01 marzo 2007

Urgen a ONU que ayude a detener violaciones sancionadas por el estado

Tropas de Birmania y Sudán han usado la violación como arma de guerra, dicen

 
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Las mujeres de Sudán han sido víctimas de violaciones por parte de las milicias, dicen varios activistas.
Las mujeres de Sudán han sido víctimas de violaciones por parte de las milicias, dicen varios activistas. (© AP Images)

Naciones Unidas – La Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer debería de ser el frente común de los esfuerzos para detener las violaciones masivas sancionadas por el estado, especialmente en Birmania y Sudán, afirman varios activistas de derechos humanos y eruditos.

La comunidad internacional debería igualar la violación con otras prácticas prohibidas como el uso de armas químicas, declaró Jennifer Learning, profesora de la Facultad de Salud Publica de la Universidad de Harvard. “La violación es el arma de guerra técnica más baja. Es el arma usada más predominantemente”.

Lo que pasa en las guerras entre estados en África “no es un patrón de guerra regular”, aseguró Learning. “Yo estudio guerra regular. Esto es algo diferente y necesita ser condenado como algo que no es un patrón de la guerra regular”.

Activistas de derechos humanos de Birmania y Darfur se unieron a Learning el 27 de febrero en un grupo de discusión denominado “Violaciones masivas sancionadas por el estado en Birmania y Sudán” organizado por la Misión de Estados Unidos en las Naciones Unidas, como parte de una reunión anual de dos semanas de la Comisión de las Naciones Unidas sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer

Omer Ismail, investigador del Centro Carr para Derechos Humanos de la Universidad de Harvard, discutió las violaciones que ocurrieron en su aldea hace tres años. Tropas del gobierno sudanés y la milicia del Jingaweit violaron a 110 estudiantes, algunas de sólo nueve años y a sus maestras. “Habla volúmenes de las atrocidades que suceden” en Darfur, región de Sudán, aseveró.

Los ataques a mujeres y niñas continúan el día de hoy, manifestó Ismail. “Solamente el 4 por ciento de las violaciones ocurren durante los ataques iniciales a los pueblos cuando las mujeres escapan, el 82 por ciento ocurre cuando las mujeres realizan sus labores diarias, labores de gente que quiere vivir  -- recoger leña, sacar agua, reunir pasto para sus techos”.

Las Zonas Negras de Birmania

Maureen Aung-Thwin, directora del Proyecto Birmania/Iniciativa del Sudeste de Asia del Instituto Sociedad Abierta, Dijo que el ejército de Birmania ha cometido violaciones durante años, pero que solamente en la década pasada los grupos étnicos que viven en relativa libertad en las fronteras de Birmania comenzaron a documentar los casos.

Los turistas en Birmania ven calles bordeadas de árboles, elegantes hoteles y bulliciosos mercados, pero “hay otra realidad para las poblaciones étnicas que viven en las zonas de batalla que están efectivamente cerradas al escrutinio”, agregó.

En las “zonas negras de Birmania”, añadió Aung-Thwin, el ejercito birmano usa “una variedad de tácticas destrucción que incluyen arrasar aldeas, reubicación forzada de poblaciones, trabajos forzados y violación”, para subyugar a la población y confiscar su tierra.

Cheery Zahau, coordinadora de la Liga de la Mujer de Chinland, dejó su aldea Chin en 1999 y si fue a la India, debido a que no se sentía segura como mujer étnica en su propio país.

Zahau señaló que en seis meses en 2006 su organización documentó 38 casos de violencia sexual cometida por el ejército birmano en el estado Chin. De esos casos, cinco fueron niñas menores de 18 años, la más joven tenía 12 años. La información fue difícil de recopilar, añadió, debido a que el ejército mantiene fuerte control en el área.

“Mujeres y niñas fueron violadas en sus hogares, mientras trabajaban en granjas, recogían leña, volvían  de la iglesia e iban al mercado y a la escuela. Son también violadas cuando realizan trabajos forzados para el ejército birmano”, indicó.

“Al mismo tiempo, las mujeres no se atreven a decir nada ya que tienen miedo del ejército y del estigma social de violación que les da la comunidad. Creemos que los casos de violación que hemos podido documentar representan solamente la punta del iceberg”, apuntó Zahau.

Pocas violaciones son procesadas, afirmaron Aung-Thwin y Zahau. En algunos casos, la gente que reporta los casos es amenazada. Solamente en pocos casos se aplicó un pequeño castigo, mientras que las mujeres enfrentan el estigma en sus propias comunidades.

“Es irrelevante si el gobierno militar de Birmania tiene una política oficial escrita sobre la violación “, declaró Aung-Thwin. “La gama de pruebas presentada por victimas y testigos y la falta de castigo claramente sugiere una practica permitida oficialmente”.

“La impunidad con la cual se usa la violación como arma se hace peor por el racismo y la ideología sancionada por el estado que permite al ejército en Birmania justificar una acción que se interpreta por el ejercito como defensa y unificación del país”, aseguró.

Learning aseveró que la comunidad internacional debería preocuparse sobre los efectos a largo plazo que tienen las violaciones en masa en esos países.

“Vemos ante nuestros ojos sociedades que persistieron por cientos, si no miles, de años cayendo y muriendo en frente de nosotros debido a violaciones en masa”, manifestó.

“Puedo decirles, que aquellos de nosotros que somos defensores de los derechos humanos, antropólogos, historiadores y eruditos de guerra tenemos muchas dudas sobre el tipo de sociedad que surgirá tras los horrores que se les han inflingido”, agregó  Learning.

Este documento de la ONU ofrece más información (pdf) sobre la Comisión de las Naciones Unidas sobre  la Condición Jurídica y Social de la Mujer.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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