nuestros dos países deben tener cuidado de no derrochar la inversión que hemos hecho, unos 5.000 millones de dólares por parte de Estados Unidos y significativamente más en recursos colombianos.

Hay que considerar que hace ocho años, los grupos armados ilegales involucrados en la producción de cocaína y heroína controlaban más del 70 por ciento del área rural colombiana. Hoy, el más peligroso y violento de los grupos, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, o FARC, ha visto una aguda disminución de su fuerza y estatus. El grupo que una vez tenía18.000 miembros, ha perdido la mitad de sus fuerzas junto con cualesquiera credibilidad y seguidores que tenía en otras partes de América Latina. Las otras milicias importantes, el Ejército de Liberación Nacional y las Fuerzas Unidas de Autodefensa de Colombia, ya no representan una amenaza grave.

Desde 2002, Colombia ha duplicado el tamaño de sus fuerzas de seguridad. El pasado mes de octubre, nosotros dos observamos a las tropas colombianas que realizaban ejercicios militares en su base de entrenamiento en la ciudad occidental de Tolemaida. Estos valientes hombres y mujeres han empujado a los terroristas y traficantes de drogas hacia los lugares más lejanos de las montañas y selvas de Colombia. Los alcaldes y oficiales de policía están ahora en sus puestos en todos los municipios.

La presión militar, combinada con incentivos para quienes deponen sus armas según el programa de desmovilización de Colombia, ha alentado a miles de narcoterroristas a entregarse y compartir información con el gobierno. Los niños que una vez fueron forzados a servir en grupos armados ahora pueden aprovechar los programas de reinserción que ofrecen esperanza para un futuro decente. La violencia ha disminuido significativamente: los secuestros, los actos y ataques terroristas contra sindicalistas han diminuido en aproximadamente un 80 por ciento.

Si bien el cultivo y la exportación de narcóticos continúan siendo un problema, Colombia ha eliminado dos terceras partes de su producción de opio y más de 500 traficantes han sido extraditados a Estados Unidos. En 2007, se erradicaron medio millón de acres de cosechas ilícitas de coca.

Aun así, hay desafíos por delante. El gobierno colombiano debe fortalecer su autoridad en las zonas anteriormente controladas por terroristas. Los que aún quedan de estos ejércitos de bandidos podrían continuar con sus maneras asesinas como grupos más pequeños e independientes. Por ello es que es tan importante que no se reduzca la ayuda de Estados Unidos para la seguridad, por lo menos hasta que Colombia tenga control de sus fronteras y que los departamentos de policía, gobiernos municipales y otros servicios gubernamentales estén establecidos firmemente en todas las áreas.

Otros países deben ayudar también. En el curso de los años, los elementos de las FARC han operado ilegalmente a través de las fronteras de Colombia, y necesitaremos la cooperación de esos vecinos para eliminar la amenaza. Y, como siempre, Estados Unidos y otros países deben hacer un esfuerzo sostenido para reducir la demanda de narcóticos que financia a estos grupos violentos.

Por último, para lograr paz y estabilidad duraderas, Colombia debe tener más inversión extranjera y libre comercio. La aprobación por el Congreso del acuerdo de promoción comercial establecería un compromiso con los mercados libres que aumentaría el crecimiento y la inversión. Además, permitiría que los productos estadounidenses entren a Colombia libres de impuestos.

La libertad de la violencia que Colombia ha ganado con mucho esfuerzo sólo puede sostenerse mediante la prosperidad económica. Juntos, como socios, debemos procurar que la transformación de Colombia culmine. Al ganar la guerra, debemos consolidar también la paz.

(Robert M. Gates es secretario de Defensa de Estados Unidos y Juan Manuel Santos es ministro de Defensa de Colombia).

(termina el texto)

(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://usinfo.state.gov/esp)

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