17 octubre 2007

Abundan los candidatos ricos y la campaña presidencial se encarece en EE.UU.

Ley electoral intenta limitar las ventajas que permite la prosperidad

 

Washington – Es muy posible que el próximo presidente de Estados Unidos sea un millonario. Los tres principales aspirantes del Partido Demócrata y los cuatro principales candidatos del Partido Republicano encajan en esa categoría.

Oscilan, desde el más rico, el republicano Mitt Romney –cuya fortuna se calcula que asciende a entre 190 y 250 millones de dólares– al demócrata Barack Obama, que sólo en fechas recientes alcanzó la categoría de millonario cuando los adelantos por dos libros que escribió en 2005 le reportaron por lo menos 1,1 millones de dólares.

La riqueza de los candidatos demócratas Hillary Clinton y John Edwards, y los republicanos John McCain, Rudolph Giuliani y Fred Thompson, se sitúa en algún lugar de  ese tramo.

El acceso al financiamiento ha asumido tremenda importancia en esta era de campañas electrónicas casi constantes y de enormes gastos en publicidad. En el actual ciclo de la campaña presidencial se gastarán cientos de millones de dólares.

Los datos difundidos el 12 de octubre por la Comisión Federal Electoral (FEC) revelan que, faltando más de un año para la elección, los 17 candidatos presidenciales, tanto republicanos como demócratas, ya han recaudado casi 300 millones de dólares, y gastado casi la mitad de ese dinero.

“Uno no tiene que ser millonario para postularse a la presidencia, aunque eso ciertamente ayuda”, dice el analista político Larry Sabato, director del Centro sobre Política en la Universidad de Virginia. “Tampoco estamos hablando de millonarios comunes y corrientes que tienen uno o dos millones. Muchos de los candidatos son inmensamente ricos”, afirmó Sabato en declaraciones al Servicio Noticioso.

Sabato observa ventajas directas e indirectas de su situación financiera. “Algunos, como Romney, gastan generosamente en sus propias campañas, mientras que otros, como Clinton, no ponen ni un solo centavo. Pero su situación les ha permitido conocer a miles de otros famosos, a las élites ricas, y sus campañas se benefician de esas amistades”, dijo.

Aunque la prevalencia de los ricos parece haber aumentado, su presencia en la competencia presidencial no es para nada un fenómeno nuevo.

Citando a los Roosevelt, los Kennedy y los Rockefeller, Sabato apunta que  “los ricos a menudo han disfrutado de enormes ventajas” al postularse por el cargo.

Considera que esta situación puede generar una posible distorsión en la perspectiva de estos candidatos, y por consiguiente en el sistema político. “Aunque ser rico no significa que no se pueden entender los problemas de los pobres, sin duda significa que rara vez, acaso alguna vez, uno haya atravesado dificultades”, dijo, en particular cuando la riqueza es heredada. “Por ese motivo, es más difícil forjar la empatía entre los pobres”.

El Congreso ha tratado de romper, por lo menos parcialmente, la ventaja que la riqueza concede a ciertos candidatos. La denominada “Enmienda de los millonarios” aplicada en la Ley de Reforma Bipartidista de Campaña de 2002, permite a los candidatos que van contra un opositor que se autofinancia recibir contribuciones individuales más grandes y tener mayor apoyo del partido.

La provisión se aplica tanto a campañas legislativas como presidenciales.

Uno de los beneficiados fue Obama durante su exitosa campaña para el Senado en 2004, que lo posicionó como un candidato presidencial serio. El comerciante en valores Blair Hull gastó unos 29 millones de dólares de su propio dinero en la competencia de las primarias democráticas por ese escaño, aumentando así la cantidad que Obama podía recaudar principalmente de donantes individuales, entre 2.000 y 12.000 dólares. “Me parece que eso nos permitió seguir en el juego”, declaró Jim Cauley, jefe de la campaña de Obama, agregando que, debido a ello, se agregaron unos dos millones de dólares al monto disponible para la campaña de Obama.

La categoría de millonario se ha hecho menos exclusiva en un país donde la prosperidad es alta y la inflación ha inflado los números. Un informe de 2006 hecho por los Servicios Financieros TNS, una empresa de investigación y encuestas de mercado, encontró que la cantidad de hogares con ingresos netos de por lo menos un millón de dólares, excluyendo la residencia principal, había subido a 8,9 millones de habitantes, es decir casi el 3 por ciento de la población.

Sin embargo, tal como informó la cadena televisiva CNN en mayo, los candidatos “están tratando de dirigir un país en el que el patrimonio neto medio es de unos 93.000 dólares y el ingreso anual promedio es de unos 46.000 dólares”.

“Ellos pertenecen al estamento de la élite”, dijo CNN, citando las palabras de Sheila Krumholtz, directora del Centro para Políticas Responsables, una organización privada, no partidista.

Cuando el presidente Bush se postuló exitosamente para la reelección en 2004, informó tener un patrimonio neto de entre 8,1 y 21, 5 millones de dólares. Esa cifra incluso palidecía en comparación con los bienes de su adversario demócrata Johh Kerry, senador por Massachusetts, que declaró tener entre 165,7 y 235,3 millones de dólares. El total de Kerry incluía la riqueza propia de su esposa Theresa Heinz.

El 6 de octubre la Prensa Asociada informó que Romney había prestado 17,5 millones de dólares a su campaña, y que estaba dispuesto a gastar más.

El total del ex-gobernador de Massachusetts es, hasta la fecha, mucho menos de lo que han citado otros candidatos ricos en el pasado reciente: el empresario Ross Perot puso 63 millones de dólares en su fracasada campaña por un tercer partido en 1992; el publicista Steve Forbes contribuyó casi 38 millones de dólares en cada una de sus frustradas candidaturas a la nominación republica en 1996 y 2000.

Actualmente, el ex candidato Forbes se desempeña como copresidente de la campaña para las primarias republicanas a favor de Rudy Giuliani, el ex alcalde de Nueva York.

Giuliani ha declarado tener un patrimonio neto de entre 18,1 y 70,4 millones de dólares. De acuerdo con los reglamentos de la FEC, los candidatos pueden presentar varias categorías de bienes dentro de una diversidad de ramas.

Otros multimillonarios que hacen campaña son el ex senador de Carolina del Norte Edwards, cuya campaña declaró sus bienes en 29,5 millones de dólares; la senadora Clinton, cuya declaración financiera de 2005 revela un patrimonio neto de entre 10,1 y 50,2 millones de dólares, incluyendo los bienes de su marido, el ex presidente Bill Clinton; el senador McCain tiene entre 20,6 y 32  millones de dólares, cifra que incluyen los bienes de su esposa, y Thompson, un ex senador de Tennessee que se convirtió en actor, tiene bienes que oscilan entre los 2,6 y 8,3 millones de dólares.

En la cola de los aspirantes presidenciales figura el senador demócrata Joseph Biden. En su declaración de 1995 citó deudas de entre 113.000 y 131.981 dólares, lo que le coloca en el lugar 99 entre los 100 miembros del Senado, donde hay por lo menos unos 40 millonarios.

 

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

Marcar página con:    ¿Qué es esto?