04 septiembre 2007
Boyas oceánicas y globos sondas se suman a registros de temperatura terrestre
Este es el segundo de una serie de artículos acerca de las contribuciones estadounidenses a la observación directa del cambio climático.
Washington – Líderes mundiales, hombres de ciencia, grupos ambientalistas y dirigentes de la industria se preparan a -sostener importantes conversaciones internacionales sobre el cambio climático -- en una reunión en septiembre en Washington sobre el calentamiento mundial y en una conferencia de las Naciones Unidas a celebrarse en Bali en diciembre -- provocadas por los calamitosos y crecientes indicios de que las actividades humanas cambian el planeta.
Las mediciones que les informan a los científicos sobre los océanos que aumentan de nivel, los glaciares que se funden y las temperaturas cálidas del aire, proceden de un gama de redes de observación que atraviesan el planeta en todas direcciones, tomando muestras del aire y el agua y transmitiendo datos a los científicos de todo el globo.
Publicaciones como los informes sobre evaluación del clima, que produce aproximadamente cada cinco años el Grupo Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC) integran y analizan tales mediciones para ofrecer un panorama abarcador de la comprensión actual de la ciencia del clima.
Al presentar la primera sección – la Base de la Ciencia Física – del cuarto y más reciente informe de evaluación, Cambio Climático 2007, el presidente del IPCC, Rajendra Pachauri, mencionó el progreso logrado por la ciencia del clima.
“La ampliación del conocimiento, la investigación que se ha venido realizando y que nos ha ayudado en la preparación de este informe”, dijo en febrero durante una sesión informativa, “está varios pasos más lejos de lo que era posible con el tercer informe de evaluación”.
BUQUES VOLUNTARIOS, BOYAS OCEANICAS
En lo que se refiere a las temperaturas del océano, dijo Thomas Peterson, meteorólogo investigador en el Centro Nacional de Datos Climáticos (NCDC), de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) en Carolina del Norte, los científicos pueden depender principalmente de observaciones directas – provenientes de barcos voluntarios desde, por lo menos, el siglo X IX , y de boyas oceánicas ancladas o a la deriva – para el registro de largo plazo.
“Históricamente”, dijo Peterson, quien es también un autor líder del Panorama Histórico General de la Ciencia del Cambio Climático, “los barcos echaban un cubo por la borda, lo izaban a bordo y hundían un termómetro en él. Después [principalmente en la década de los 40] los barcos empezaron a recopilar temperaturas en las tomas de admisión de las máquinas. Ahora contamos con boyas oceánicas y todo un conjunto de barcos voluntarios que viajan por el mundo recogiendo datos a lo largo de las rutas de navegación”.
Está en marcha un esfuerzo especial – el Proyecto de Barcos Voluntarios Observadores del Clima – a fin de recopilar observaciones de alta calidad efectuadas desde barcos, agregó. “Se colocan en los cascos sensores especiales, allí donde pueden efectuar lecturas más precisas, que permiten una evaluación diferente y mejorada”.
Otras observaciones oceánicas proceden de boyas ancladas, que el sitio de la NOAA en la Web, el Centro Nacional de Datos de Boyas, llama “los centinelas meteorológicos del mar”. Las boyas están desplegadas en aguas costeras o próximas a la costa, desde el Atlántico Occidental hasta el Océano Pacífico en torno a Haway, y desde el Mar de Bering hasta el Pacífico Sur.
Las boyas miden y transmiten presiones barométricas, dirección, velocidad y ráfagas de viento, temperaturas del aire y el mar y datos sobre energía de las olas. Se usan en el pronóstico operativo, los modelos atmosféricos, los programas científicos y de investigación y otras aplicaciones.
TAO/TRITON es un conjunto de 70 boyas ancladas en el Océano Pacífico Tropical que transmiten a la costa, de inmediato, datos oceanográficos y meteorológicos por intermedio del sistema de satélites ARGOS, administrado por la NOAA y el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia. También están involucrados la Agencia de Ciencia y Tecnología Marina y Terrestre del Japón, y el Instituto francés de Investigación para el Desarrollo.
Desde 2002 nuevas mediciones han resultado de una colaboración internacional llamada Argo, un conjunto mundial de 3.000 plataformas flotantes que miden la temperatura y salinidad de los 2.000 metros superiores del océano.
A intervalos de diez días las plataformas flotantes bombean fluido en una vejiga externa y suben desde los 2.000 metros de profundidad hasta al superficie, en un periodo de seis horas, mientras hacen mediciones. Las posiciones de las plataformas cuando emergen se determinan mediante satélites, que también reciben los datos que les transmiten. Luego, la vejiga se desinfla y la plataforma se hunde a la deriva hasta que se repite el ciclo.
Kevin Trenberth, jefe de la Sección de Análisis del Clima en el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica, le dijo al Servicio Informativo desde Washington que Argo “causa una revolución en la oceanografía que es enormemente valiosa para determinar lo que ocurre en el océano”.
SONDAS METEOROLOGICAS
Dos veces por día, en todo el mundo, a medianoche y a mediodía (hora universal), se lanzan hacia el cielo, para que alcancen finalmente 20 kilómetros o más de altura, de 600 a 700 sondas meteorológicas o radiosondas, Llevan consigo instrumentos que miden el viento, las temperaturas, el punto de condensación (humedad) y la presión barométrica; llevan también equipo de transmisiones radiales.
Las radiosondas se han usado para recopilar datos mundiales desde el Año Geofísico Internacional en 1958, le dijo al Servicio Noticioso desde Washington Peter Thorne, científico de investigaciones climáticas en el Met Office Hadley Centre en Exeter, Gran Bretaña, “pero la instrumentación a lo largo de ese periodo ha cambiado hasta el punto de que es imposible reconocerla”.
Las sondas meteorológicas, agregó, “se han usado primordialmente desde una perspectiva de pronóstico meteorológico. Ofrecen una fotografía instantánea de las características atmosféricas necesarias para operar modelos de pronóstico (meteorológico) mundial”.
Antes del decenio de los 70, cuando empezaron a lanzarse los satélites meteorológicos, los datos de las capas superiores del aire eran escasos debido a que en los trópicos o en el Hemisferio Sur se lanzaban muy pocas radiosondas. Tales lanzamientos se limitaban debido a razones económicas y porque en el Hemisferio Norte había más tierra desde donde lanzar globos.
Hoy, satélites .y radiosondas son los dos instrumentos primordiales para medir la capa superior del aire.
“En mi opinión, un requisito fundamental de un sistema adecuado de observación del clima es poder observar la misma variable de más de una forma”, dijo Thorne. “Cuantas más maneras uno cuenta para observar variables – atmosféricas, oceánicas, cualquier tipo de variable significativa – mejor será su propio conocimiento”.
En el sitio de la NOAA en la Web, hay disponible más información, en inglés, acerca del Centro Nacional de Datos Climáticos. Más información, en inglés, acerca de los informes de evaluación del IPCC y Argo puede obtenerse en los sitios de estas organizaciones en la Web.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)