22 julio 2008

Ayuda humanitaria de EE.UU. se enfoca en salvar vidas, no en política

Congreso considera distintas opciones de ayuda internacional para casos de desastre

 
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Paquetes con provisiones humanitarias preparados por la Fuerza Aérea de EE.UU en un avión de carga C-17 con destino a Afganistán.
Paquetes con provisiones humanitarias preparados por la Fuerza Aérea de EE.UU en un avión de carga C-17 con destino a Afganistán.

Washington – Desde hace tiempo Estados Unidos ha entendido que la asistencia humanitaria para las víctimas de los desastres naturales o causados por el ser humano se debe ofrecer sin consideraciones políticas, porque salvar vidas y proteger los medios de vida imponen esta exigencia mínima.

“Generalmente, se ha entregado ayuda humanitaria sin que medie la política y con la finalidad de aliviar el sufrimiento humano sin tomar partido en desacuerdos o conflictos, ya sean armados o de otro tipo. Esta manera de actuar ha salvado millones de vidas”, dijo James Warlick, principal vicesecretario adjunto de Estado para Asuntos de Organizaciones Internacionales.

Este ha sido el caso de los trabajadores humanitarios desde los primeros días del movimiento humanitario moderno, iniciado en 1859 por Henri Dunant, tras la Batalla de Solferino en el norte de Italia, explicó Warlick. “Sólo al mantener su labor separada de las posturas políticas y alianzas establecidas por los gobiernos, podía obtener el consentimiento de los gobiernos soberanos”.

Idealmente, un país acogería la asistencia de otros países y organizaciones humanitarias no gubernamentales, pero cuando se rechaza la ayuda de Estados Unidos es necesario recurrir a las Naciones Unidas y a organizaciones privadas cuyos objetivos, estructuras y proveedores se asemejen mucho a las de Estados Unidos, dijo Warlick.

“Nuestra relación estrecha con otras agencias donantes bilaterales, el movimiento de la Cruz Roja y los organismos humanitarios de las Naciones Unidas nos pone al alcance de muchas opciones políticas y son esenciales para intervenciones eficaces, imparciales y dirigidas por civiles”, dijo Warlick en declaraciones recientes ante el Congreso.

“Incluso cuando no es bienvenida la presencia de Estados Unidos en un país determinado, la presencia de la ONU puede garantizar la adhesión a políticas, procedimientos y objetivos humanitarios parecidos a los nuestros. A menudo, la presencia de la ONU proporciona también una coalición a través de la cual las provisiones y servicios estadounidenses alcanzan a los necesitados”, dijo.

En algunos casos, las organizaciones regionales pueden convencer a un país que esté rechazando la asistencia a aceptar ofrecimientos internacionales de ayuda. “Cuando un Estado es incapaz de ayudar a su pueblo y no está dispuesto a aceptar la ayuda extranjera, la comunidad internacional (a través de las Naciones Unidas) puede emplear medios diplomáticos y otros medios pacíficos para intentar convencer al Estado de que permita la entrada a la asistencia”, agregó Warlick.

“El arte de la respuesta humanitaria radica en encontrar la mejor combinación de respuesta para una crisis concreta”, dijo Warlick durante la audiencia de una subcomisión de Relaciones Exteriores del Senado sobre la ayuda internacional en casos de desastre.

James Kunder, viceadministrador en funciones de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), dijo a la subcomisión que el principio rector que guía a la USAID en su trabajo de amplio alcance es que se ha de tratar de aliviar el sufrimiento humano dondequiera que exista. Sólo en los últimos cinco años, USAID ha respondido a 355 desastres declarados en todas las regiones del mundo. Muchos de estos desastres pasan desapercibidos para el resto del mundo, dijo Kunder.

“USAID proporciona ayuda humanitaria neutral desde el punto de vista político, imparcial socialmente y se basa en las necesidades de las víctimas, en lugar de los factores políticos”, dijo Kunder. “Los programas de respuesta de USAID en casos de desastre intentan mantenerse fieles al principio de “no perjudicar” e intentan, en la medida de lo posible, ofrecer protección a los destinatarios de la ayuda y consolidar la capacidad a nivel local”.

