07 septiembre 2007
Programas financiados por EE.UU. ayudan a niños vulnerables
(Este es el segundo de una serie de artículos sobre los programas de ayuda alimentaria y asistencia agrícola de Estados Unidos para poblaciones vulnerables del mundo).
Washington – En el distrito de Podor, en Senegal, enviar a los hijos a la escuela es un desafío para las poblaciones nómadas. Algunos padres dejan a sus hijos con parientes que no practican el nomadismo pero que, después, tienen que afrontar la carga económica que supone alimentar a más personas. A menudo, enviar a los hijos a la escuela supera del todo los medios disponibles en estas poblaciones.
Un programa patrocinado por el gobierno de Estados Unidos y que proporciona comidas escolares nutritivas, así como raciones que los estudiantes se llevan a casa para su familia, está teniendo un impacto significativo sobre este problema.
“Descubrimos que el programa escolar de alimentación cambió todo de la noche a la mañana”, dijo Thoric Cederström, director de seguridad alimentaria de la organización no gubernamental International Relief and Development.
“La matriculación escolar se disparó de la noche a la mañana y la cantidad de familias que envían a sus hijos a la escuela aumentó en un 25 a 30 por ciento“, explicó Cederström al Servicio Noticioso desde Washington.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) destina fondos a programas escolares de alimentación con arreglo al Programa Internacional McGovern-Dole de Alimentos para la Educación y la Nutrición Infantil (FFE), que tiene por objeto reducir el hambre infantil y aumentar la asistencia escolar, sobre todo de niñas, en los países en desarrollo.
El programa ha logrado atraer a las escuelas a niños de países africanos, así como de América Latina, el sudeste de Asia y de otros lugares.
Los niños aprenden mejor si no están distraídos o debilitados por el hambre, aseguró Cederström, quien antes dirigía los programas contra el hambre de Counterpart International, otra organización no gubernamental.
“La gente reconoce que ello contribuye al bienestar de sus hijos y al futuro de su comunidad. Entienden que ayudará a sus hijos a encontrar oportunidades de empleo”, agregó Cederström.
No obstante, enviar a los hijos a la escuela significa que no podrán trabajar ni cuidar de los hermanos, agregó. Estos “costos de oportunidad” se compensan con las comidas escolares y las raciones que los niños llevan a casa.
En países con tasas bajas de matriculación de niñas, los padres reciben alimentos como arroz y aceite vegetal a cambio de dejar que sus hijas asistan a la escuela.
“El objetivo último es que los niños puedan ingresar en la fuerza laboral como adultos sanos e instruidos”, dijo Babette Gainor, directora adjunta para asistencia alimentaria del Servicio Exterior Agrícola de USDA.
En el año fiscal 2007, el FFE dotó cerca de 100 millones de dólares para los programas de alimentación escolar y programas afines en 16 países en desarrollo, explicó Gainor. Estados Unidos donó más de 88.600 toneladas de suministros. La solicitud presupuestaria para el año fiscal 2008 es de 100 millones de dólares.
Padres, administradores escolares o voluntarios preparan y distribuyen las comidas, que por ejemplo pueden ser: harina de avena para el desayuno, galletas de harina de maíz y soja como un tentempié, y arroz con frijoles para el almuerzo. También se incluyen alimentos típicos de la región, tales como las tortillas en América Latina o el naan (una especie de pan de trigo) en Afganistán.
“El objetivo es establecer estos programas y luego ceder las riendas del proyecto al gobierno o a la comunidad local”, explicó Gainor. Esto ha ocurrido, por ejemplo, en la República Dominicana y en Moldova, agregó.
OTROS PROGRAMAS DE AYUDA ALIMENTARIA
Entre los programas de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) dirigidos a aliviar el hambre infantil, figuran programas de ayuda alimentaria de emergencia y programas de desarrollo a largo plazo. Las madres y los bebés son el foco de casi la mitad de la ayuda alimentaria que no es de emergencia que se proporciona en el marco del enorme programa de ayuda alimentaria de la USAID que se conoce como Alimentos para la Paz, Título II.
Los niños están más expuestos a la desnutrición entre la edad de seis meses, cuando comienzan a tomar otros alimentos además de la leche materna, y dos años, dijo Judy Canahuati, una asesora de nutrición materno-infantil de la USAID.
En colaboración con el PMA y otras organizaciones benéficas, USAID dona suplementos nutritivos y alimentos enriquecidos para mujeres y niños vulnerables. Los programas también enseñan a las mujeres acerca de la nutrición y la importancia de la lactancia materna.
“Si uno mejora la nutrición y las prácticas de cuidado de los padres, entonces los niños pueden empezar con buen pie en la vida”, dijo Canahuati.
Además, Gainor dijo que tanto USDA como USAID están intentando “explorar cómo aprovechar al máximo el potencial cognitivo de los niños”.
Explicó que los dos organismos estadounidenses intentan ayudar a las madres y los niños en las distintas etapas de la vida.
“USAID intenta llegar a las madres y sus bebés, y USDA les ayuda con la transición a un programa escolar de alimentación donde accedan no solo a comidas sanas durante la infancia, sino también a recibir una educación”, dijo la funcionaria.
Para más información en inglés sobre el Programa McGovern-Dole de Alimentos para la Educación y un informe de 2006 (PDF 1.1 MB) presentado al Congreso sobre las iniciativas mundiales de reducción del hambre y mejora de la asistencia escolar, consultar el sitio de USDA en la Web.
Para información en inglés sobre el programa de Alimentos para la Paz de USAID, véase el sitio electrónico de ese organismo.
También puede consultar el periódico electrónico Seguridad e Innocuidad Alimentarias para información sobre la ayuda alimentaria de Estados Unidos.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)