27 diciembre 2007

La pequeña empresa desempeña un papel importante en la innovación

Novedades van desde canastas con regalos hasta dispositivos antisubmarinos

 
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El común carro de compras fue inventado en 1937 por Sylvan Goldman, propietario de un supermercado en Oklahoma City. (© AP Images)
El común carro de compras fue inventado en 1937 por Sylvan Goldman, propietario de un supermercado en Oklahoma City. (© AP Images)

Washington --  Paula King tenía un problema. Al serle diagnosticado el cáncer en 2003, sus amistades le regalaron muchas canastas con alimentos, como muestra de buena voluntad. Pero dado que su sistema digestivo rechazaba los componentes de maíz, usados comúnmente en los alimentos y que su presencia a veces omiten las listas de ingredientes, temía comer los alimentos que le obsequiaron con tan buena intención.

Tampoco podía darle algunas  canastas a su amiga Susan Lawens, que tenía su propia alergia al trigo, otro ingrediente que se usa frecuentemente.

King y Lawens convirtieron un problema en un buen negocio: lanzaron el sitio de Internet HealthyGoodiesGifts.com, que comercializa canastas de regalo hechas de acuerdo a los requerimientos de personas que, como ellas, tienen necesidades dietéticas especiales. Dos años después, su empresa recibió el Premio Stevie para Mujeres Empresarias por ser la compañía más innovadora de 2005.

Su historia de éxito contiene varios mensajes interrelacionados:

• La innovación es la clave del éxito de las empresas en Estados Unidos y el mundo.

• Las ideas más simples, creadas frecuentemente por necesidad, logran algunas veces resultados espectaculares.

• No es necesario ser un gigante empresarial para innovar. No se requiere gastar millones de dólares en investigación y desarrollo, o tener un gran laboratorio universitario a la disposición de uno.

Por supuesto, algunas compañías grandes han ganado también el Premio Stevie, el equivalente empresarial al Oscar que celebra las innovaciones de la industria fílmica. Compañías tales como Dow Jones, AT&T, Humana, Textron y Expedia proclamaron a los cuatro vientos sus premios en comunicados de prensa.

Pese a su importancia legítima la palabra “innovación” se ha convertido en un cliché para todo propósito. Al realizar una búsqueda de la palabra en Google, que es en sí misma un ejemplo primordial de innovación a gran escala, se obtienen no menos de 87.800.000 resultados, o “hits”. Una definición de diccionario es bastante directa: el diccionario en línea Merriam Webster define a la innovación como “una idea, método o dispositivo nuevo”.

Peter Drucker, el genio de la administración que escribió el clásico La Innovación y el Empresario Innovador (Innovation and Entrepreneurship) en 1985, definió a la innovación como “un cambio que crea una nueva dimensión de desempeño”. Y, escribió Drucker, “la innovación es el instrumento específico del empresario emprendedor, el hecho que dota de recursos con una nueva capacidad para crear riqueza”.

El gobierno de Estados Unidos ha reconocido por mucho tiempo el potencial de la pequeña empresa para impulsar el cambio. Con la aprobación de la Ley de Desarrollo de Innovación de la Pequeña Empresa, de 1982, se creó el programa de Investigación de Innovación de Pequeñas Empresas (SBIR) para ese propósito.

El presidente Bush reiteró la importancia del programa en un decreto ejecutivo de 2004, en el que declaró que la innovación tecnológica constante es “crítica para un sólido sector industrial en la economía estadounidense”.

“El gobierno federal”, dijo Bush, “desempeña un papel importante… al ayudar en el avance de la innovación, que incluye la innovación en la industria, por medio de la pequeña empresa”.

En 2005, las 11 agencias federales que participan en el programa, admnistrado por la Oficina de Tecnología de la Agencia para la Administración de la Pequeña Empresa (SBA), desembolsó más de 1.850 millones de dólares en premios a la competitividad para compañías pequeñas que califiquen. De acuerdo con un estudio, realizado por el Consejo Nacional de Investigación (NRC), la mayor parte de esos premios que casi llegan a un 96 por ciento, ha sido otorgado por el Departamento de Defensa, los Institutos Nacionales de Salud (NIH), la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), el Departamento de Seguridad Energética y la Fundación Nacional de Ciencia (NSF).

Tal como la naturaleza de las agencias involucradas sugiere, los programas respaldados por el gobierno se orientan mucho hacia la tecnología. Una recopilación de propuestas exitosas en 2007, publicada en el sitio de Internet del Departamento de Defensa, enumera objetos misteriosos como el “diodo directo generador de rayo láser azul-verde”, “galvanizado con capas densas de aluminio a temperatura ambiente y sin solventes” y “dispositivo de frecuencia extremadamente baja para combate antisubmarino”.

Pero si el gobierno se enfoca en premiar a la tecnología, existen oportunidades para los empresarios de pequeñas empresas para que se hagan presentes con innovaciones más prácticas y accesibles como las canastas de alimentos de King.

El sitio de Internet Inc.com anota un ejemplo, que literalmente es práctico y accesible, en un artículo publicado en octubre de 2002: relata la historia de Jim Throneburg, fabricante de medias y calcetines, que se dio cuenta de que los estadounidenses compraban diferentes zapatos para diferentes deportes.

“Si el estilo del zapato cambiaba de acuerdo a su función, me di cuenta de que necesitaba diseñar un calcetín que complementara al zapato”, dijo en una cita publicada en Inc.com. Su compañía fabricó 25 tipos de calcetines específicos para cada deporte, que incluye un diseño para una golfista que reclamaba que sus calcetines se resbalaban hacia adentro de sus zapatos.

Un artículo adjunto relata sobre algunos de los muchos productos revolucionarios desarrollados por compañías pequeñas durante el siglo pasado, como el casco de protección para los trabajadores de la construcción, el dispositivo Brannock para tomar la medida del pie usado en zapaterías, el parquímetro, el desatornillador Phillips, el carro de compras, el lubricante WD-40 (llamado así porque era perfecto en la 40ª aplicación) y otros más. Entre los más recientes: una funda aisladora para mantener las tasas de café calientes, creada por un experto agente de bienes raíces en 1999, así como un teclado plegable para dispositivos electrónicos portátiles desarrollado en 1999.

Al citar el viejo refrán que “las cosas buenas vienen en cajas pequeñas”, parece que las ideas espléndidas provienen frecuentemente de pequeñas empresas.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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