29 junio 2007
Amistad, respeto reafirmados por Bush en el aniversario de la mezquita
Washington – El aprecio estadounidense por el Islam fue tema del presidente Bush en un discurso pronunciado el 27 de junio durante el 50 aniversario de la mezquita perteneciente al Centro Islámico de Washington.
El presidente también anunció que nombrará un emisario de Estados Unidos a la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) para “escuchar y aprender” y compartir los puntos de vista de Estados Unidos con los delegados de las naciones musulmanas.
El nombramiento tiene el propósito de “demostrar a las comunidades musulmanas nuestro interés en un diálogo respetuoso y en la amistad permanente”, dijo. Es la primera vez que un presidente estadounidense decide nombrar un delegado para la OCI.
Bush reafirmó el compromiso de Estados Unidos con el proceso de paz de Oriente Medio señalando que “trabajaremos para lograr el día en que una Palestina democrática viva en paz al lado de Israel” declaró.
Calificó el aniversario de la mezquita como una “celebración de la diversidad de credos en Estados Unidos y de nuestra unidad como pueblo libre”. Bush citó al poeta Rumi para declara que “las lámparas son diferentes, pero la luz es igual”.
Comentó que la ubicación del Centro Islámico, en la misma avenida donde están iglesias cristianas, una sinagoga judía y un templo budista, es prueba de una sociedad donde “la gente puede vivir y orar como prefieran sin intimidaciones”.
El imán del Centro Islámico Abdullah M. Khouj, que radica en Washington largo tiempo, encargado de presentar al presidente, destacó la tolerancia y la libertad religiosa de Estados Unidos y recordó el discurso de otro presidente estadounidense.
Cuando el Centro Islámico fue inaugurado en 1957, el entonces presidente Dwight D. Eisenhower dijo que el edificio era “uno de los más bellos de Washington” y que “Estados Unidos lucharía con todas sus fuerzas por el derecho de los musulmanes a tener su propio templo y a orar según su conciencia”. Cincuenta años más tarde, Bush hizo eco de sus sentimientos.
“La libertad de culto es tan esencial al carácter estadounidense que tenemos la tendencia a tomar como algo personal cuando esa libertad se les niega a otros”, dijo.
Añadió que “el desafío más grande” es “ayudar a las fuerzas moderadas a ganar el fuerte forcejeo contra el extremismo”, Bush condenó a los extremistas y al modo en que falsamente interpretan el Islam y la perspectiva estadounidense. “Este enemigo proclama de modo falso que Estados Unidos está en guerra contra los musulmanes y la fe musulmana, cuando de hecho son esos radicales los verdaderos enemigos del Islam” declaró.
Bush visitó el Centro Islámico días después de los ataques del 11 de septiembre cuando también habló de la importancia de la comunidad musulmana en Estados Unidos.
El generosa caudal de asistencia para los países musulmanes en momentos de desastres es un signo de la amistad estadounidense hacia los musulmanes, aseveró, al citar la ayuda enviada tras los terremotos en Irán y Pakistán y el maremoto en Indonesia y Malasia.
“Nuestro país defendió a los musulmanes en Bosnia y Kosovo después de la partición de Yugoslavia. Hoy animamos al mundo a confrontar el genocidio en Sudán” dijo.
Bush reiteró el compromiso con las jóvenes democracias del mundo musulmán, y declaró que “un futuro democrático no es un plan impuesto por los países occidentales; es un futuro que la gente de la región conseguirá por sí misma”.
“Estados Unidos ofrece una mano amiga”, Concluyó Bush.
Para más información, en inglés, véase el texto completo del discurso de Eisenhower y la trasncripción del discurso de Bush.
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