04 febrero 2008
Profesor universitario de Hillary Clinton opina que políticas de Bush influyen en la elección
Washington – A los votantes estadounidenses no parece preocuparles la perspectiva de que las “dinastías políticas” mantengan el control de la Casa Blanca, dicen varios analistas y encuestadores políticos.
Juan Williams, corresponsal principal de National Public Radio, dice que las encuestas de opinión pública demuestran que a los votantes “realmente no les interesa mucho” el que, desde 1989, un Clinton o un Bush haya ejercido el poder ejecutivo de la nación. Si Hillary Clinton gana la elección presidencial del 2008 y se desempeña durante un periodo de cuatro años que terminaría en enero del 2013, el gobierno estadounidense habrá estado encabezado, durante 24 años, por miembros de apenas dos familias.
George Herbert Walker Bush fue presidente de 1989 a 1993, seguido por Bill Clinton, de 1993 al 2001, al que sucedió George W. Bush, cuyo segundo periodo termina en el 2009.
Williams colabora también como analista político en el Canal Noticioso Fox, y es autor de libros sobre, además de otros temas, las relaciones raciales en Estados Unidos, libros que merecieron al aplauso de los críticos. Señaló que en sus viajes cubriendo las elecciones presidenciales estadounidenses los votantes nunca le indicaron que el ciclo Bush-Clinton-Bush sea un factor en su decisión de votar por la ex primera dama o por alguno de sus rivales demócratas.
Agregó que las dinastías políticas estadounidenses parecen resultar un asunto más intrigante para el público extranjero. Dijo que otro Clinton como presidente podría hacerle parecer al mundo “que tenemos este tipo de majestad (antidemocrática) concedido a la gente por derecho de nacimiento”
Observó que los estadounidenses podrían considerar “contrario a lo que pensamos que es nuestra idiosincrasia” que miembros de dos familias se desempeñen continuamente como presidentes.
Añadió que la opinión mundial parece ser actualmente “muy crítica” acerca de Estados Unidos, actitud basada en gran parte en la oposición a las políticas de la administración Bush.
“No creo que el mundo sea antiestadounidense, sinceramente no creo eso”, afirmó Williams. “Pero creo que el mundo está en desacuerdo con algunas” de las políticas de Bush, “especialmente en el Medio Oriente”.
Un factor que podría disminuir el apoyo electoral a Hillary Clinton, apuntó, es el “antagonismo” a los Clinton debido a sus tácticas de campaña contra Obama y la preocupación de que puedan actuar como “copresidentes”.
LOS PUNTOS DE VISTA DEL CONSEJERO DE HILLARY CLINTON EN EL COLEGIO UNIVERSITARIO
Alan Schechter, profesor emérito de ciencias políticas en el Wellesley College, en Massachusetts, dijo que es concebible que las preocupaciones en torno a las dinastías políticas podrían convertirse en un tema de la competencia presidencial demócrata.
Pero si Clinton obtiene la candidatura, el factor más importante en la elección general sería las “repercusiones negativas” de las políticas de la administración Bush, dijo Schechter, partidario declarado de la senadora por Nueva York, de quien fue su asesor de tesis en Wellesley. (La tesis escrita por Hillary Clinton en 1969 trata del movimiento contra la pobreza del organizador comunitario Saul Alinsky).
Señaló Schechter que sigue en contacto con su ex alumna y hace “un poquito de campaña” por ella en todo Estados Unidos.
El “candidato del partido fuera del poder”, con lo que quería significar el que designara el partido demócrata en 2008, tendrá la ventaja automática en la elección presidencial, a menos que ocurra “algún acontecimiento imprevisto” antes de la votación del 4 de noviembre, que podría impulsar las perspectivas del candidato republicano, añadió.
El interrogante real en torno a la designación del candidato demócrata, dijo Schechter, es cuánto tiempo podrá Obama seguir promoviéndose a sí mismo como una figura “inspiradora” ante los votantes. Los votantes demócratas e independientes que opten por Clinton, afirmó, lo harán “porque quieren a alguien que tenga experiencia, sin que importe el hecho de que sea un segundo Clinton”.
Dijo el profesor que considera que hay dos factores en competencia que se equilibran uno a otro: los votantes a los que “podría repeler por el concepto de dinastía”, versus los votantes “atraídos por la presencia” de Bill Clinton de regreso en la Casa Blanca. “Mi conclusiós: no creo que el concepto (de dinastía) sea tan significativo”, afirmó.
ENTRAN EN JUEGO LOS ENCUESTADORES
Jeffrey Jones, de la encuestadora Gallup, en Princeton, Nueva Jersey, dijo que la encuesta hecha por su firma substancia la opinión de que a una mayoría de los votantes estadounidenses no les interesa el hecho de que dos familias hayan controlado la Casa Blanca en años recientes.
La encuesta Gallup, del 2 al 4 de noviembre del 2007, encontró que 54 por ciento de los estadounidenses sostienen este punto de vista. De aquellos a los que les importa, dijo Jones, el 31 por ciento expresó que las dinastías son malas para el país, contra el 13 por ciento que dijo que eran buenas.
Agregó que es probable que los republicanos usen el concepto de dinastía contra Clinton si ella se convierte en la candidata demócrata, tal como lo harían los demócratas si “la situación se invirtiera y Jeb Bush (el ex gobernador de la Florida y hermano del actual presidente George W. Bush), fuera el candidato republicano”.
“A fin de cuentas, la gente va votar por el que quiere. Si les gusta Hillary más que el (candidato) republicano, no creo” que el tema de la dinastía “los haga cambiar de parecer”, afirmó Jones.
Fritz Wentzel, director de comunicaciones de la firma encuestadora Zogby International, de Utica, Nueva York, dice que los votantes le han dicho a su compañía que valoran a un candidato presidencial que representa “el cambio” mucho más que a otro con “experiencia” .
Aclaró Wentzel que su firma no ha hecho encuestas específicamente en torno al tema de las dinastías políticas.
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