11 julio 2008
Consideran deber cívico dedicar su esfuerzo en los centros de votación

Washington – Los trabajadores electorales voluntarios se despiertan temprano para estar en sus puestos de trabajo antes de la llegada de los primeros electores. La jornada dura muchas horas y sólo descansan breves intervalos. Reciben un sueldo simbólico por trabajar una jornada que se extiende hasta 16 horas.
Pero les apasiona su trabajo, porque contribuye a garantizar la integridad de las elecciones. En todo el país, cerca de tres millones de estadounidenses trabajan en los centros de votación, dijo Gary Scott, un funcionario adjunto del registro civil del Condado de Fairfax, en Virginia.
Para cada elección estadounidense de ámbito municipal, estatal o nacional, los condados – o jurisdicciones regionales del gobierno divididas según distritos electorales – contratan y capacitan a trabajadores electorales voluntarios. Muchos distritos electorales posiblemente necesiten más trabajadores en las elecciones de 2008 que en anteriores comicios, debido a lo que se anticipa que será una alta participación del electorado estadounidense.
A los trabajadores electorales se les capacita para utilizar las máquinas de votación electrónicas y para resolver situaciones difíciles, como por ejemplo evacuaciones en casos de emergencia, el malfuncionamiento de las máquinas de votación o discrepancias en la documentación de los votantes. Una vez capacitados, los voluntarios tienen que prestar juramento de que defenderán las leyes de Estados Unidos y las de su estado.
Sue Jones, trabajadora electoral del Condado de Fairfax, dijo al Servicio Noticioso desde Washington que se presentó de voluntaria porque “es mi deber cívico”. Dijo que acudir a las urnas y aprender sobre los temas es responsabilidad de todos los estadounidenses.
En el cercano Condado de Arlington, también en Virginia, Kate Dorrell trabaja en un centro de votación ubicado dentro de una escuela secundaria. Dice que en su papel de trabajadora electoral su cometido es asegurarse de que todos los ciudadanos de su distrito electoral “tengan la oportunidad de votar”.
Entre los electores más entusiasmados figuran los alumnos de la escuela que ya tienen 18 años, sobre todo después de que se les entrega la pegatina que dice: “Yo he votado”. Los amigos de los electores que son más jóvenes a menudo esperan fuera de los centros de votación, ansiosos del momento en que también podrán depositar su primer voto. A ellos se les da pegatinas que dicen “Futuro votante”.
Dorrell dice que le impresiona el esfuerzo especial que realizan algunas personas con discapacidad física para acudir a las urnas.

UN TÍPICO DÍA DE ELECCIONES
Cuando un elector llega al centro de votación, uno de los trabajadores verifica las listas para comprobar que está inscrito. Los electores tienen que tener al menos 18 años de edad, ser ciudadanos estadounidenses y residentes legales del estado en el que desean votar.
Los electores entran en la zona de votación de uno en uno. A continuación, se les indica que han de dirigirse a una máquina de votación y se les explica brevemente el uso de la máquina de votación. El elector queda solo y deposita su voto detrás de una cortina.
Todos los distritos electorales tienen información sobre los centros de votación del condado para ayudar a los electores que no estén seguros del centro al que tienen que acudir.
Los partidos políticos y las campañas de los candidatos tienen derecho a tener voluntarios fuera de cada centro de votación. Éstos pueden repartir folletos sobre los candidatos y los temas, pero tienen que guardar cierta distancia de la puerta del centro. Los trabajadores de partidos pueden alertar a trabajadores electorales si parece que los electores que van llegando necesitan ayuda.
Dentro del centro de votación, cerca de la entrada, se exponen modelos de la papeleta electoral para consulta de los electores.
Los trabajadores electorales pueden ofrecer a electores discapacitados la opción de ir al principio de la cola, con tal de que estén de acuerdo con ello los demás electores que aguardan su turno. Para aquellos votantes que no puedan estar de pie, los centros de votación tienen máquinas de escritorio y para aquellos electores cuya discapacidad no les permita entrar en el edificio, los trabajadores pueden facilitarles una máquina portátil para que puedan depositar su voto.
Al final de la jornada electoral, los trabajadores electorales y supervisores contabilizan los resultados de las máquinas de votación del distrito. A continuación, el funcionario designado como jefe del distrito transmite los resultados al jefe de elecciones del condado, que a su vez transmite los resultados de todo el condado al principal funcionario electoral del estado.
Jones dice que le gusta ver a la gente que vota por primera vez, sobre todo los nuevos ciudadanos estadounidenses. “Se toman muy en serio las oportunidades que les brinda su nacionalidad estadounidense”.
Para más información, véase el artículo “Día de las elecciones en EE.UU. celebra el activismo político”.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)