17 diciembre 2007
Victimas por minas terrestres disminuyen y se logran otros beneficios importantes

Washington -- La cifra de víctimas por minas terrestres en todo el mundo se redujo de unas 26.000 por año, hace cuatro años, a un poco más de 3.000 actualmente, cifra que incluye tanto minas terrestres como otros explosivos activados por el objetivo.
En la última década, el comercio de minas terrestres se redujo también precipitadamente, al igual que la colocación de nuevas minas. A la vez que esto ocurría, se continúo con la destrucción o remoción segura de minas, y se destruyeron millones de minas almacenadas. Todos estos acontecimientos han tenido un gran impacto que se refleja en la drástica reducción de víctimas por minas terrestres.
Por mucho tiempo, Estados Unidos ha sido el contribuyente financiero más grande para las medidas humanitarias contra las minas, una amplia categoría que cubre la eliminación de minas, financiamiento para prótesis, capacitación para el personal de remoción de minas, formación sobre el riesgo de las minas e investigación y desarrollo para mejores equipos y técnicas de remoción de minas. Desde 1993, Estados Unidos ha proporcionado más de 1.200 millones de dólares, o un tercio de toda la contribución monetaria, a unos 50 países que son o fueron afectados por minas terrestres persistentes y restos de explosivos de guerra.
Richard Kidd, director de la oficina del Departamento de Estado que se ocupa de asuntos de remoción de minas destrucción de armas convencionales en reisgo, afirma que la inversión estadounidense junto con las contribuciones de otros donadores y los esfuerzos de las mismas naciones afectadas, “ha aumentado la capacidad nacional y mejorado drásticamente la eficiencia, eficacia y seguridad de las medidas contra las minas en los países afectados por las mismas”.
Los estudios del impacto de las minas, mejores sistemas de información y esfuerzos más sofisticados de eliminación de minas aseguran ahora que “la eliminación de minas sea más segura y más productiva que hace diez años”, expresó Kidd, quien recientemente indicó en la cadena BBC que si la inversión estadounidense estuviera ausente, habría un tercio más de campos minados que pondrían en peligro a agricultores, niños y ganado.
Se pronostica que en 2008, Nicaragua será el siguiente país “libre del impacto” humanitario de las minas. Se unirá a otros que ya han logrado ese nivel como Costa Rica, Yibuti, El Salvador, Guatemala, Honduras, Kosovo, Macedonia, Namibia y Surinam.
“Libre del impacto” significa que se han eliminado las minas terrestres que representan una amenaza media o alta a la habilidad de las personas de vivir su vida normal con seguridad. Esto no quiere decir que toda mina terrestre, por ejemplo, se haya removido de la sección más remota de la selva en Costa Rica o de zonas despobladas del desierto de Yibuti, pero indica que estos dos países y otros similares a ellos dedican tiempo y dinero a otros problemas aún más urgentes hoy en día, y, afirma Kidd, “ tienen la capacidad nacional de tratar con cualquier explosivo restante’.
El Departamento de Estado tiene alianzas también con más de 60 organizaciones no gubernamentales y grupos de ciudadanos para ampliar el conocimiento del problema mundial de las minas terrestres y comprometer a la sociedad civil con su ayuda para enfrentarlo. Más allá de las contribuciones del gobierno de Estados Unidos para las medidas contra las minas, millones de dólares de ciudadanos particulares estadounidenses fluyen anualmente a través de alianzas público privadas como Root of Peace, que financia el retorno de las tierras, una vez libres de minas, para uso productivo: viñedos en Croacia, huertos en Afganistán y arrozales en Camboya.
El departamento financió también un nuevo CD/DVD, con capacidad de búsqueda, publicado por la Universidad James Madison de Virginia, diseñado para ayudar a aquellas personas que resultaron lesionadas por minas terrestres a superar su discapacidad mediante tecnología a bajo precio. El Catálogo de Tecnología Adaptable: Herramientas para Sobrevivientes de Minas Terrestres y Restos de Explosivos de Guerra ofrece más de 600 accesorios sencillos, económicos, de mostrador o fáciles de adaptar para el hogar, automóvil, granja y equipo de carpintería, para uso por parte de víctimas que buscan independencia física o económica en un entorno posterior a un conflicto.
LOGRO DE METAS
Si bien Estados Unidos no firmó la Convención de Ottawa de 1997 que prohíbe las minas terrestres antipersonales por razones militares, sí está comprometido a eliminar los riesgos humanitarios que representan todas las minas antipersonales y antivehículos. Las fuerzas armadas estadounidenses necesitan tener la habilidad de usar minas terrestres, bajo circunstancias especiales, para protección de las tropas.
No obstante, eso no debe opacar estos hitos importantes:
• En 1992, Estados Unidos prohibió la exportación de todas las minas antipersonales estadounidenses.
• En 1999, Estados Unidos removió el último campo minado estadounidense permanente restante alrededor de su base naval en la Bahía de Guantánamo.
• En 1999, Estados Unidos ratificó Protocolo II Enmendado de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales, también conocido como el primer tratado mundial sobre minas terrestres (CCW), que se trata de las minas antipersonales y antivehículos y prohíbe también las armas trampa.
• En 2004, Estados Unidos se comprometió a nunca usar minas persistentes (“de vida larga”) después de 2010, y en su lugar prometió, si es necesario, usar minas que se autodestruyen y auto desactiven para que dejen de ser una amenaza en horas o días después de que termine el combate.
• En 2006, Estados Unidos firmó la declaración de la tercera conferencia de revisión del CCW, y expuso que no haría lo siguiente:
- usar minas antivehículos afuera del perímetro de áreas marcadas a menos que se puedan detectar;
- usar tales minas afuera del perímetro de áreas marcadas a menos que se autodestruyan o auto neutralicen; y
- transferir minas antivehículos salvo que éstas cumplan con estos criterios, y entonces, transferirlas sólo a países que se adhieran a esta política.
Afirma Kidd que Estados Unidos busca medidas prácticas para reducir la amenaza de todas las categorías de minas terrestres así como de todos los restos de explosivos de guerra porque es hacer lo correcto. Pero que Estados Unidos no apoyará programas que se han propuesto eliminar hasta la última mina en un país afectado, debido a los costos prohibitivos, la necesidad de abordar problemas humanitarios más urgentes y la mínima o nula amenaza que algunas minas remotas aún representan.
Sin embargo, Estados Unidos apoya primero la búsqueda y eliminación de minas y artillería sin explotar que representen las necesidades más urgentes de una nación. Por ejemplo, aproximadamente 80 por ciento de las víctimas mundiales de minas terrestres han sido causadas por un 20 por ciento de las áreas minadas del mundo. Funcionarios estadounidenses debaten que “los recursos se deben asignar en proporción a la amenaza”.
Kidd piensa que arreglar el problema – basándose solamente en un arma o munición específica -- es útil solamente hasta cierto punto y en realidad puede resultar “ser perjudicial para los objetivos comunes” si el arreglo resulta en una desviación o asignación errónea de recursos destinados a problemas más grandes, tales como las enfermedades o el hambre.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)