11 abril 2008

Ex niño soldado ofrece esperanza para sobrevivientes de conflictos armados

Ishmael Beah hace campaña para rehabilitar a niños ex combatientes

 
Ishmael Beah (© AP Images)
Ishmael Beah (© AP Images)

“Creo que los niños tienen la resistencia para superar sus sufrimientos si tienen la oportunidad”.

 -- Ishmael Beah, de su libro, “Ocurrió hace mucho: recuerdos de un niño soldado” (A Long Way Gone: Memoirs of a Boy Soldier)

Washington -- Ishmael Beah vio e hizo algunas cosas horribles durante la guerra civil que destruyó Sierra Leona, cuando apenas era más un adolescente.

Sin embargo, con algo de apoyo y buena suerte, ahora puede tender la mano y ayudar a otrosniños, que también se vieron forzados a combatir.

A los 12 años Beah perdió a su familia cuando la guerrilla rebelde, conocida como el Frente Revolucionario Unido, atacó su pueblo. Al huir de la masacre, anduvo perdido por los campos durante casi un año, junto a otros chicos de su edad. Finalmente su pequeño grupo llegó a una base del ejército gubernamental, donde los muchachos fueron reclutados como soldados para luchar en la guerra.

Adoctrinado para creer que defendía su país y obligado a ingerir una combinación de narcóticos para que se sintiera feroz, Beah descubrió que “matar era tan fácil como beber agua”, escribió en su libro A Long Way Gone.

Al los 15 años UNICEF lo rescató de los campos de batalla y lo alojó en una instalación administrada por una organización no gubernamental llamada “Niños asociados con la guerra”. Con el tiempo, llegó a Estados Unidos donde terminó el colegio universitario y escribió sus agudas memorias, que han sido objeto de clamor internacional.

Hoy, Beah, a los 28 años de edad, es encargado de UNICEF para ayudar a los niños afectados por la guerra y viaja por el mundo intentando buscando el apoyo de gobiernos e instituciones privadas para rehabilitar y reintegrar antiguos niños soldados a la sociedad.

LUZ DE ESPERANZA

“La gente piensa que cuando a uno le ocurre esto en la niñez, ya está acabado, que no puede recuperarse”, dijo Beah al Servicio Noticioso desde Washington. “Eso no es cierto”.

Con la atención y el apoyo apropiado, los niños ex combatientes pueden darle sentido a sus vidas, dijo.

Beah admite que tuvo más suerte que otras y que su historia es considerada por  el público como un "relato exitoso”, pero destacó que quiere "que la gente sepa que no soy el único, que también otras personas, para que la gente conozca la variedad de historias que han salido bien”.

Con este fin, dijo Beah, trabaja para formar una asociación de niños soldados que puedan hablar públicamente sobre la manera de ayudar a otros niños que sean víctimas y que “sirvan de modelo a la gente joven que está avanzando en este proceso de recuperación”.

“Todos sanamos de distinta forma”, explicó Beah, y añadió que algunos preferirían olvidar lo que pasó antes que revivir los horrores al hablar sobre ellos.

En cuanto a sus propios y terribles recuerdos, dijo Beah: “Hable o no hable sobre eso, siempre está en mi mente. Es parte de mi existencia. Mi vida está marcada por esas experiencias. He vivido para transformarlas y vivo bien con ellas. Así que para mí, siempre van a estar y prefiero usarlas de forma que beneficien a otros”.

Beah dijo que cuando él y otros compañeros niños ex combatientes hablan “no se hace en términos sensacionalistas, sino de modo que uno no se repita lo negativo. Casi siempre hablamos del elemento de transformación que existe”.

Dijo que espera poder presentar al público su asociación de niños ex combatientes en los próximos meses.

DESAFÍOS PRINCIPALES

Al hablar sobre su trabajo actual con UNICEF, Beah dice que la mayoría de los gobiernos que no tienen el problema de los niños soldados no están muy interesados en el asunto, y que los gobiernos o grupos rebeldes que utilizan a los niños “no desean hablar mucho sobre el asunto porque no quieren mostrar que su historial de derechos humanos es terrible por permitir que se utilice a los niños”.

Los líderes responsables por los niños soldados deben enfrentarse a la justicia, urgió Beah. “No se puede llevar ante la justicia a todos los que tienen que ver con una guerra, pero hay que ir tras los que las orquestan, los ‘peces gordos’, la gente que realmente sabe lo que esto va a causar en la sociedad y lo hace”, declaró.

Presentar a estos líderes ante la justicia “sienta un precedente de que si alguien hace esto, no hay lugar en el mundo en el que pueda esconderse, de que le van a ir a buscar”, explicó Beah. “El Tribunal Penal Internacional está intentando hacer esto, con el máximo alcance, pero necesitamos más apoyo”.

HACERLO PERSONAL

Beah recomendó que los individuos o grupos interesados en ayudar a niños ex combatientes “dedicar un tiempo intentando para enterarse de qué pueden hacer para ayudar a otros, y no sólo ser un ‘donante a ciegas’”.

Individuos con destrezas específicas, como ser en orientación o en cuidados psicológicos, pueden hallar modos de trabajar con los niños ex combatientes que intentan hacer una vida normal.

“Hay que hacerlo auténtico y personal”, dijo Beah. “Es la única forma en la que uno puede hacer algo sostenible”.

 

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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