25 enero 2007
Iniciativa energética depende de nuevas tecnologías

Washington – El presidente Bush urge el desarrollo y producción de combustibles y automóviles que disminuyan el consumo de petróleo en Estados Unidos, haciendo al país menos dependiente de las importaciones de petróleo y ayudándolo a enfrentar la amenaza que plantea el cambio climático.
El 23 de enero, en su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso, Bush presentó un plan para reducir en 20 por ciento el consumo de gasolina durante los próximos 10 años mediante el consumo obligatorio de combustibles alternativos y renovables, en su mayor parte biocombustibles, y el aumento de las normas de ahorro de combustible en los automóviles. (Véase artículo relacionado.)
Dijo que esos y otros objetivos se pueden lograr principalmente por medio del desarrollo de nuevas tecnologías.
“Estados Unidos está a punto de acceder a tecnología que nos permita vivir sin ser tan dependientes del petróleo”, afirmó el presidente. “Y esta tecnología nos ayudará a ser mejores custodios del medio ambiente y nos ayudará a enfrentar el serio desafío del cambio climático mundial. ”
Durante una visita el 24 de enero a una planta del gigante de productos químicos DuPont, Bush declaró que se siente especialmente alentado por la posibilidad de producir etanol derivado de la hierba, astillas de madera y desechos agrícolas. Según los expertos, el etanol que se deriva del maíz, la fuente más predominante en Estados Unidos de ese combustible, no produce tantos beneficios energéticos y ecológicos como los que proporciona el etanol derivado de otros biomateriales. Si se produjera en masa, el etanol derivado del maíz también podría afectar los precios de los productos derivados del maíz y del forraje.
Durante su discurso sobre el Estado de la Unión, Bush aseguró que su iniciativa sería ecológicamente responsable y detendría el crecimiento proyectado de emisiones de dióxido de carbono de los automóviles.
El dióxido de carbono constituye la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, que se cree contribuyen al cambio climático mundial.
De acuerdo con la propuesta, las emisiones anuales de carbono de automóviles, en Estados Unidos, se reduciría en 10 por ciento hasta el 2017. Esta reducción se añadiría al plan existente para disminuir en un 18 por ciento la intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero en la economía de Estados Unidos hasta el 2012, aseveró la Casa Blanca. La intensidad de estas emisiones se define como una cantidad de las emisiones de gases de efecto invernadero por unidad del producto interno bruto.
El plan propone un aumento del 500 por ciento para el 2017, a aproximadamente 144.000 millones de litros, cifra que equivale a la cantidad de combustible alternativo que se debe agregar a la gasolina. La ley actual dice que la gasolina debe incluir 28.400 millones de litros de combustible renovable para el 2012. El nuevo plan aplicará también a los vehículos de pasajeros normas más estrictas de ahorro de combustible, y las aumentará aún más para los camiones ligeros y los vehículos utilitarios deportivos.
Bush también propuso aumentar la capacidad de petróleo en la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos para que contenga aproximadamente una cantidad que equivalga a tres meses de importaciones.
El presidente dijo que espera que la producción de la mayoría de los combustibles alternos se produzca internamente. Sin embargo, una hoja informativa publicada por la Casa Blanca dice que la importación de estos combustibles “también aumenta la diversificación de las fuentes de combustible, lo cual aumenta aún más nuestra seguridad energética”.
En una acción relacionada, el presidente emitió el 24 de enero un decreto ejecutivo que exige que las agencias federales reduzcan su intensidad energética en un 30 por ciento para el 2015, aumenten el uso de fuentes renovables de energía, reduzcan el consumo de agua y que sigan otras políticas no nocivas para el medio ambiente.
La iniciativa de energía del presidente produjo reacciones mixtas entre los legisladores demócratas, quienes están proponiendo en el Congreso planes de energía y clima propios. La Cámara de Representantes ya ha aprobado una iniciativa que desplazaría 14.000 millones de dólares en regalías e incentivos de impuestos de compañías petroleras a un fondo de energía alternativa creado recientemente. Distintos proyectos de ley que se encuentran ya en el Senado pondrían límites obligatorios a las emisiones de gases de efecto invernadero, un plan que el presidente ha rechazado repetidamente porque cree que perjudicaría a la economía.
Sin embargo, algunas compañías estadounidenses grandes, como Alcoa, DuPont y General Electric, se sumaron recientemente a organizaciones ambientales para pedirle a Bush que apoye estos límites.
Para información adicional, véase la transcripción del discurso sobre el Estado de la Unión y la hoja informativa sobre la propuesta de seguridad energética que se cita en ese discurso.
El texto completo, en inglés, del decreto ejecutivo del 24 de enero se encuentra disponible en el sitio de Internet de la Casa Blanca.
Para más información sobre políticas de Estados Unidos, véase Cuestiones mundiales.
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