09 octubre 2007
Políticos quieren resaltar su “toque común” con el electorado
Washington -- Los candidatos presidenciales de Estados Unidos recurren a la práctica tradicional de declarar su lealtad a algún equipo deportivo estadounidenses para demostrar su afinidad con la gente.
Los ejemplos más publicitados de esta práctica son Hillary Rodham Clinton, senadora de Nueva York, y de Rudy Giuliani, ex alcalde de la Ciudad de Nueva York. Se considera a Clinton y Giuliani como los candidatos más fuertes en sus respectivos partidos políticos para las nominaciones presidenciales de 2008.
Se ha visto a los dos aspirantes presidenciales lucir las gorras de los Yanquis, el equipo de béisbol de Nueva York, en lo que los observadores políticos califican como un intento de ambos de mejorar su “imagen de buena fe” y mostrar que tienen el “toque común”.
Murray Chass, columnista deportivo del diario The New York Times, dijo al Servicio Noticioso que los políticos “aprovechan los deportes porque los deportes son populares con la mayoría del público”.
Las motivaciones de Clinton se tomaron con escepticismo en el 2000, expresó Chass, cuando durante su campaña para el Senado de Nueva York se puso una gorra de los Yanquis para demostrar su lealtad con el equipo local.
Chass comentó “todos sabíamos que ella era de Chicago y fanática” de los Cachorros de Chicago e la Liga Nacional, “pero Clinton dijo que los Yanquis”, de la Liga Americana, “también era su equipo”.
“Parece que poca gente le creyó”, agregó Chass.
Clinton dijo que ella es fanática de los Cachorros. Pero cuando era joven quería animar a un equipo de la Liga Americana, de manera que “me interesé y enamoré de los Yanquis”.
Mientras tanto, Giuliani, un antiguo fanático de los Yanquis, ha sido visto en casi cada juego eliminatorio y de Serie Mundial que el equipo ha jugado desde 1995. Se considera que Giuliani es el “fanático número uno de los Yanquis”.
Chass señaló que la última campaña de John Lindsay, donde obtuvo un segundo mandato como alcalde de Nueva York en 1969, recibió un estímulo porque Lindsay estuvo el club de los Mets de Nueva York cuando el equipo ganó la Serie Mundial en octubre de ese año. Chass agregó que después de la victoria de los Mets, los jugadores derramaron champaña unos a otros, incluyendo a Lindsay.
La gráfica escena en televisión hizo que Lindsay, que tenía fama de ser elitista, pareciera “una persona normal y parte del éxito de los Mets”, explicó Chass, que agregó que esas escenas “se tradujeron en votos” que ayudaron a Lindsay a ganar la reelección en noviembre de 1969.
COMENTARIOS DE DAVID BRODER
David Broder, columnista político independiente del periódico The Washington Post, dijo al Servicio Noticioso que Clinton y Giuliani “se arriesgan de ser abucheados al aparecer en los estadios de béisbol”. Broder expresó que “siempre es un riesgo para los políticos” asistir a un juego “porque nunca sabes cómo reaccionarán los fanáticos” a lo que puede parecer un simple intento de ganar puntos con los electores.
Broder no considera que el ponerse una gorra de béisbol de los Yanquis ayude a Clinton o Giuliani en intento por alcanzar la presidencia.
“Hillary no es particularmente neoyorquina, pero Giuliani es muy neoyorquino” y “me ha sorprende que su desempeño sea tan bueno” en estados del oeste medio de Estados Unidos, explicó Broder al referirse a las diferencias en la mentalidad cultural de las dos regiones.
Broder expresó humorísticamente que el hecho de que ambos candidatos persistan en vestir gorras de los Yanquis “demuestra que son gente de principios”.
Broder indicó que el presidente Bush, un ex propietario del equipo de béisbol Rangers de Texas, es un “verdadero fanático del béisbol”. Broder agregó que cuando visitó el rancho de Bush en Texas, “lo primero que me mostró fue una vitrina con más de 30 pelotas de béisbol autografiadas que ha coleccionado en los años”.
Sin embargo, ser propietario de los Rangers no le ayudó particularmente en su candidatura presidencial del 2000 y 2004. Bush solía bromear acerca de las “terribles transferencias” de jugadores que realizó siendo propietario de los Rangers, “pero no pienso que se jactaba mucho” de ser el propietario de un equipo de béisbol, explicó Broder.
Añadió que el difunto presidente Ronald Reagan fue también un “verdadero fanático de los deportes”. Por ejemplo, Broder dijo que Reagan auspició una recepción en la Casa Blanca en 1981 para las primeras figuras veteranas del béisbol.
Reagan fue comentarista deportivo radial en los años treintas, transmitiendo juegos de los Cachorros de Chicago para la estación WHO en Des Moines, Iowa. Desde los estudios de WHO, Reagan narraba “jugada por jugada” a su audiencia radial los juegos de los Cachorros en base a palabras de los reportes que recibía por teletipo. Tiempo después, Reagan usó esa técnica radial cuando presentó su candidatura para presidente, ganándose el elogio de ser “el gran comunicador” por su destreza para inspirar a los electores.
Broder explicó que las personalidades, ex profesionales deportivos, comúnmente usan sus antecedentes para impulsar sus carreras políticas, como Jack Kemp, ex representante de Nueva York, que fue mariscal de campo titular en los Bills, equipo de fútbol americano profesional en Búfalo.
Entre otros atletas que emprendieron carreras políticas figuran Hill Bradley, ex senador de Nueva Jersey y basquetbolista profesional estrella del equipo Los Knicks de Nueva York; el lanzador Jim Bunning, miembro del Salón de la Fama, de los Filis de Filadelfia y ahora senador por Kentucky; y también Jesse “El Cuerpo” Ventura, que fué gobernador de Minnesota entre 1999 y 2003 después de una carrera en la lucha libre profesional.
Para más información consultar Las elecciones en Estados Unidos.
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