29 noviembre 2007

Reconstrucción judicial de Afganistán, nuevo Tribunal Supremo

Capacitación y supervisión pueden fortalecer el estado de derecho

 

Washington – Un nuevo equipo de jueces del Tribunal Supremo de Afganistán designados en 2006 por el presidente Hamid Karzai está determinado a consolidar el profesionalismo del poder judicial del país, que se ha visto afectado por los 30 años de guerra, destrucción e inestabilidad en ese país.

“La gente ha visto el cambio de liderazgo en el Tribunal Supremo, por lo que sus expectativas son muy altas”, dijo Abdul Salam Azimi, presidente del Tribunal Supremo afgano. Azimi habló con el Servicio Noticioso desde Washington el 27 de noviembre, durante una visita de cinco días a Washington donde junto a otros funcionarios judiciales afganos, se reunió con legisladores, jueces y funcionarios de la administración de Estados Unidos.

Actualmente el sistema judicial de Afganistán se enfrenta a problemas no atendidos, como ha ocurrido hasta hace poco con muchas otras de las instituciones del país. Con la constante corrupción y muchos jueces con una preparación pobre todavía en sus cargos, Azimi ha puesto su esperanza inmediata en los esfuerzos de capacitación de financiación internacional para capacitar a los jueces en cuanto al estado de derecho.

Uno de los donantes, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), informó que desde que la eliminación del gobierno Talibán, más de 600 jueces titulares (más del 50 por ciento de la judicatura afgana) han recibido capacitación. Otros 350 candidatos a jueces han recibido o están recibiendo capacitación. Como parte del proyecto de USAID, denominado Proyecto del Estado de Derecho en Afganistán, la agencia también está financiando un nuevo diseño del programa de estudios de la facultad de derecho en ese país.

“Se está estudiando la manera de mejorar el conocimiento de nuestros ciudadanos, y de identificar quienes son los que pueden quedarse y continuar” como jueces, así como aquellos que deben ser retirados”, dijo Azimi.

Sin embargo, explicó que no es práctico hacer una purga a gran escala de los jueces no cualificados, dado que hay pocos candidatos cualificados que puedan reemplazarlos. “Lo que es necesario de inmediato, y uno de los desafíos más importantes, es mejorar los conocimientos de aquellos que vayan a quedarse y continuar en el sistema”, agregó Azimi, al señalar que Afganistán los necesita a pesar de sus deficiencias.

Afganistán también espera poder crear una nueva generación de jueces, aunque este es un proyecto a más largo plazo, incluso con apoyo de donantes internacionales, dado que un graduado de escuela secundaria está todavía lejos de ser considerado para un puesto de este tipo. El país trabaja para reconstruir una amplia variedad de profesiones y “no simplemente a los jueces”, dijo Azimi.

Los jueces del Tribunal Supremo desempeñan un papel decisivo en la elección de nuevos jueces, una tarea que exige mucho tiempo y que va más allá de decidir la gran cantidad de casos legales que precisan de su atención. Para evitar el nepotismo y la corrupción en el proceso se crearon comités para entrevistar y elegir posibles jueces, basándose en la formación académica y antecedentes de los solicitantes, y en cada comité debe haber un miembro del Tribunal Supremo.

Además, cada juez ha sido asignado para supervisar las cortes menores en una de los ocho distritos judiciales en que se divide el país. Los jueces viajan habitualmente desde Kabul a sus zonas respectivas, informó Azimi. Su presencia envía el mensaje de que el gobierno central presta atención a los temas que preocupan a las provincias, lo que alienta a los jueces locales a comportarse de acuerdo con las normas éticas y jurídicas.

Azimi aseveró que uno de los resultados más importantes en el año de que lleva vigente el nuevo Tribunal Supremo es haber completado un plan estratégico de cinco años diseñado para donantes extranjeros, en el que se destacan las necesidades de la judicatura y se calculan costos y prioridades. Previamente, a pesar de la disponibilidad de donantes internacionales, “no explicábamos lo que necesitábamos, no les presentábamos un plan establecido”, dijo.

Para ayudar a mejorar el estado de derecho y acabar con la corrupción, Afganistán necesita 360 millones de dólares para su sistema judicial. Pero el juez principal destacó que para el país no basta esperar la ayuda, dado que los donantes “también quieren garantías de que nosotros funcionamos correctamente”, y utilizando el dinero adecuadamente.

“Es un momento muy decisivo. Hay temas muy delicados, lo hemos perdido todo y tenemos que trabajar mucho” agregó, al hacer un llamado al pueblo afgano para “sienta que es responsable en la construcción de su país y cumpla su tarea de manera positiva en favor de su país”.

Para más información véase Afganistán.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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