06 septiembre 2007
El electorado sigue dividido en cuanto al enfoque de los asuntos exteriores

Washington --La postura de un candidato sobre la forma en que él o ella trabajaría con la comunidad internacional puede ser un factor decisivo en una elección, ya que la política exterior de Estados Unidos figura en la mente de una cantidad suficiente de los votantes. La importancia creciente de las cuestiones de política exterior sucede también en un momento en que el electorado estadounidense está más dividido que nunca, en la historia reciente, en lo que respecta a cómo relacionarse con el mundo.
Según indica el profesor Miroslav Nincic, experto en ciencias políticas en la Universidad de California en Davis, aunque muchos estadounidenses parecen no haber conocido bien o no haberse preocupado durante mucho tiempo de los asuntos internacionales, “la política exterior importa lo suficiente a un gran porcentaje del electorado como para tener un impacto electoral significativo”.
En un artículo titulado “Asuntos exteriores y la conexión electoral” que se publicará próximamente en el libro de Eugene Wittkopf y James McCormick’s The Domestic Sources of American Foreign Policy” (Las fuentes internas de la política exterior estadounidense), Nincic analiza los temas que influyen en los votantes estadounidenses y encuentra que aun cuando la política exterior fue el asunto más importante sólo para un 10 por ciento de los votantes en el año 2000, “toda una mitad del electorado consideró la política exterior el factor más influyente en su decisión de voto presidencial” en 2004, debido a las crecientes preocupaciones respecto al terrorismo y la situación en Iraq.
Nincic destaca que las elecciones presidenciales en Estados Unidos, desde 1968 suelen decidirse con márgenes muy estrechos, con una brecha del 7,7 por ciento de promedio entre los votos recibidos por los principales candidatos demócrata y republicano, incluyendo las tres elecciones que ganadas por menos de un 3 por ciento. Estas estadísticas hacen que incluso la cifra de 10 por ciento del año 2000 sea relevante para el resultado final.
“Esto significa que los asuntos exteriores pueden marcar la diferencia entre la victoria y la derrota, ya que incluso los votantes que no consideran la política exterior el asunto más importante con frecuencia creen que es suficientemente importante como para afectar su decisión al votar”, escribió.
En una entrevista con el Servicio Noticioso, Nincic comentó que los observadores en el extranjero no deberían estar “demasiado” preocupados por el conocimiento limitado que los estadounidenses tienen del hacer diario de los asuntos exteriores y de las características de otros países a pesar de la continua influencia e importancia de Estados Unidos en la política y economía mundiales.
Muchos estadounidenses ignoran también la política interna de su propio país, comentó y “cuando se trata de la política exterior, hay incluso más ignorancia, pero es una cuestión de grado, no de clase”.
En cuanto a “las grandes cuestiones”, como los conflictos militares y el comercio internacional, el público estadounidense está mucho mejor informado y los observadores deben esperar que “pidan cuentas a sus líderes hasta un grado que no pueden hacerlo cuando no se trata de la guerra y la paz o de cuestiones importantes de política económica”.
Cuando una cantidad mayor de votantes estadounidenses tienen en mente las cuestiones de política exterior al emitir su voto, indicó Nincic, la población está también más dividida sobre la manera de abordar esas cuestiones y avanzar los intereses estadounidenses en la arena mundial.
Las opiniones difieren en cuanto a si se siguen políticas que beneficien principalmente a Estados Unidos o si se hace avanzar a la comunidad mundial en general, si esto se hace unilateral o multilateralmente, o si se utilizan las fuerzas armadas o la diplomacia como herramienta de política exterior.
Nincic dijo que aunque las opiniones mundiales con respecto a los votantes y candidatos demócratas y republicanos “no son perfectamente predecibles … las cosas están mucho más claras en lo que respecta a líneas de partido sobre política exterior de lo que lo estaban hace 30 ó 40 años o durante la Guerra Fría”,
Su conclusión se basa en encuestas ordinarias realizadas por el Consejo de Relaciones Exteriores de Chicago, que mostraron una extensa brecha entre aquellos que se identificaron como de uno u otro partido. Esta brecha “probablemente tiene su raíz en una gran diferencia en opiniones básicas sobre el mundo asociadas con ideología política liberal o conservadora”, indicó.
Nincic dijo que las diferencias entre los partidos serán menos claras en “una emergencia nacional cuestiones percibidas de emergencia natural”, las que describió como de “efecto de agruparse alrededor de la bandera”, pero añadió que las amenazas intensas no son comunes y que la falta de claridad en cuanto líneas de partido que se produce en esos casos “no dura demasiado tiempo”.
A pesar de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, Nincic no cree que el terrorismo sea “una amenaza total desde la perspectiva del pueblo estadounidense” como se veía al comunismo durante la Guerra Fría, y argumenta que la mayoría de los estadounidenses “realmente no consideran el terrorismo una amenaza tan fuerte como consideraban al comunismo internacional o las armas nucleares”.
Las divergencias de opiniones entre los estadounidenses sobre el significado de la amenaza terrorista ha “ofrecido a los políticos incluso más espacio para la retórica que el que había antes”, dijo. “No es que la política estadounidense se haya polarizado por que el público así lo quiere, sino porque los líderes han polarizado al público”.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)