24 octubre 2007

Uso de niños como atacantes suicidas agrava la barbarie

Ataques suicidas han aumentado rápidamente en Afganistán

 

Tercero, y artículo final, de una serie sobre el terrorismo suicida.

Washington – "Cuando me pusieron el chaleco por primera vez no supe qué pensar, pero de inmediato sentí la bomba”, recuerda Juma, un niño de 6 años, que dijo que un insurgente Talibán, en Afganistán, lo engañó para que se pusiera un chaleco con explosivos.

El insurgente le dijo que al pulsar botón del detonador “esparciría flores por todo lados”.

Cuando Juma se dio cuenta de lo que era lo notificó a las fuerzas de seguridad afganas. El niño había sido elegido para matar a otros con un chaleco explosivo porque se suponía que podía pasar desapercibido por las fuerzas de seguridad, que no habrían sospechado de un niño suicida terrorista, dicen los expertos en terrorismo.

“El uso de niños, en particular, sugiere que los grupos terroristas responsables de reclutarlos tienen la necesidad de aplicar crecientes extremos de barbarismo”, afirma Tom Koenigs, representante especial en Afganistán del secretario general de las Naciones Unidas.

En abril Talibán utilizó a un niño de 12 años para que decapitara a un pakistaní del que sospechaban que era espía. El padre del hombre decapitado dijo entonces que “los talibanes no son  muyajedín(que combatieron éxitosamente contra la ocupación soviética de Afganistán). Ellos no combaten por la causa del Islam, eson enemigos del Islam, se comportan como salvajes”.

De acuerdo con los expertos en terrorismo, el empleo de niños en ataques suicidas, aunque todavía algo raro, se vuelve algo común cuando los grupos terroristas siguen experimentando la manera de romper las medidas de seguridad y agravar la naturaleza mortífera de la violencia.

El ataque suicida es un fenómeno nuevo en Afganistán, afirmó Christine Fair, ex encargada de asuntos políticos con la Misión de Ayuda de la ONU en Afganistán (UNAMA), que coordinó el estudio que hizo UNAMA sobre los ataques suicidas en Afganistán entre 2001 y 2007.

Hasta el 9 de septiembre de 2001 nunca se supo de un ataque suicida en Afganistan. Ese dia, dos operativos de al Qaida, haciéndose pasar por reporteros, se mataron al explotar una bomba y asesinaron a Ahmad Shah Massoud, líder de la Alianza del Norte, un grupo opositor del Talibán.

En los primeros ocho meses de este año los insurgentes de Talibán han realizado 103 atentados suicidas en Afganistán, un aumento del 69 por ciento durante el mismo periodo en 2006, de acuerdo con un informe de UNAMA. En todo 2006 se realizaron 123 ataques, que mataron a 305 personas, dice el documento.

“Las víctimas inmediatas de un ataque suicida son los que mueren o quedan heridos, luego sus familiares y amigos. Sin embargo el objetivo de esos ataques es la sociedad en pleno”, agrega Koenigs.

“El ataque suicida traumatiza a comunidades enteras, socava la credibilidad popular en las instituciones del estado, resulta en respuestas que limitan las libertades,y empujan a las poblaciones a creer que la esperanza de paz está con quienes aplican la violencia”, dijo.

Fair aseveró que en Afganistán los principales objetivos del terrorismo son la policía, las fuerzas de seguridad y las fuerzas de la coalición, y no la población civil. Sin embargo los civiles conforman el principal grupo de víctimas.

Fair agregó que en Afganistán no hay el “culto al martirio” que se halla en otras regiones donde ha habido terrorismo suicida. Los afganos tienen la tendencia a no apoyar a los atacantes suicidas”, aseveró.

Para mayor información al respecto ver los artículos Perfil del terrorista refuta los estereotipos comunesExpertos afirman que aumenta el terrorismo suicida en el mundo

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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