09 noviembre 2007

Favoritos para la candidatura presidencial encaran altas expectativas

Escrutinio plantea desafíos para los candidatos

 
Howard Dean, candidato demócrata en 2004, grita al enterarse que obtuvo el 3er. lugar en cónclave electoral de Iowa.
Howard Dean, candidato demócrata en 2004, grita al enterarse que obtuvo el 3er. lugar en cónclave electoral de Iowa. (© AP Images)

Washington – Los candidatos que encabezan la lista de favoritos para la candidatura presidencial de Estados Unidos se enfrentan a una paradoja: la ventaja de estar a la cabeza de sus rivales puede ser también una desventaja.

Craig Shirley, consultor republicano, dijo al Servicio Noticioso desde Washington que el peligro inherente al que se enfrentan los favoritos a la candidatura presidencial es que “cuanto más alto suban al mástil de la bandera, más se les puede ver las espaldas”.

Shirley, que dirige la consultoría Shirley and Banister Public Affairs, con sede en Virginia, agregó que los candidatos favoritos reciben mucha más atención de los medios de comunicación y recaudan más contribuciones de campaña y a más voluntarios “porque la gente naturalmente gravita hacia los ganadores”.

El consultor agregó que la desventaja es que mucha más gente “tira piedras”. Dijo que Hillary Clinton, favorita para la candidatura presidencial demócrata “se está dando cuenta de eso en estos momentos”, al igual que Rudy Giuliani, aspirante republicano favorito en la mayoría de las encuestas de opinión pública.

“El creciente escrutinio de un candidato” plantea mayores posibilidades de que se produzcan “posibles torpezas”, afirmó Shirley.

Explicó además que “el mercado” decide quién es el favorito, cosa que se ve en las contribuciones de dinero, en el lugar que ocupa el candidato en las encuestas, en el apoyo que recibe un candidato de los grupos de interés y en la cobertura que le conceden los medios de comunicación.

Encabezar la competencia presidencial “sin duda ayuda en la recaudación de fondos, porque se maneja mucho dinero en función de la identificación de un nombre” y por el hecho “de ser el aspirante favorito”, añadió.

Los candidatos menos visibles tienen muchas más dificultades a la hora de recaudar fondos, convocar a multitudes o lograr la atención de los medios, afirmó. Esto genera el razonamiento circular de los votantes, quienes sostienen que no puede respaldar a semejantes candidatos “porque nadie les presta apoyo”, acotó.

EL “ALARIDO” DE HOWARD DEAN

Tony Welch, consultor demócrata, dijo al Servicio Noticioso que los favoritos para la candidatura presidencial deben prestar mucha atención a los medios de comunicación, que “se interesan demasiado por derrocar a los preferidos de su pedestal”.

Welch, que trabaja para la entidad Dewey Square Group, con sede en Washington, señaló que el ejemplo claro de la caída de un candidato favorito ocurrió en 2004, cuando Howard Dean emitió lo que se puede considerar como un grito primitivo al quedar tercero en el cónclave electoral celebrado en Iowa que se disputaba contra John Kerry, que sería el candidato designado por el Partido Demócrata, y contra John Edwards, que salió segundo.

Después de ese incidente los medios de comunicación “literalmente hicieron pedazos” a Dean, a pesar del hecho de que por mucho tiempo había sido considerado el principal aspirante para la candidatura de su partido, añadió.

“Nunca sabremos” si ese alarido acabó con las esperanzas presidenciales de Dean, agregó Welch, un ex periodista de la Florida. Welch aseveró que gran parte de la caída del ex gobernador de Vermont puede atribuirse a la manera en que los medios prensa se refirieron insistentemente al “alarido de Dean”.

Welch, que también fue secretario de prensa para el Comité Nacional Demócrata, afirmó que la candidatura de Dean podría haber tenido éxito si, de hecho, hubiera estado en último lugar. Dada esa situación, Dean podría “haber capeado mejor el temporal”, y no se habría puesto tanta atención a sus errores, declaró Welch.

EL INSULTO RACISTA DE GEORGE ALLEN

Fritz Wenzel, director de comunicaciones de la empresa encuestadora Zogby International, con sede en Washington, dijo al Servicio Noticioso que la ventaja de los aspirantes presidenciales preferidos está en que sus puntos fuertes se ven “aumentados”, aunque también significa que cualquier debilidad se magnifica, teniendo en cuenta sitios web como YouTube, Dailymotion y Google Video, que enseñan repetidas veces los errores que comete un candidato.

No obstante, Wenzel añadió que el votante estadounidense “siempre le concede a un candidato el beneficio de la duda, porque entiende que todos cometemos errores”. Añadió que es el modo en que un candidato “responde a un error” lo que le “consolida o destroza”.

Citó como ejemplo el caso del senador de Virginia George Allen, que en el año 2006 pronunció lo que se consideró como un insulto racista durante su campaña de reelección contra el demócrata James Webb, quien finalmente fue el ganador.

El mejor manejo de la situación posiblemente habría hecho que el error no resultara fatal para la carrera política de Allen, anotó Wenzel.

Pero la “torpeza” de Allen después de decir “macaco” reveló “mucho más su personalidad y carácter que el incidente en sí”, sostuvo Wenzel.

Wenzel afirmó que en este momento Clinton está tratando que “retroceder” ante lo que se considera un error que cometió el 30 de octubre durante un debate entre los aspirantes demócratas en Pensilvania.  Sus intentos para recuperarse, indicó Wenzel, conjuran el equivalente político de tratar de zafarse de las arenas movedizas cuando “el primer paso para salir del hoyo es dejar de cavar”.

LA CARRERA TRUMAN-DEWEY

Posiblemente el caso más publicitado en la historia de la política estadounidense sobre la derrota de un supuesto favorito, ocurrió en las elecciones de 1948 entre el presidente demócrata titular Harry Truman y Thomas Dewey, gobernador de Nueva York y el aspirante republicano.

Casi todas las encuestas y los expertos consideraban a Dewey el fácil ganador, e incluso el diario Chicago Daily Tribune erróneamente lo declaró como el nuevo presidente antes que cerraran las urnas de votación.

Shirley atribuye la derrota de Dewey a la “terrible campaña” que hizo el candidato, que prematuramente dejó de hacer campaña porque estaba convencido de su fácil triunfo. Mientras tanto, Truman llevó a cabo una campaña audaz y logró convencer al electorado estadounidense de que Dewey era miembro de “un Congreso dirigido por ociosos republicanos”. Tanto Shirley como Wenzel opinan que el electorado estadounidense optó por la “estabilidad” con su voto a favor de Truman, en lugar del “cambio” que ofrecía Dewey.

Wenzel puntualizó que los métodos de encuestas en 1948 eran mucho menos sofisticados que los de hoy, cuando se hacen con nuevas tecnologías y el seguimiento diario es mucho más preciso en sus pronósticos. Wenzel afirmó que el mundo político se quedó sorprendido en 1948, porque las encuestas finales, tomadas varias semanas antes de la elección, no captaron el rápido surgimiento del favor hacia Truman.

Para leer otros artículos relacionados, véase Las elecciones en Estados Unidos.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

Marcar página con:    ¿Qué es esto?