12 diciembre 2007
Kiva.org conecta a prestamistas y prestatarios
Washington – Jaime Acosta, un estudiante y pastelero de Houston (Texas), le prestó dinero el año pasado a Eleuterio Salazar Segura, que es dueño de una tienda en México y quería comprar mercancía para su negocio. Después de que Salazar terminara de pagar su préstamo por completo, Jaime le prestó dinero a Penina Mataoa, un sastre en Samoa. “Me importa el bienestar de otras personas en el mundo. Tenemos muchos recursos y la pobreza extrema no debería existir”, dijo Jaime.
Jaime otorgo sus préstamos por medio de Kiva.org, un sitio de Internet sin fines de lucro dedicado a los microcréditos. Kiva es el resultado de la idea de Matt y Jessica Flannery, a los que se les ocurrió el concepto cuando Jessica era consultora de microfinanciación en el este de África hace algunos años. Kiva “quiere conectar a personas” y “conectar a prestamistas con pequeños negocios en la web”, escribió Matt en su bitácora electrónica.
Gracias a Kiva, Chiyenure Uwobodo, una nigeriana que tiene cuatro hijos, pudo solicitar un préstamo de 250 dólares para ampliar su salón de belleza, y Grace Ayaa, que es de Uganda y también tiene cuatro hijos, solicitó un préstamo de 475 dólares para comprar un refrigerador y almacenar la mantequilla de maní que fabrica hasta poder venderla, así como para comprar materiales para envasarla. Gracias al incremento de ingresos pudo ahorrar suficiente para comprar una pequeña parcela y empezar a construir una casa para su familia.
Angel Asenov Isaev, un joven búlgaro de la etnia romaní, utilizó su préstamo de 850 dólares para comprar equipos y materiales para montar un taller de reparación de bicicletas, y convirtió el frente de su casa en un taller con salida a la calle. Ha ampliado su negocio al trabajo del metal como negocio lateral y ha pagado por completo su préstamo.
“Kiva ofrece posibilidades de éxito a los pobres por medio de préstamos”, dijo en una entrevista Fiona Ramsey, voluntaria de Kiva.
Kiva no ha inventado la microfinanciación –la fuente de préstamos, opciones de ahorro y otros servicios financieros de pequeña escala para los pobres–, pero la creación de un mercado en la web para prestamistas y prestatarios es algo innovador que ha derivado en el crecimiento explosivo de casi un 30 por ciento al mes desde que se fundara el sitio web en 2005. Siguiendo las recomendaciones de un panel internacional de jueces, el Museo Tecnológico de la Innovación otorgó a Kiva un premio al desarrollo económico el 7 de noviembre en una ceremonia que tuvo lugar en San José (California).
“La misión de Kiva es conectar a personas por medio de los préstamos para aliviar la pobreza, pero la parte de la conexión de las personas es importante” dijo Ramsey. “Queremos crear maneras en que personas del mundo en desarrollo y del mundo desarrollado puedan relacionarse ... pero de una forma diferente a la forma beneficiario/beneficiado, más bien como una relación entre socios”.
“Nuestros prestamistas nos dicen que les encanta la sensación de hacer negocios con empresarios en otros lugares del mundo”, comentó.
Kiva recauda fondos de inversores en más de 70 países a través de Internet, y convierte ese dinero en fondos para 69 instituciones microfinacieras (MFI) que son sus asociadas en 37 países. Las MFI asociadas deben tener un historial de hacer préstamos “a los pobres, a personas excluidas o vulnerables y con el propósito de aliviar la pobreza”, y también tienen que someterse a un año de auditorías y estar inscritas con personalidad jurídica en sus países de origen. Kiva se refiere a sus prestamistas como sus “inversores sociales”. Estos no reciben interés por el dinero que prestan. Las MFI por otra parte, prestan dinero con los intereses que predominen en su momento y adquieren el interés como ingresos. Las pérdidas, destaca Kiva, las absorbe el inversor social, no las MFI.
Las MFI desembolsan el préstamo a los individuos y Kiva califica sus MFI por el riesgo. “Las MFI de una estrella se ven como las de mayor riesgo y con menos posibilidades de gestionar grandes cantidades de capital de forma eficaz. Las MFI calificadas con cinco estrellas son las que ofrecen menos riesgo y más capacidad de gestionar con facilidad el capital de deuda y devolverlo adecuadamente a los prestamistas de Kiva”, explica Matt Flannery en su blog.
La tasa de préstamos morosos y de impagos de cada MFI se puede consultar en el sitio web de Kiva. La mayoría de las MFI pueden presumir de no tener impagos ni prestamos morosos. La actual tasa de pago de deudores para todos los asociados alcanza el 99,78 por ciento.
“La gente quiere ayudar de modo transparente y de forma que se puedan rendir cuentas en cuanto a sus contribuciones”, indicó Ramsey.
En los dos años que lleva funcionando Kiva, más de 168.000 personas han concedido préstamos que suman un total de 16 millones de dólares. La cantidad media que se presta es de menos de cien dólares, y la cantidad media que se toma prestada es de alrededor de 620 dólares.
Kiva puede pasar el cien por cien del dinero que la gente presta a los MFI porque tiene muy pocos gastos generales, cuenta con muchos voluntarios y alianzas especiales. La empresa PayPal proporciona a Kiva un servicio gratuito de tramitación de pagos. No se gasta dinero en publicidad o mercadeo.
Ramsey cree que la clave del crecimiento explosivo de Kiva es la cantidad mínima de 25 dólares con que la gente puede conceder un préstamo. “Incluso tenemos escolares haciendo trabajos caseros para recaudar fondos que luego prestan en el sitio web”, dijo. “Mucha gente nos escribe y nos dice: ‘nunca antes había sentido que mis aportaciones podían marcar una diferencia, puesto que eran muy pequeñas’”.
“La gente puede marcar la diferencia con una pequeña cantidad de dinero, y todos juntos tenemos esta fuerte comunidad mundial que poco a poco contribuye algo y ve que puede marcar una gran diferencia. Es algo de lo que resulta increíble formar parte”, expresó.
Para más información, en inglés, véase la página web de Kiva y las crónicas en el “blog” de Matt Flannery.
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