15 julio 2008
Funcionarios de EE.UU. prometen continuar intentando erradicar la violencia
Washington -- Al expresar su desencanto por el fracaso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para adoptar una resolución de condena y sanciones a los líderes de Zimbabwe, funcionarios de Estados Unidos dijeron que seguirán buscando maneras para presionar al gobierno del presidente Robert Mugabe para que abandone la violencia contra la oposición política y se comprometa a realizar negociaciones serias.
Sean McCormack, portavoz del Departamento de Estado, dijo el 14 de julio que la administración Bush ha entablado conversaciones con otros miembros de la comunidad internacional sobre las próximas medidas a tomar en el caso de Zimbabwe.
“Seguiremos buscando maneras de trabajar con nuestros asociados en el sistema internacional para presionar al gobierno de Zimbabwe de forma que el pueblo de Zimbabwe pueda empezar a avanzar, comience a reconstruir su democracia y su país”, aseveró McCormack.
“Está claro que estamos desalentados por el resultado de la votación”, anotó, al señalar que los miembros del Consejo de Seguridad “tenían una opción muy clara” y que aquellos que votaron contra la resolución el 11 de julio “se encuentran posicionados en el lado incorrecto de la historia”.
La resolución trataba de resolver la violencia y la intimidación política lanzada contra la militancia y el partido de oposición Movimiento por el Cambio Democrático (MCD) que ganó la elección parlamentaria de marzo, pero se retiró de los comicios en la segunda vuelta presidencial en junio, debido al hostigamiento y las matanzas cometidas por los partidarios del Frente Patriótico de la Unión Nacional de Zimbabwe (ZANU-PF), encabezado por Mugabe.
La medida, que habría establecido el embargo de armas a Zimbabwe y la prohibición de viajar al presidente Mugabe y 13 de sus colaboradores más cercanos, recibió el apoyo de la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad, pero fue vetada por dos de sus miembros permanentes: Rusia y China.
El embajador Zalmay Khalilzad, representante permanente de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, dijo en declaraciones realizadas el 11 de julio, que Rusia y China “se han colocado junto a Mugabe en contra del pueblo de Zimbabwe” al bloquear la resolución “por motivos que nosotros consideramos no provienen de los hechos en el terreno”.
“Sorprendente y preocupante”.
En una declaración luego de la votación, Khalilzad dijo que el veto de Rusia “fue particularmente sorprendente y preocupante” porque ese país se había sumado a sus socios en el Grupo de los Ocho (G8), formado por las principales naciones industrializadas, en una declaración de firme condena contra el régimen de Mugabe, además de prometer otras medidas, entre ellas medidas financieras, contra los responsables de la violencia política.
“El desempeño de los rusos despierta hoy dudas sobre su fiabilidad como asociados del G8”, afirmó.
Khalilzad agregó que “no hay dudas de lo que está ocurriendo en Zimbabwe afecta a la paz y la seguridad en la región”, al citar declaraciones recientes de la Unión Africana y el hecho de que tres miembros africanos del consejo -- Liberia, Sierra Leona y Burkina Faso -- copatrocinaron la resolución.
También dijo que a pesar de las denuncias de Sudáfrica “no hay negociaciones serias y sustantivas” en camino entre el régimen de Mugabe y el MCD, y que la resolución “habría facultado con poder a los mediadores regionales e internacionales al ofrecer a Mugabe un incentivo para negociar seriamente”.
Al hablar con reporteros el 11 de julio tras el voto en el Consejo de Seguridad, Khalilzad anotó que el desempeño de Sudáfrica, que también votó en contra de la resolución, era “particularmente preocupante” dado el efecto que las sanciones internacionales tuvieron en la década de 1980 para presionar a su gobierno para que terminara la política del apartheid contra el pueblo sudafricano. “Sin presión, Mugabe no va a sentirse incentivado para cooperar de la manera que se necesita”, dijo.
El gobierno sudafricano, encabezado por el presidente Thabo Mbeki, protege al “horrible régimen de Zimbabwe”, declaró Khalilzad al destacar que el esfuerzo de Mbeki para mediar entre el ZANU-PF y el MCD “hasta el momento ha sido un fracaso”, y que necesita ser complementado con esfuerzos internacionales, tales como el nombramiento de un representante especial del secretario general de las Naciones Unidas.
Khalilzad agregó que otros sudafricanos, entre ellos Jacob Zuma, presidente del Congreso Nacional Africano; el arzobispo Desmond Tutu, ganador del premio Nóbel de la Paz, y sindicalistas “han dado voz a la conciencia del país en relación con este asunto”, pero el presidente Mbeki “está alejado de las tendencias dentro de su propio país”.
Khalilzad añadió que espera que el pueblo de Zimbabwe “saque fuerzas del hecho de que una clara mayoría de los miembros del Consejo se puso de su parte”, dijo, y agregó que “seguiremos haciéndolo”.
Para mayor información leer, en inglés, las declaraciones del embajador Khalizad
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