04 abril 2008
Productos financieros opacos y estructuras complejas imponen cautela
Este es el primero de una serie de artículos, dividida en tres partes, sobre las turbulencias en los mercados financieros estadounidenses y las iniciativas para atenderlas.
Washington – El gobierno de Estados Unidos ha tomado medidas para ocuparse de las principales debilidades reveladas por la primera crisis financiera de importancia del siglo XXI.
La turbulencia en los mercados de capital ha causado un número récord de ejecuciones hipotecarias, pérdidas por miles de millones de dólares en las instituciones financieras y una drástica reducción del crédito en Estados Unidos. También ha puesto en tela de juicio las percepciones existentes acerca de los mercados y lo que se presumía acerca de las maneras efectivas de lidiar con sus problemas.
La complejidad del sistema financiero, la débil comprensión de las conexiones entre sus numerosos elementos, la falta de transparencia de muchas transacciones financieras y la incertidumbre en torno al alcance del grado de riesgo de las compañías financieras en relación con las deudas incobrables hacen difícil, en opinión de los expertos, encontrar soluciones.
Antes, los bancos comerciales, que recibían depósitos y hacían préstamos, eran el soporte principal del sistema financiero. Hoy, una cantidad acrecentada de toma y concesión de préstamos y de inversiones se hace a través y por cuenta de los bancos de inversión, los fondos mutuos, fondos de cobertura y otras entidades financieras.
Conocidos también como sindicatos de suscripción, los bancos de inversión funcionan como intermediarios entre las corporaciones que emiten nuevos valores de capital y el público. Ese tipo de compañías tienen hoy alrededor de tres veces más activos que los bancos comerciales, según informa la Reserva Federal, el sistema de banca central de Estados Unidos.
Los mercados de capital que no son bancarios se han expandido, en su mayor parte, a través de un vasto conjunto que se dividen en dos categorías principales: los valores de capital respaldados por activos y los derivados de crédito.
Los valores de capital respaldados por activos son valores de deuda, o bonos, creados mediante la fusión y el refinanciamiento de activos financieros tales como las hipotecas, préstamos para compra de automóviles y préstamos sobre el valor de una vivienda. Los derivados de crédito son contratos bilaterales entre un comprador y un vendedor, en los cuales el vendedor vende protección contra ciertos eventos, tales como la quiebra o la cesación de pagos de un préstamo, que ocurren en relación con un tercero.
Debido a que estos productos no se negocian en mercados abiertos y que las compañías financieras revelan pocos detalles acerca de ellos, son difíciles de comprender y todavía más difíciles de evaluar. La medida de este reto es tal que el ex vicepresidente de la Reserva Federal, Alan Blinder, que tiene un diploma doctoral en economía, admitió recientemente que sólo tiene una “modesta comprensión” de los derivados complejos.
Anthony Ryan, secretario adjunto de Hacienda, dijo que la observación de la crisis actual ha sacado a luz “muchas cuestiones que evaluar y atender”.
Durante mucho tiempo las compañías de Wall Street favorecieron a los productos financieros innovadores al considerarlos sus fuentes principales de beneficios, y los banqueros centrales de Estados Unidos los elogiaron. Cuando Alan Greenspan era presidente de la Reserva Federal, él y por lo menos uno de los gobernadores del banco central dijeron que estos productos mejoraban la administración y distribución de riesgos, con lo cual se mejoraba la eficiencia y resistencia del mercado.
Pero los valores respaldados por activos y los derivados, creados mediante la acumulación de deuda de maneras intrincadas, tienen otra característica, que se hizo visible sólo recientemente. Aunque en épocas normales producen grandes beneficios, durante las turbulencias aumentan las pérdidas al ampliar los efectos de los errores cometidos en el sistema financiero. Esto se debe a que estos productos se han vinculado como contrapartidas en muchas instituciones financieras del mundo, que a menudo mantenían estos instrumentos financieros al margen de sus balances (y al margen del escrutinio de los acreedores) y los comercializaban a través de una diversidad de transacciones complejas, carentes de regulaciones. Según los expertos, estas características han hecho más probable una reacción en cadena de quebrantos en los mercados de capital.
La crisis actual comenzó cuando el mercado estadounidense de los bienes raíces entró en baja y los dueños de viviendas con ingresos limitados comenzaron a dejar de pagar sus hipotecas. Muchas de estas hipotecas habían sido suscritas deficientemente o habían sido creadas mediante el fraude. Cuando los valores respaldados por hipotecas, en su mayor parte correspondientes al sector por debajo del preferencial, cayeron, enviaron ondas de choque a través de todo el sistema financiero mundial. A los préstamos sobre viviendas concedidos a prestatarios que no calificaban para merecer las tasas de interés preferencial del mercado debido a un historial de crédito deficiente o a su incapacidad para reembolsar sus préstamos, se los llama “hipotecas por debajo de la prima del mercado” (subprime mortgages).
Joseph Mason, profesor de finanzas en la Universidad Drexel en Filadelfia, dice que los productos financieros innovadores no son ni una cura mágica ni un virus financiero. No pueden servir para todo, en particular si no han sido probados, le dijo a este Servicio Informativo. Pero hay maneras de limitar el uso y comercialización de los más nuevos, de modo que no se conviertan en el apoyo principal del financiamiento de sectores social y económicamente importantes, tales como la vivienda, señaló Mason.
En marzo el Grupo Presidencial de Trabajo para Mercados Financieros, que encabeza el secretario de Hacienda Henry Paulson, emitió un conjunto de recomendaciones para atender las debilidades de los mercados de capital. Incluyen fortalecer la supervisión gubernamental sobre quienes originan las hipotecas, imponer requisitos de licenciamiento y normas más firmes a los intermediarios de hipotecas, mejorar el proceso y las prácticas de evaluación del crédito, al igual que la transparencia a través del sistema.
La administración hizo también menos rígidas las reglas de dos empresas de financiamiento de hipotecas, patrocinadas por el gobierno, Fannie Mae y Freddie Mac, y una docena de bancos federales regionales de préstamos para la vivienda, permitiéndoles comprar más hipotecas y valores respaldados por hipotecas.
Además, los reguladores estadounidenses van creando una guía común para que las instituciones financieras se ocupen de las fallas en la administración de riesgo que reveló la crisis, y el Departamento de Hacienda ha propuesto una reforma general del sistema regulatorio financiero, destinado a reducir la probabilidad de trastornos financieros en el futuro.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)