11 julio 2007

Alivio para millones de personas con filtro que depura el arsénico del agua

Profesor en EE.UU., original de Bangladesh, resuelve el problema

 
El filtro de agua del profesor Abul Hussam's es simple y utiliza lmateriales de bajo costo y fáciles de obtener. (Evan Cantell)
El filtro de agua del profesor Abul Hussam's es simple y utiliza lmateriales de bajo costo y fáciles de obtener. (Evan Cantell)

Washington – El ganador de un prestigioso premio de ingeniería trabaja con tenacidad para hacer que las comunidades necesitadas en el mundo se beneficien con su invención, un filtro que elimina el arsénico y otras impurezas del agua obtenida en pozos.

Abul Hussam, profesor de química en la Universidad George Mason, en el estado de Virginia, ha dedicado la mayor parte del millón de dólares que ganó con el Premio Desafío Grainger 2007 a distribuir su económico sistema de filtración de agua en países pobres como Bangladesh, de donde es original, y donde entre 77.000.000 y 95.000.000 de personas beben agua contaminada con arsénico. El resto del premio lo donó a la universidad, o fue asignado para más investigaciones.

La contaminación por arsénico es un grave problema en el agua de pozos en Bangladesh, el este de India, Nepal y otros países. El arsénico es venenoso e incluso en pequeñas cantidades causa enfermedades de la piel, nerviosas, cánceres fatales, fallas en los órganos, pérdida de brazos y piernas, y la muerte.

Hussam empezó a trabajar profesionalmente en el asunto del arsénico cuando su hermano, médico en Kushtia, Bangladesh, le pidió que desarrollara un método para medir con precisión el arsénico. Como parte de su investigación en la Universidad George Mason, Hussam desarrolló un analizador electroquímico y lo utilizó para desarrollar un protocolo de medición. “La primera muestra que tomamos fue del pozo de nuestra casa y encontramos 160-190 partes por mil millones [ppb] -- 50 ppb es el límite – de arsénico. Entonces fue cuando decidimos crear un filtro de agua” dijo.

Hussam halló que la totalidad del vecindario en el que creció y el 60 por ciento de los 400.000 residentes de Kushtia bebían agua contaminada con arsénico. Aunque él y sus hermanos no desarrollaron síntomas de envenenamiento por arsénico otros en la comunidad si lo hicieron.

El premio Desafío Grainger fue creado por la Academia Nacional de Ingeniería (NAE) con apoyo de la Fundacion Grainger. NAE planteó a la comunidad de ingenieros en Estados Unidos crear un sistema de tratamiento de aguas que rebajara significativamente el contenido de arsénico de los pozos en países en desarrollo. Las condiciones estipulaban que el sistema ganador debía ser de bajo costo, técnicamente resistente, fiable, mantenible, aceptable socialmente y económico, de posible fabricación y servicio en un país en desarrollo, y que no degradara otras características de la calidad del agua o creara desperdicios tóxicos o con riesgo para su eliminación.

El filtro SONO de Hussam, que así lo llama, fue uno de los 75 inventos que se presentaron. Lo probaron en laboratorios estadounidenses de la Agencia de Estados Unidos para la Protección Ambiental (EPA) y fue analizado por cada uno de los diez miembros del comité de adjudicación del premio, según indicó el presidente del comité, el profesor Charles O’Melia, de la Universidad Johns Hopkins, en el estado de Maryland, que calificó la invención de Hussam de “innovadora”.

El filtro SONO funciona sin electricidad. Está compuesto de dos cubos, uno dentro de otro. El cubo superior se llena con arena común de río y una composición matriz de hierro que sirve como activante para eliminar el arsénico. El cubo inferior contiene carbón vegetal para remover las impurezas orgánicas. Ambos cubos contienen arena fina de río y astillas de ladrillo para eliminar partículas finas y estabilizar el flujo del agua. El filtro SONO se fabrica en Bangladesh con materiales básicos locales y cuesta entre 35 y 40 dólares. Produce 20 litros de agua limpia por hora, exige poco mantenimiento y dura al menos cinco años. Es también “ecológico” en el sentido de que no produce ningún desperdicio peligroso.

Hussam comentó que con sus hermanos ha distribuido 32.500 filtros en Bangladesh, e incluso los han llevado a más de 1.000 escuelas. “Estamos empezando a ver los efectos de beber agua limpia en pacientes que se curan de melanosis y queratosis (enfermedades de la piel), y la mayoría de la gente se siente mejor” comentó. La gente también esta más consciente de la importancia de beber agua potable limpia.

“Pensamos distribuir el filtro en India y Nepal”, dijo Hussam.

El trabajo de Hussam sobre la contaminación por arsénico, y su colaboración con otros para crear un laboratorio de investigación ambiental en Bangladesh, ilustran la sinergía que puede desarrollarse entre las instituciones estadounidenses y otras en otros países como resultado de la educación de un solo individuo.

Hussam vino a Estados Unidos en 1978 como estudiante de segundo ciclo universitario, y se unió al Departamento de Química de la Universidad George Mason tras completar su doctorado en la Universidad de Pittsburgh en Pensilvania y realizar su investigación postdoctoral en la Universidad de Minnesota. “Desde 1983, he permanecido en contacto con mi hermano, que es médico y que ha intentado desarrollar un laboratorio de diagnósticos clínicos en mi ciudad, Kushtia. También ayudé a mis profesores en la Universidad de Dhaka a desarrollar un laboratorio de electroquímica y he dictado clases en diferentes instituciones” declaró.

“La experiencia en Estados Unidos tiene un valor inmenso”, dijo Hussam, que se hizo ciudadano estadounidense en 1978. “Debo decir que he tenido excelentes colegas, aquí y en el extranjero que han sido receptivos y me han ayudado”.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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