14 febrero 2008
Los presentadores exageran su propia importancia, dicen expertos
Washington – Los programas de radio de tertulias o charlas, que cuentan con la participación de los oyentes, tienen escasa influencia, o ninguna, en la campaña presidencial de 2008 en Estados Unidos, según dijeron al Servicio Noticioso desde Washington varios expertos del mundo de la radio.
Tim Cuprisin, columnista de radio y televisión en el diario Milwaukee Journal Sentinel, que se publica en Wisconsin, afirmó que la supuesta influencia política de los programas de radio de tertulias “siempre son exagerados por los mismos” presentadores de los programas. El formato de estos programas consiste en conversaciones entre los presentadores y los oyentes que llaman por teléfono al programa.
Cuprisin explicó que en Estados Unidos estos programas, en especial los programas de corte político conservador, “se orientan a un nicho dentro del Partido Republicano, y está claro” que en las elecciones de 2008 ese nicho “no tiene el poder que tenía antes”, como por ejemplo a mediados de los años noventa.
Los presentadores de estos programas, agregó Cuprisin, son “el ala del entretenimiento en la radiodifusión. No son parte de la programación de noticias y las personas que acepten las noticias de estos programas de entrevistas está cometiendo un error, porque son espectáculos elaborados en función de la personalidad” de su presentador.
La noción de que los presentadores de estos programas tienen influencia política, añadió Cuprisin, se desmorona con los resultados hasta la fecha del ciclo electoral de 2008, dado que los tres presentadores conservadores más populares de Estados Unidos (Rush Limbaugh, Sean Hannity y Michael Savage) son críticos de John McCain, el senador por Arizona que posiblemente sea el candidato presidencial del Partido Republicano.
Cuprisin afirmó que la radio de corte conservador, encabezada por Limbaugh, “llegó a su apogeo” durante las elecciones legislativas de 1994, cuando se declaró a favor del “Contrato con Estados Unidos” que ofrecía el Partido Republicano. En ese documento, legisladores republicanos como los ex-representantes Newt Gingrich y Tom DeLay detallaban una serie de medidas que los republicanos tomarían si fueran elegidos como partido mayoritario en el Congreso.
Mucha gente atribuyó el mérito de la victoria de los Republicanos en el Congreso en 1994 a los programas de charlas radiales, explicó Cuprisin. Pero desde entonces, el poder de estos programas se ha evaporado, dijo.
Otra indicación de la disminución de su poder, indicó Cuprisin, fue que los presentadores conservadores no convencieron a la mayoría de los estadounidenses, ni a miembros del Congreso, para que el entonces presidente Bill Clinton fuera destituido de su cargo a finales de los noventa, debido a las consecuencias negativas de su relación con una becaria en la Casa Blanca. A pesar de ser denunciado por conservadores como Limbaugh y Hannity, Clinton mantuvo entre los estadounidenses una tasa del más del 60 por ciento de aprobación a su tarea.
Cuprisin recordó que los programas de radio de corte conservador experimentaron un breve resurgir después de los atentados terroristas de septiembre de 2001 contra Estados Unidos. Limbaugh, Hannity y otros presentadores conservadores se convirtieron “en la voz del patriotismo en la radio”.
Luego la influencia de estos presentadores volvió a disminuir, y el éxito de McCain confirma esa tendencia, recalcó Cuprisin.
La pérdida de influencia de los programas radiales de charlas se debe al hecho de que la mayoría de la gente “evoluciona” y sus gustos y actitudes políticas cambian, mientras que los presentadores “en general no cambian sus opiniones”, agregó.
“Todavía siguen diciendo muchas de las mismas cosas que decían en los años noventa”.
UN DIRECTOR CALIFICA A RUSH LIMBAUGH DE ASTUTO COMEDIANTE
Michael Harrison, director de la revista Talkers Magazine, que se publica en Massachusetts, y considerada como la “biblia” de los programas de tertulia y charlas en la radio estadounidense, dijo que desde hace 20 años le preguntan acerca de la influencia de los programas de radio en la política estadounidense y siempre da la misma respuesta.
“Es un concepto absurdo”, dijo.
La única manera en que un presentador de radio “podría influir de algún modo” en la política sería si las elecciones fuesen muy próximas, dijo. La cantidad de gente que se precisa para crear un movimiento de masas en la política, dijo Harrison, es “mucho mayor” que la cantidad de oyentes de cualquier programa de radio en particular.
Harrison señaló que los programas de tertulia y charlas “no son una entidad monolítica”, sino “toda una variedad de personalidades, programas, estaciones y redes, algunas de las cuales tienen mucha influencia, y otras no”.
Descartó la idea de que este tipo de programas fuera la principal causa por la cual los Republicanos se hicieron con el control del Congreso en 1994.
Ese año los presentadores de estos programas estaban “a la cabeza del desfile” y los Republicanos habrían ganado la mayoría en el Congreso “con o sin el apoyo de estos programas de radio”, aseveró Harrison.
“Quienes impulsaron la carga fueron los líderes del Partido Republicano y los candidatos republicanos que se presentaron como candidatos a las elecciones” y no los presentadores de radio, indicó Harrison.
Agregó que considera los programas de entrevistas como “entretenimiento e información”. Harrison afirmó que Rush Limbaugh es un “comediante muy astuto” que también hace planteamientos políticos.
Agregó que en la radio, incluso los “presentadores a los que les gusta escandalizar” y sorprender a sus oyentes, con frecuencia con humor irreverente, no son otra cosa que un presentador que mezcla la información con el entretenimiento.
Harrison subrayó que “lo que ocurre en la radio no es para nada escandaloso, aparte del hecho de que el público se crea” que los presentadores “están en el negocio de la política. Eso sí que me sobresalta”.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)