27 febrero 2008
La industria intenta superar desafíos económicos y técnicos
Washington – Los avances en ingeniería han hecho de la energía eólica uno de los métodos de mayor crecimiento para la generación de electricidad, y turbinas de múltiples megavatios producen electricidad hoy día a costes que empiezan a ser competitivos si se comparan con las fuentes de energía convencionales. Aún así, existen todavía desafíos para esta industria.
En Estados Unidos, el mejor mercado para la potencia eólica con 5,2 gigavatios (un gigavatio equivale a 1.000 millones de vatios) de capacidad para obtener nueva energía proveniente del viento instalados en 2007, seguido de España (3,5 gigavatios) y China (3,4 gigavatios), las barreras al crecimiento de este sector son económicas, geográficas e industriales.
En términos económicos, “la clave para mantener el impulso de la industria es extender el crédito tributario que tiene la producción eólica”, indicó al Servicio Noticioso desde Washington Randall Swisher, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Energía Eólica (AWEA). “Eso tiene que ocurrir y estoy seguro de que así será, pero hasta que ocurra resultará difícil ocuparse de una variedad de otros asuntos que tendrán importancia a largo plazo”.
El crédito tributario de producción es un beneficio impositivo creado en 1992 para estimular la producción de energía eólica a gran escala. El Congreso ha dejado que el crédito caduque en tres ocasiones en un período de 10 años, dijo Swisher, lo que ha desincentivado a las empresas estadounidenses y extranjeras a invertir en el sector de producción de energía eólica en Estados Unidos.
AWEA, añadió, “está intentando obtener una extensión lo más amplia posible para el crédito tributario, por lo menos de cinco años, o lo que sería ideal, diez años, o más”.
Un crédito tributario más estable aumentaría el movimiento creciente de fabricación de turbinas eólicas y sus componentes en Europa y en otros lugares para un mercado estadounidense en auge. Con 56,5 gigavatios, Europa tiene instalada más energía eólica que ningún otro continente, pero desde 2005, Estados Unidos ha sido el mercado más grande del mundo para las turbinas eólicas.
“Los fabricantes europeos se dan cuenta de que si quieren que su negocio continúe creciendo, tienen que participar en el mercado estadounidense”, dijo Swisher, y “para ser competitivos en materia de costos en comparación con una empresa como General Electric, tienen que fabricar aquí y no importar sus equipos desde Europa”.
TECNOLOGÍA DE ENERGÍA EÓLICA
A nivel de suministros energéticos, la energía eólica se produce principalmente por medio de grandes turbinas de viento de tres aspas que se colocan sobre altas torres y funcionan como ventiladores pero en reverso. En lugar de utilizar electricidad para hacer viento, las turbinas utilizan el viento para producir electricidad.
El viento impulsa las aspas y estas mueven un propulsor conectado a un generador, el movimiento produce electricidad. Las turbinas de escala industrial para suministro de energía pueden llegar a generar 2,5 megavatios. Los hogares, las antenas parabólicas y las bombas de agua utilizan turbinas individuales más pequeñas que generan menos de 50 kilovatios.
En la década de 1980, el diámetro de un rotor (aspas y centro) medía alrededor de 20 metros. Hoy, un rotor puede llegar a tener 90 metros de diámetro.
Mike Robinson, gerente del grupo de investigación y desarrollo del Centro Nacional de Tecnología Eólica del Laboratorio Nacional de Energía Renovable (NREL) dijo al Servicio Noticioso que “ello es importante, porque si se duplica la longitud del aspa, se captura cuatro veces más cantidad de energía”.
Los avances tecnológicos y el aumento del tamaño de las máquinas han hecho que cuando el crédito tributario está en efecto, la energía eólica es competitiva en comparación con la generación de electricidad en plantas de carbón o de gas.
“Hace 20 años la tecnología eólica costaba alrededor de 30 ó 40 centavos por kilovatio hora, y ahora el costo es fácilmente de 5 ó 6 centavos por kilovatio hora”, dijo Robinson.
MEGAVATIOS EN MOVIMIENTO
En las plantas o granjas de energía eólica, los grupos de turbinas están conectados para generar electricidad que a su vez se envía a las compañías de suministros de utilidades por medio de líneas conductoras, y estas líneas son uno de los desafíos más enormes que afronta la industria eólica.
En Estados Unidos, según Robinson, del 70 al 80 por ciento de la demanda de electricidad se centra en un radio de 161 kilómetros en las costas este y oeste y la zona de los Grandes Lagos.
“Es donde están todas las grandes ciudades, así que se genera energía limpia en el medio del país, pero hay que trasladarla a ambas costas. Se convierte en un problema de conducción que va a ser muy difícil de resolver”, añadió.
Robinson indicó que construir nuevas líneas de conducción es costoso y crear un sistema continental exigiría un complejo proceso de obtención de autorizaciones en cada estado afectado.
PRIORIDADES DE INVESTIGACIÓN
En el Programa de energías renovables y eficiencia energética del Departamento de Recursos Energéticos de Estados Unidos (NREL), la prioridad es hacer turbinas eólicas más confiables.
“Queremos construir turbinas eólicas como refrigeradores”, dijo Robinson. “Uno compra una turbina, la instala en casa, la utiliza durante 15 ó 20 años, y no piensa más en ello. Gran parte de nuestro desarrollo tecnológico está centrado en mejorar los motores, los dispositivos electrónicos, las aspas, los controles…todo lo que tenga que ver con crear una tecnología muy sólida”.
La mayoría de las máquinas operan alrededor del 98 por ciento del tiempo, añadió. Ello implica que los costos de operación y mantenimiento son de un cuarto a medio centavo de los 5 centavos por kilovatio hora que cuesta la energía eólica.
“No es una cantidad exorbitante”, comentó Robinson, “pero es un costo operativo que pensamos que podemos seguir mejorando”.
La otra prioridad es reducir el costo capital general de una máquina, “hacerla barata”, dijo, “y eso es un desafío más grande”. Fabricar una turbina barata implica hacerla más ligera y, sin poder evitarlo, hacerla más activa de una forma dinámica.
Según Robinson, “si uno fabrica un aparato realmente fuerte y duro y lo golpea un fuerte viento, no importa, pero si se hace más flexible porque pesa menos, se va a doblar y flexionar, por lo que se necesitan controles avanzados y métodos de ingeniería para reducir” los efectos del viento. La solución es equilibrar el peso y avanzar en el aspecto de los controles para lograr el costo más económico.
En su trabajo con la energía eólica, los ingenieros de NREL colaboran con científicos de otros países: Dinamarca, Alemania, Holanda y España.
“La tecnología eólica es un foco del desarrollo internacional”, dijo Robinson. “Científicos e ingenieros colaboran en materia de ecuaciones y tecnología, y todos colaboramos en lo que podemos para mejorar la tecnología y abaratar los costos”.
Para conocer más sobre la investigación en energía eólica, visite el sitio web de NREL (en inglés).
Para obtener información adicional, en inglés, sobre la energía eólica, visite el sitio web del Programa de energías renovables y eficiencia energética del Departamento de Recursos Energéticos de Estados Unidos.
Para más información, en inglés, sobre la Asociación Estadounidense de Energía Eólica (AWEA), véase su sitio web.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)