12 febrero 2007
Programa se concentra en enseñar inglés a jóvenes afrolatinos e indígenas
Washington – El Departamento de Estado ha establecido un nuevo programa que empareja a mentores adultos con estudiantes de secundaria desfavorecidos, en siete países de América Latina, con el propósito de ayudar a los estudiantes a aprender inglés y prepararse para la universidad.
El programa piloto, que se llama Programa de Extensión Horizontes Colegiales, paga por dos años clases de inglés para los estudiantes. Al tener actividades con sus mentores, en este caso profesionales que en algunos casos saben inglés, el programa se propone ofrecer al estudiante una persona amiga que pueda charlar con ellos sobre sus aspiraciones profesionales y que les sirva de ayuda durante los difíciles años de la adolescencia.
Los jóvenes, que participan en los países de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Nicaragua, Perú y Venezuela, son de ascendencia afrolatina o indígena y tienen aptitudes académicas prometedoras, pero debido a privaciones económicas es probable que no estén siguiendo una trayectoria preparatoria para asistir a la universidad.
Los mentores son egresados de los programas de Fulbright o de Visitantes Internacionales del Departamento de Estado, y la mayoría tiene conocimientos de inglés.
Margarita Imano, una mentora que es antigua empleada del Banco de la Reserva Central de Perú y ahora es dueña de su propia empresa, dijo: “Yo he tenido mucha suerte de haber podido viajar con frecuencia para asistir a conferencias en el extranjero gracias a mis conocimientos de inglés. Cuando me pidieron que fuera mentora no me lo pensé dos veces. Dije: ‘de acuerdo’.” Explicó que el aprendizaje del inglés abrirá oportunidades para estos estudiantes, al igual que le abrió oportunidades a ella.
Imano trabajará con Helen, una joven de quince años que aspira a convertirse un día en abogada. Tienen pensado conversar en inglés sobre la vida cotidiana de Helen en casa y en la escuela.
“Estoy encantada”, dijo Rosemarie Arens acerca de Flor, una estudiante de 14 años de Lima (Perú) a la que va a ayudar en los próximos dos años según Flor vaya aprendiendo inglés.
Arens no tenía intención de convertirse en mentora, pero se comprometió a ayudar en un principio hasta que encontraran a otro voluntario. Después de conocer a Flor, Arens decidió continuar en el programa.
“Una de las primeras cosas que me dijo Flor”, dijo Arens, “es que le gustaría ir a un lugar donde haya muchos libros que leer”. Oír eso fue lo mejor que Arens, antigua maestra, podía haber oído. Ya le ha regalado varios libros en español a Flor y piensa seguir alentando su interés por la lectura.
“Hay muchas actividades que me encantaría compartir con Flor”, dijo Arens. Entre estas figura una excursión con otros mentores y estudiantes: un recorrido en autobús a los monumentos históricos de Lima, incluyendo yacimientos arqueológicos. El programa anima este tipo de actividades, es decir, realizar excursiones o charlar con los jóvenes durante varias horas al mes.
Para las excursiones, se anima a los mentores a que lleven a los estudiantes a lugares donde alguien que provenga de un nivel socio-económico inferior se sienta fuera lugar. “Rompan las barreras socioculturales”, les aconsejó la capacitadora Sheila Walker. Walker es antropóloga cultural en excedencia de su empleo en la universidad Spellman College de Atlanta. Walker ha organizado varios talleres de capacitación de mentores sobre la diáspora africana en el continente americano. Este conocimiento cultural ayudará a los mentores a “compartir sus propias historias con los niños con la finalidad de ayudarles en su autoestima”.
En cada uno de los siete países, el programa lo administran empleados de la Embajada de Estados Unidos. Por lo general cada embajada ha elegido a 25 estudiantes. (En Brasil solo habrá diez estudiantes debido al mayor costo de clases de inglés en ese país).
Los programas varían según el país. En la mayoría de los casos las clases de inglés se enseñarán en los centros binacionales, pero en Colombia y Nicaragua se impartirán en las universidades a fin de que los estudiantes conozcan la vida en un campus universitario.
Walker explicó que los estudiantes necesitan tener a alguien con quién hablar sobre oportunidades profesionales. “Todos quieren ser médicos o ingenieros”, dijo. “Los mentores pueden enseñarles que hay otras profesiones que pueden considerar: periodista, antropólogo, historiador de arte, y de esta forma impartirles una idea de sus posibilidades”.
Los mentores de distintos países latinoamericanos se sienten más o menos cómodos con el arreglo de mentoría. Por ejemplo, en algunos países los administradores del programa insisten en que el mentor y el estudiante deben de ser del mismo sexo y sólo pueden reunirse en el centro binacional. Sin embargo en Venezuela, dijo Walker, cuando se debatió la idea de reunirse en el centro, uno de los mentores dijo: “La familia entera del estudiante vendrá a mi casa”.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)