Muchos en el Congreso recordaron la experiencia vivida en fechas recientes con la junta militar que gobierna Birmania, que se negó a permitir que Estados Unidos y otros países proporcionasen de modo directo asistencia humanitaria al pueblo birmano, después del ciclón que arrasó el 2 de mayo la región del delta de Irrawaddy.

La subcomisión del Senado estaba examinando distintas opciones en las políticas estadounidenses para determinar cuáles de ellas tuvieron éxito para ver si es necesario promulgar leyes adicionales que fortalezcan las iniciativas de asistencia estadounidenses. El segundo propósito de la audiencia era determinar si se habían consignado suficientes fondos en el presupuesto anual para dicho fin.

Kunder dijo que en casos como el ciclón que asoló Birmania, es esencial que Estados Unidos tenga opciones en sus políticas que contribuyan a subsanar los obstáculos políticos a la asistencia humanitaria.

Warlick dijo que Estados Unidos ha aprendido de situaciones como el tsunami ocurrido en diciembre de 2004 en el Océano Índico que las fuerzas armadas estadounidenses pueden convertirse en proveedores críticos de ayuda en modos en que no pueden serlo otras agencias de socorro. “Cuando el tsunami devastó la vida de millones de personas en los países del Océano Índico, las fuerzas militares de Estados Unidos se convirtieron en un socio clave en la elaboración de una respuesta rápida y eficaz”, explicó.

En situaciones como la de Birmania, Estados Unidos puede recurrir a otras opciones. La pregunta: ¿qué se debe hacer en última instancia si todo lo demás falla?, plantea el mayor desafío en lo que se refiere a intervenciones humanitarias”, añadió Warlick. Se han de considerar dos elementos: uno jurídico y el otro, práctico.

De conformidad con decisiones del Consejo de Seguridad de la ONU y según el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, la comunidad internacional puede actuar, incluso sin el consentimiento del gobierno anfitrión. La decisión de actuar se basa en la determinación del Consejo de Seguridad de que la situación plantea una amenaza a la paz y seguridad internacionales, dijo Warlick.

En 2005, los líderes del mundo decidieron que los países tienen la responsabilidad primordial de proteger a sus propios pueblos y que la comunidad internacional tiene la responsabilidad de actuar cuando gobiernos ineficaces incurren en la desprotección de los más vulnerables en sus sociedades, informó Warlick. El Documento de la Cumbre Mundial de la ONU estipula específicamente que los países tienen la “responsabilidad de proteger” a sus poblaciones del genocidio, la depuración étnica, los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad.

Warlick dijo que el principio más amplio que sostiene que las acciones internas pueden amenazar la paz y seguridad internacionales es importante y puede aplicarse de modo legítimo en casos de crisis humanitaria.

No obstante, forzar una intervención con fines humanitarios puede tener como consecuencia no intencionada el arriesgar la vida de más personas y afectar cualquier ayuda que ya esté entrando en un país, dijo Warlick. “Las intervenciones militares pueden entrañar una interrupción de la actividad comercial, lo cual incluye la distribución de ayuda privada, así como el desplazamiento de sectores de la población que no estaban afectados”, sostuvo.

Durante las primeras semanas de la crisis en Birmania, Francia amenazó con recurrir a la autoridad del Consejo de Seguridad de la ONU para obligar la intervención de ayuda humanitaria de conformidad con la cláusula relativa a la “responsabilidad de proteger” en el Documento de la Cumbre Mundial. En última instancia no se emprendió esa acción.

Mientras continuaban las negociaciones diplomáticas con Birmania, se habían emprendido acciones en el país para aliviar el sufrimiento, explicó Warlick. Las organizaciones no gubernamentales y los organismos de la ONU que ya operaban en Birmania, a menudo con ayuda financiera de USAID y el Departamento de Estado, comenzaron a realizar una evaluación de las necesidades humanitarias, a coordinar las respuestas y a proporcionar ayuda. No obstante, la junta militar de Birmania accedió finalmente a permitir una repuesta regional dirigida por la Asociación de Países del Sudeste Asiático.

“Sin embargo, Darfur es un ejemplo de un lugar donde la falta de seguridad en el terreno y la interferencia del gobierno impiden las operaciones humanitarias”, dijo Warlick.

Si desea consultar las declaraciones preparadas de antemano para la comparecencia, visite el sitio web de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado (en inglés).

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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