04 septiembre 2007
EE.UU. entrega la mitad de los alimentos de emergencia en zonas de combate
(Este es el primero de una serie de artículos sobre los programas de ayuda alimentaria y asistencia agrícola de Estados Unidos para poblaciones vulnerables del mundo).
Washington – El Programa de Alimentos por la Paz de Estados Unidos se une a las Naciones Unidas y a las organizaciones de ayuda humanitaria para ayudar a romper el vínculo entre el hambre y los conflictos armados al crear mayor seguridad alimentaria.
“Si uno mira alrededor del mundo se da cuenta de que en los lugares con mayor necesidad de alimentos de emergencia suelen existir conflictos”, dijo Bill Hammink, director del Programa de Alimentos por la Paz en la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El programa ha alimentado a más de 3.000 millones de personas en 150 países desde su creación en 1954 por el presidente Dwight D. Eisenhower.
“Estados Unidos es el principal donante de alimentos en el mundo”, dijo Hammink. “El programa demuestra la generosidad, benevolencia y preocupación del pueblo estadounidense”. Estados Unidos proporciona la mitad de la asistencia alimentaria de emergencia en el mundo.
Inspirado en el éxito de programas de ayuda tales como el Plan Marshall, Alimentos por la Paz comenzó como una iniciativa para enviar excedentes de bienes agrícolas de Estados Unidos al extranjero en apoyo de las operaciones humanitarias de alivio.
En los años sesenta se transformó a sí mismo para trabajar más de cerca con el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) y con organizaciones voluntarias privadas, que pueden determinar más fácilmente que alimentos se necesitan más críticamente en los países en desarrollo.
Hammink declaró al Servicio Noticioso desde Washington el 23 de agosto que USAID y sus asociados en la ayuda internacional observan cada vez con más frecuencia comunidades vulnerables de forma crónica que han sido debilitadas por conflictos, desastres naturales y otras causas, lo que les impide enfrentarse a cambios repentinos que pueden interrumpir los suministros de alimentos en la zona y contribuir al conflicto.
Utilizando herramientas tales como la Red Sistemática de Detección Anticipada de Hambrunas, una base de datos que hace un seguimiento de tendencias climáticas, económicas y agrícolas para proyectar posibles carencias de alimentos, USAID trabaja junto con los gobiernos afectados, el PMA y organizaciones privadas de ayuda para evaluar la demanda. USAID también trabaja con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos en la obtención de alimentos en Estados Unidos para ser enviados al extranjero o en caso necesario, para comprar alimentos en la región y hacer los arreglos necesarios para entregarlos.
En una semana cualquiera, USAID envía más de 350.000 toneladas métricas de alimentos tales como guisantes, frijoles, lentejas, harina de maíz, trigo y aceite vegetal a más de 35 países para ser distribuidas por el PMA y organizaciones privadas no gubernamentales a las personas que lo necesitan.
El África subsahariana, que no carece de hambre ni conflictos, ha recibido más de 1.000 millones de dólares al año en ayuda alimentaria de emergencia de Estados Unidos en los últimos años, indicó.
La región de Darfur en Sudán es uno de los beneficiarios principales de Alimentos por la Paz, dijo Hammink. Alimentos por la Paz, que trabaja con el PMA y agencias privadas de voluntarios en el terreno, alimenta a alrededor de 2,5 millones de personas desplazadas internamente en Darfur, y a más de 220.000 refugiados que han huido a las vecinas Chad y República Centroafricana
Existen otros programas importantes de Alimentos por la Paz en zonas que han sufrido o sufren conflictos en Somalia, el norte de Uganda, la República Democrática del Congo y Afganistán.
Para confrontar los puntos vulnerables que pueden ser causados por la inseguridad alimentaria, Alimentos por la Paz y sus asociados han ampliado su enfoque y no sólo se concentran en ayudar a salvar vidas sino en ayudar a comunidades a aprender nuevas formas de vida, explicó. Se estimula a las comunidades a intentar sembrar nuevas cosechas y a utilizar nuevas técnicas de cultivo, nuevas industrias y otros proyectos de desarrollo económico para fortalecer las comunidades y ayudarles a ser autosuficientes y resultar menos vulnerables, según Hammink.
“Nuestros programas de emergencia conllevan actividades que tratan las causas subyacentes de las emergencias, ya que se centran en la vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria. Asimismo, al centrarse en esta vulnerabilidad, los programas de desarrollo incorporan actividades para asistir a aquellas personas susceptibles de sufrir en estas situaciones al mejorar su capacidad para prevenir y enfrentarse a futuras emergencias”, dijo Hammink.
Puesto que la inseguridad alimentaria puede contribuir a la guerra, la asistencia alimentaria de emergencia puede llegar a ser un primer paso crítico para crear la paz, comentó Hammink.
Una vez que la seguridad alimentaria mejora, ello ayuda a estabilizar la situación y otros programas de ayuda pueden incorporarse para ayudar en la reconstrucción de la agricultura, la educación, el desarrollo económico y los servicios de sanidad.
Por medio de las nuevas iniciativas para mejorar el modo en que las agencias del gobierno de Estados Unidos trabajan juntas para entregar la ayuda extranjera, Alimentos por la Paz también está determinada a integrar sus esfuerzos con los de otros programas de ayuda que pueden ayudar en la remoción de minas, la reconstrucción de la infraestructura, proporcionar educación y atención sanitaria y asistir a excombatientes en su transición a los tiempos de paz, explicó.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)