26 diciembre 2007
Iowa es el primer estado en nominar sus candidatos presidenciales
Washington -- En su obra “Alicia en el País de las Maravillas” el escritor británico Lewis Carroll trató de explicar lo que es un “caucus”, un proceso político típico estadounidense, mediante una sátira.
En el tercer capítulo de la obra escrita en 1885, titulado “La Carrera del Caucus”, el pájaro Dodo organiza una competencia sin reglas lógicas. Después de la señal de partida, un grupo diverso de animales arranca en diversas direcciones y cuando Dodo declara que la carrera ha terminado, los competidores se preguntan “¿quién ganó?”. Después de mucho pensar Dodo les responde, “todos ganaron y todos recibirán su premio”.
Para un observador extranjero el “caucus”, que se entiende como asamblea electoral, puede parecer sin sentido, como la carrera política de Caroll, en la que Dodo le explica a Alicia que “la mejor forma de entender un caucus es hacer uno”. De hecho, en las asambleas electorales se trata de hacer muchas cosas: ceder tiempo personal, dialogar, decidir y reconsiderar lealtades cuando un candidato favorito no tiene apoyo para ser “viable”.
El nombre “caucus” se refiere a una reunión vecinal y deriva de una palabra de los indígenas estadounidenses que indica una conferencia de líderes tribales. Se la entiende como asamblea o comité electoral, y es una reunión que es parte de un proceso electoral. En el proceso electoral de Estados Unidos, las tribus equivalen a los partidos políticos; los líderes son los activistas partidarios y los ciudadanos participantes. Iowa es el primer estado, entre más de una docena de estados, que efectúa reuniones electorales para elegir al candidato que apoyará en las convenciones nacionales de los partidos Demócrata y Republicano en 2008. La mayoría de los estados aplica la forma más simple de la elección primaria: los ciudadanos votan y el candidato con la mayoría de votos triunfa.
El proceso electoral en Estados Unidos es un ritual que puede resultar confuso, que compite con el Colegio Electoral como la práctica política estadounidense más peculiar. El proceso data de los primeros días de la nación, antes que las elecciones primarias surgieran a principios del siglo XX. Los procedimientos del “caucus” la asamblea o comité electoral, difieren de estado a estado y de partido a partido.
El elemento común del proceso electoral es el diálogo. Los partidarios se reúnen para respaldar a su candidato y persuadir a otros a que hagan lo mismo. En Iowa, “los demócratas se reúnen en público, mientras que los republicanos votan en secreto y los demócratas deben estar dispuestos a expresar públicamente su preferencia, algo que no es usual en la política estadounidense”, afirma David Redlawsk, profesor de ciencias políticas y director para la encuesta Hawkeye de la Universidad de Iowa. Las encuestas rastrean el avance de los candidatos presidenciales antes de las asambleas electorales.
En la actualidad, una madre que trabaja puede asistir a una reunión de la asamblea electoral con un activista del partido, pero esto no siempre fue así. Originalmente, sólo las personas que dirigían el partido decidían a quién nominar, de acuerdo con Cary Covington, otro experto en elecciones de la Universidad de Iowa. “Cuando los partidos se establecieron como actores políticos en las décadas de 1820 y 1830, se consideraban como actores que representaban al pueblo, sin dejar que el pueblo se representara por sí mismo”, afirmó Covington; los partidos veían a las nominaciones como “un asunto organizacional privado en que los electores no tenían porqué involucrarse hasta que se llevara a cabo la elección general”.
Todo eso cambió en 1972 cuando el Partido Demócrata requirió a las delegaciones estatales ser representaciones demográficas de los electores. “La representación de grupos que estaban previamente excluidos lo hizo un proceso más abierto y público”, agregó Covington. El Partido Republicano pronto siguió el ejemplo y las asambleas electorales estatales se democratizaron.
Este es un ejemplo de cómo las instituciones políticas estadounidenses evolucionan para reflejar la voz del pueblo, un proceso que no se integró a la Constitución. Los padres de la patria eran protectores de la democracia en su comienzo. “Los líderes de nuestra nación desconfiaban del ciudadano promedio”, indicó Covington. “Temían que fuese muy propenso a actuar en base a emociones precipitadas en vez de un cálculo racional”.
Los demócratas superan a los republicanos en la complejidad del proceso electoral. Explicado de manera sencilla, el proceso electoral demócrata emplea una representación proporcional. Se consideran viables sólo a candidatos con más del límite de 15 por ciento de apoyo. Los partidarios de los perdedores se “realinean”, una etapa que Redlawsk, que fungió como presidente de una asamblea electoral demócrata, llama “enérgica”.
“Se debate mucho, hay mucha presión entre unos y otros; grupos inviables pueden intentar atraer personas para viabilizarse, otros grupos buscarán atraer a personas que favorecen a candidatos inviables”. Los partidarios se reúnen para ser contados físicamente en diferentes esquinas del salón asignado a sus candidatos.
Las asambleas electorales exigen un compromiso de tiempo importante. “Los que participan en un “caucus” son probablemente los electores más concientes políticamente en cualquier lugar del país”, afirma Redlawsk. La mayoría de las asambleas electorales demócratas usan la representación proporcional; las asambleas republicanas tienden a usar un sistema de votación.
La elección de Iowa empezó en 1846, pero no se convirtió en una elección clave hasta la década de 1970, cuando se la programó para ser “la primera en la nación”. Jimmy Carter, el futuro 39º presidente realizó una dura campaña usando a Iowa como el trampolín al éxito. A pesar de los actuales medios de comunicación y la publicidad partidaria, un “caucus” no es un indicador cierto de la preferencia del electorado. La asistencia a esas asambleas es generalmente baja y los participantes frecuentemente son los miembros más motivados del partido. “No es una elección general para todos. Es un proceso en que el partido determina quién lo va a representar”, explicó Redlawsk.
Las asambleas electorales de Iowa preparan el terreno, agregó, “lo que no necesariamente predicen es quién va a ganar realmente al final. Se pueden eliminar los perdedores, pero para los que quedan después de Iowa, la contienda sigue”.
Para más información, ver Las elecciones en Estados Unidos.
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