25 octubre 2007
Personal y voluntarios de campaña trabajan largas horas

Washington – Trabajar para una campaña presidencial exige mucho tiempo y energía, algo que les sobra a los jóvenes estadounidenses.
En los partidos Republicano y Demócrata, la mayoría de la base de voluntarios de un candidato está conformada por estudiantes “que tienen el tiempo y la energía para caminar por los vecindarios y tocar en las puertas de las casas, así como para hacer llamadas telefónicas”, dijo Jordan Sekulow, que tenía 22 años cuando se desempeñó como director nacional juvenil de la campaña 2004 de Bush-Cheney.
Al intentar atraer a estudiantes universitarios, muchos de ellos electores por primera vez, se les brinda una oportunidad de “participar en la política, así como aprovechar al máximo sus esfuerzos y energía en apoyo de la campaña”, dijo Sekulow. En 2004, durante un iniciativa de más de un año destinada a atraer estudiantes universitarios, la campaña de Bush-Cheney captó aproximadamente a 158.000 estudiantes voluntarios nuevos.
Algunos jóvenes estadounidenses se prestan voluntarios en las campañas cuando disponen de tiempo libre, pero otros colaboran como miembros a tiempo completo. Con excepción de los directores de alto nivel, la mayoría de los voluntarios de campaña tienen edades entre los 20 y 30 años, en especial en las oficinas regionales, es decir las oficinas que no son parte de la sede nacional y donde la mayoría del personal son miembros recién graduados de la universidad, agregó Sekulow.
Durante las elecciones primarias, las campañas abren oficinas regionales en los estados donde lograr una victoria en la etapa inicial es importante, como por ejemplo en Iowa o Nueva Hampshire. Durante las elecciones generales, se establecen oficinas regionales en todo el país y son generalmente muy pequeñas y están gestionadas por jóvenes.
Josh Alcorn, uno de los directores regionales de la campaña del candidato demócrata Joe Biden, supervisa una oficina de tres cuartos en Waterloo (Iowa) y tiene 26 años. El otro empleado a tiempo completo es un estudiante universitario de 21 años que se ha tomado una pausa de sus estudios.
Alcorn se reúne con funcionarios locales para buscar apoyo para el senador de Delaware. Cuando Biden visita en la ciudad, Alcorn coordina actos en cafeterías y otros lugares de reunión donde Biden pueda reunirse con posibles asistentes a la asamblea electoral.
Otra responsabilidad es colaborar con sus voluntarios de campaña, quienes suelen ser mayores que Alcorn. Los voluntarios acuden a su oficina periódicamente para realizar llamadas telefónicas y poner material de campaña en sobres que se envían por correo a los electores. Los martes por la noche celebran un convite y usan los teléfonos de la oficina para llamar a sus vecinos y alentarlos a que voten por Biden.
LARGAS HORAS EN EL CAMINO
Trabajar en una campaña presidencial significa trabajar largas horas, conversar con los electores y establecer contacto con adeptos del candidato. “Las 24 horas del día, los siete días de la semana se dedican a la campaña”, señaló Sekulow.
A los voluntarios de la campaña de Biden se les indica que sus horas de trabajo son de nueve de la mañana a nueve de la noche, “pero si uno trabaja de nueve a nueve, está haciendo algo mal”, afirmó Alcorn. Generalmente se trabaja más horas.
Aún antes de trabajar, Alcorn, que es responsable de seis condados en Iowa, lee los periódicos. “La gente aquí sabe mucho sobre lo que está pasando. Tengo que estar al tanto de todos los asuntos nacionales e internacionales”. Empieza a leer a eso de las siete o siete y media de la mañana y generalmente está en la oficina hasta las diez de la noche. Los fines de semana están ocupados con deberes de la campaña también.
Durante las elecciones generales, los voluntarios de la campaña viajan por todo el país. Sekulow se pasó los últimos seis meses de la campaña de 2004 viajando a campus universitarios en estados que eran un campo de batalla electoral. Estaba dos o tres días en un estado y regresaba por unos días a la oficina central situada en Arlington (Virginia) y acto seguido salía de nuevo de viaje. “Una vez que la campaña está en pleno apogeo, uno trabaja mientras viaja”.
El ajetreado calendario no termina cuando abren los centros de votación el día de las elecciones. Las llamadas de conferencia y la comunicación con los electores continúa durante todo el día. (Véase artículo relacionado)
“Nadie tiene exceso de confianza antes del día de las elecciones. Todos están nerviosos”, indicó Sekulow. “Creo que todos sienten mariposas en el estómago cuando se despiertan y se dan cuenta de que todo lo que han estado trabajando en los últimos 18 meses se reduce a este día”.
Los voluntarios de la campaña presidencial victoriosa pueden tener la oportunidad de ayudar a planificar el acto de inauguración del presidente electo. “Es una culminación de todo lo que uno ha trabajado”, dijo Sekulow. “Es una magnífica manera de reunir a todas las personas con las que has trabajado y fortalecer esos lazos para el futuro”.
ENTRE LAS RECOMPENSAS FIGURAN APTITUDES Y AMIGOS NUEVOS
Los voluntarios de la campaña desarrollan nuevos talentos en su trabajo. Alcorn indicó que aprendió mucho sobre cómo administrar el tiempo y cómo organizarse. “La gente asiste a las asambleas electorales de un candidato porque les agrada el organizador. Poder venderse a uno mismo antes de venderles al candidato es esencial”, afirmó.
Trabajar como voluntario en una campaña también es una oportunidad para crear lazos de amistad fuertes y conocer a personas de todo el país, dijo Sekulow, añadiendo que ha establecido una red de amistades que “durarán toda la vida”.
Ahora con 25 años de edad, asiste a la escuela de derecho y trabaja con muchas de sus amistades de la campaña de 2004 mientras ejerce como consultor para la campaña del candidato republicano Mitt Romney. Sekulow ha organizado actos para estudiantes y viaja cuando le es posible.
“Sé que las vacaciones de invierno supondrán un descanso de los estudios pero no de la campaña”, comentó.
Para más información, véase Las elecciones en Estados Unidos.
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