02 noviembre 2007
Imágenes despertaron el apoyo mundial pero el gobierno controló los medios
Washington -- La cobertura de prensa de las protestas prodemocráticas en Birmania dependía grandemente de la valentía y conocimiento técnico de los pocos ciudadanos del país con acceso a Internet y teléfonos celulares. Sin embargo, los líderes militares birmanos mostraron también los retos que enfrentan los bloggers, y otros periodistas ciudadanos bajo los regímenes autoritarios, cuando estos aíslan eficazmente al país de la mirada extranjera al desconectar a los proveedores de servicio de Internet (ISP) y torres de teléfonos celulares.
Bob Dietz, coordinador del programa para Asia del Comité para Protección de Periodistas, dijo al Servicio Noticioso desde Washington que las películas, fotografías y reportajes procedentes de Birmania en agosto y septiembre fueron “el mejor ejemplo de ese tipo de situación que hemos visto hasta el momento”, y añadió que aunque casi apenas uno por ciento de la población birmana tiene acceso a Internet, “las personas que se encuentran en el lugar sabían con certeza lo que estaba ocurriendo y estaban listas para informarlo por medio de la tecnología”.
La prensa birmana es objeto de una fuerte censura por parte del Estado y los reporteros extranjeros tienen poco acceso al país, afirmó Dietz. Hasta que las protestas ocurrieron, el resto del mundo tenía poca evidencia visual de lo que ocurría en ese país. Por esa razón, los observadores del mundo quedaron sorprendidos cuando las imágenes empezaron a difundirse.
“Las fotografías de los monjes en sus togas protestando junto a los civiles eran muy buenas y dramáticas, imágenes impactantes de un país que en realidad es uno de los muchos países muy censurados en el mundo. Pero esas imágenes surgieron y la gente estaba más sorprendida o impresionada de haber tenido lugar en un sitio del cual se está acostumbrado a ver información visual”, expresó.
Dietz agregó que quienes corrieron el riesgo de tomar y distribuir las imágenes estaban enfocados específicamente en difundir ese materian en el mundo exterior, porque ellos no tenían acceso a sitios de la red en los cuales publicar su material.
“Aunque ciertamente sabían que la atención mundial estaba en ellos, no estaban enterados de toda la información de películas y blog que teníamos. Todo fue enviado al mundo exterior en muchas formas para tratar de conseguir apoyo y hacernos concientes de los que ocurría”, señaló.
Los bloggers y periodistas ciudadanos tuvieron éxito en enviar imágenes a pesar de las graves restricciones a las personas con acceso a la red y a los programas de computación que usa el gobierno birmano para filtrar y controlar información.

Un blogger iraní dijo al Servicio Noticioso que los países pueden usar filtros para bloquear el acceso a sitios específicos en la red con una base de datos de sus direcciones de Internet. Como en Birmania, Irán usa a sus proveedores de servicio de Internet para rastrear los sitios visita la gente en el país y el blogger agregó también que con los millones de sitios diferentes que se visitan diariamente, la atención del régimen se enfoca los más populares. La mejor estrategia para los bloggers es alentar a más personas a que se sumen a sus filas para poder distribuir cantidad de entradas y al mismo tiempo distribuir la información a todos los sitios.
Finalmente, las actividades de la oposición birmana fueron tan eficaces que la junta militar decidió desconectar a los únicos dos servicios de ISP del país que conectan a Rangoon y Mandalay, una determinación que Dietz describió como una “solución drástica, drástica realmente”.
“Es un indicador de qué tan arrinconados se sentían los generales al recurrir a eso. Era un indicador de que no se iban a meter en más líos”, afirmó.
Además, dado que la gente utilizó sus teléfonos celulares para enviar fotografías y películas, la junta militar desconectó las torres celulares para cerrar las conexiones telefónicas. Como el acceso telefónico satelital no está disponible en Birmania, sólo las líneas telefónicas terrestres más fáciles de vigilar se dejaron en uso.
Los generales restringieron eficazmente el flujo de información, indicó Dietz. “Muy pronto la oposición terminó basándose en las personas que enviaban información por la frontera a Tailandia”, tratando de tener acceso a señales celulares limítrofes. Sin embargo, el área está muy remota y fuertemente vigilada, expresó.
La única solución posible que quedaba era recurrir a “formas muy viejas de enviar información”, como guardar información en discos compactos (CD) o dispositivos de memoria portátil y llevarlos como contrabando a Tailandia. Aunque Dietz especula que, por ahora, material nuevo procedente de Birmania será escaso porque la mayoría de las personas temen portar evidencia que se les pueda encontrar, en especial cerca de la frontera.
“Si registran a una persona y le encuentran un CD o cualquier evidencia física, puede estar segura que la van a revisar y estará detenida hasta que se defina el contenido de ese dispositivo de almacenamiento, sin importar lo que sea”, afirmó. “Ser sorprendido con ese tipo de cosas es asegurar se una sentencia de prisión muy desagradable que puede extenderse por siempre”.
Aunque Dietz indicó que la supresión de la libre expresión ya dura tanto tiempo en Birmania que la comunicación entre grupos a lo largo de las fronteras del país con Tailandia y la India y la red de exiliados birmanos “sigue siendo fuerte”.
“Es la capacidad de pasar información de persona a persona, de una forma u otra, secreta o abiertamente, que ha sido realmente la estructura principal resistente de la oposición birmana dentro y fuera del país”, agregó, haciendo notar que ha sido muy valiosa la flexibilidad para reactivar viejas formas de mover información cuando el gobierno desconecta los servicios telefónicos y de Internet.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)