26 febrero 2008

Fin de segregación en ejército de EE.UU. preparó el terreno para otros derechos

Servicio militar de los afroestadounidenses vinculado con la lucha por la igualdad

 
El presidente Truman se da la mano con un oficial afroestadounidense de la Fuerza Aérea.(Harry S. Truman Library)
El presidente Truman se da la mano con un oficial afroestadounidense de la Fuerza Aérea.(Harry S. Truman Library)

Washington – Los afroestadounidenses han servido en el ejército estadounidense desde la época de George Washington, pero no fue hasta el 26 de julio de 1948 que el país comenzó a cumplir los ideales democráticos por los que luchaba.

El año 2008 marca el 60 aniversario del decreto ejecutivo 9981 del presidente Harry S. Truman, emitido el 26 de julio de 1948, que declara que “habrá igualdad de trato y de oportunidades para todas las personas en las fuerzas armadas, independientemente de la raza, color, religión u origen nacional”.

Se calcula que al menos 5.000 afroestadounidenses, provenientes en gran parte de la población libre de negros que habitaba los estados del norte, pero también de los estados del sur donde había esclavitud sirvieron junto a los blancos en el ejército continental durante la guerra de la independencia estadounidense. Cuando Estados Unidos luchó su devastadora guerra civil entre 1861 y 1865, más de 179.000 afroestadounidenses sirvieron en las fuerzas de la Unión.

A pesar de que la guerra civil terminó con la esclavitud en Estados Unidos, el país no erradicó los prejuicios que se basaban en la raza y la clase y que estaban fuertemente arraigados en el país, lo que permitió que la intolerancia y la segregación continuaran empañando el sueño americano.

A pesar de todo, líderes afroestadounidenses destacados del siglo XIX, entre los que destacan pioneros como Frederick Douglass y W.E.B. DuBois, animaron a los hombres de raza negra a servir en el ejército estadounidense, al creer que por probar su lealtad y valor podrían con el tiempo mejorar su posición en la sociedad estadounidense frente a las leyes segregacionistas discriminatorias y la siempre presente amenaza de violencia a la que estaban expuestos los afroestadounidenses, particularmente en el sur de Estados Unidos.

Douglass escribió: “Dejemos que el hombre de raza negra lleve grabadas las letras U.S.,  que lleve un águila de insignia y que cargue un mosquete en los hombros y balas en los bolsillos, y no habrá poder el mundo que le niegue haberse ganado su derecho a la ciudadanía”.

DE LOS SOLDADOS DEL REGIMIENTO BÚFALO A LOS AVIADORES DE TUSKEGEE

Aunque solían estar confinados en unidades de trabajo y no de combate separadas y lideradas por los blancos, los soldados afroestadounidenses se presentaban voluntarios continuamente para combatir y para cubrir posiciones médicas en el terreno. Se destacó su servicio durante la guerra civil en los 148 regimientos, entre los que se incluyen el regimiento de infantería voluntario 54 de Massachusetts, que se inmortalizó en la película Glory, de 1989. También sirvieron en dos unidades de caballería y cuatro de infantería conocidas como los soldados búfalo, que lucharon en las guerras contra los indios y en la guerra contra los españoles, y en el regimiento 369 de infantería, los “luchadores del infierno de Harlem”, quienes recibieron la Cruz de Guerra francesa por su heroísmo durante la Primera Guerra Mundial.

Foto ampliada
Soldados estadounidenses blancos y negros en Italia, en 1944.(U.S. Army, courtesy Harry S. Truman Library)
Soldados estadounidenses blancos y negros en Italia, en 1944.(U.S. Army, courtesy Harry S. Truman Library)

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se encontró en el lado opuesto a los regímenes fascistas y sus ideologías racistas y aún así tuvo que reconocer la dura realidad de que al menos a 12,6 millones de ciudadanos afroestadounidenses, alrededor del 10 por ciento de la población en aquel momento, se les negaban derechos civiles y oportunidades humanas básicas.

La amarga ironía radica en que las “cuatro libertades” (libertad de expresión, libertad de culto, libertad frente a la miseria y libertad frente al miedo) declaradas por el presidente Franklin D. Roosevelt y que se establecieron mientras Estados Unidos luchaba en la guerra, estaban limitadas en gran parte para la población afroestadounidense, pero ello no detuvo a 2,5 millones de hombres de raza negra de registrarse para el reclutamiento en el servicio militar. Más de un millón llegaron a servir en todas las ramas de las fuerzas armadas durante la Segunda Guerra Mundial. Además, miles de mujeres afroestadounidenses se presentaron voluntarias como enfermeras de combate.

Al mismo tiempo, la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP), la Liga Urbana y otras organizaciones apelaron a la Casa Blanca y al ejército y obtuvieron la integración de la capacitación de los oficiales y la ampliación de oportunidades para las unidades compuestas por negros en su totalidad. 

Entre las unidades compuestas por negros más conocidas en la Segunda Guerra Mundial están los Aviadores de Tuskegee, un grupo de pilotos militares afroestadounidenses que se distinguió en las campañas de los aliados en el norte de África y el Mediterráneo al convertirse en el único grupo escolta de combate que nunca perdió un bombardero ante el enemigo durante la guerra.

Los afroestadounidenses que se desempeñaban como conductores y mecánicos de camiones también fueron la columna vertebral del “expreso rodante” (Red Ball Express), el esfuerzo masivo para hacer llegar suministros a las líneas de los aliados mientras se movían en Europa para concluir la guerra.

“Y CUANDO DIGO ‘TODOS LOS ESTADOUNIDENSES’”

A finales de la guerra, entre 1944 y 1945, el ejército empezó a experimentar con las unidades integradas para cubrir la falta de personal que surgió durante la Batalla de las Árdenas en la frontera de Alemania y Bélgica. Como consecuencia, más del 80 por ciento de los oficiales de raza blanca informaron que los soldados afroestadounidenses se condujeron “muy bien” en el combate y el 69 por ciento no veía razón alguna por la cual los soldados de a pie afroestadounidenses no pudieran conducirse igual de bien que los soldados de raza blanca si ambos recibían la misma capacitación y experiencia.

Sin embargo, en el país, persistían las antiguas costumbres. Al regresar los veteranos afroestadounidenses se convertían en víctimas de la violencia en Carolina del Sur y Georgia, y el presidente Truman tomó una decisión firme, presentó ante el Congreso un paquete de reformas de los derechos civiles de amplio alcance, y haciendo uso de su autoridad constitucional como comandante en jefe del Ejército de Estados Unidos ordenó la desegregación de las Fuerzas Armadas.

“Estoy profundamente convencido de que hemos llegado a un punto clave en la larga historia de nuestros esfuerzos para garantizar la libertad y la igualdad de todos nuestros ciudadanos”, dijo a los miembros de NAACP en un discurso pronunciado en 1947, “y cuando digo todos los estadounidenses, quiero decir todos los estadounidenses”.

Para finales de la Guerra de Corea en 1953, el ejército de Estados Unidos estaba casi completamente desegregado, lo que incluía la integración de autobuses y escuelas en las bases militares.

Sesenta años más tarde, es evidente que la orden de Truman ha transformado no sólo las Fuerzas Armadas, sino la sociedad estadounidense de una forma más amplia, al servir como un poderoso obstáculo a la segregación y al abrir el camino al movimiento de los derechos civiles de las décadas de 1950 y 1960.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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