05 diciembre 2007

Críticas personales avivan la campaña presidencial de EE.UU.

Según se acercan las primarias, los candidatos aumentan su retórica negativa

 

Washington – A menos de un mes de las primeras elecciones primarias que determinarán los candidatos presidenciales, candidatos de ambos partidos han aumentado las críticas que dirigen hacia sus adversarios.

La dinámica del sistema de las elecciones primarias motiva a los candidatos a tratar de atraer a los votantes más decididos, explicó Pietro Nivola, director del Programa de Estudios de Administración Pública de la Institución Brookings en Washington, durante un foro organizado por la Liga de Mujeres Votantes el 28 de noviembre.

“Como consecuencia de ello, a la hora de la verdad se reduce mucho la distancia entre los candidatos, como vemos ahora... y la tendencia de atacar al otro es sencillamente demasiado tentadora”, dijo Nivola.

Este hecho es evidente entre los candidatos que se disputan la designación del Partido Demócrata: la senadora de Nueva York Hillary Clinton y el senador de Illinois Barack Obama. Las encuestas apuntan al triunfo de Clinton a nivel nacional, aunque con menor ventaja que en meses anteriores. En Iowa, primer estado en el que se celebrará la elección para la designación, las encuestas revelan que la contienda es demasiado reñida como para vaticinar los resultados.

Aunque al principio los candidatos aseguraron que sus campañas serían positivas, en muchos actos recientes se han centrado en atacar los proyectos políticos de sus adversarios. La batalla se libra también en Internet: en la página electrónica de Clinton aparece The Fact Hub, que incluye las declaraciones falsas de Obama con respecto a la asistencia sanitaria. El equipo de Obama lanzó la página electrónica Hillary Attacks que documenta los ataques de la senadora contra este candidato.

“Lo que ha ocurrido en ambos partidos es que a medida que se acercan las asambleas del partido en Iowa y otros actos, los candidatos que han ido quedando en segundo y tercer lugar se han desesperado y han comenzado a criticar al favorito”, explicó Howard Reiter, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Connecticut, al Servicio Noticioso desde Washington. “Hay una antigua norma en la política y es que si no criticas al favorito, es muy probable que siga siendo el favorito. Es una práctica que ha perdurado durante mucho tiempo”.

Para los republicanos, esta pauta comienza a vislumbrarse en Iowa, donde el ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, antes considerado un candidato sin apenas posibilidades de ganar, encabeza ahora algunas encuestas, aunque por poco margen. Este hecho le ha convertido en el nuevo blanco de sus rivales, quienes ahora critican las decisiones que tomó cuando era gobernador.

En el ámbito nacional, la situación es más complicada. Al principio de la contienda por la designación presidencial del Partido Republicano, el ex alcalde de la ciudad de Nueva York, Rudy Giuliani, y el ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, a menudo eran considerados los candidatos con mayores posibilidades de ganar la designación, y eran por tanto el blanco de los ataques de los demás candidatos republicanos, así como de los que se lanzaban entre ellos dos.

Pero ahora no hay ningún favorito inequívoco, con lo cual muchos candidatos atacan al mismo tiempo a distintos adversarios. Por ejemplo, un anuncio publicitario del ex senador de Tennessee Fred Thompson muestra antiguo metraje de video en el que Romney, Huckabee y Giuliani realizan declaraciones que contradicen sus posturas actuales sobre determinados temas.

Las campañas negativas y las críticas personales contra los rivales políticos son comunes tanto en las elecciones primarias como en las generales. No son sólo las elecciones presidenciales las que se vuelven negativas, sino que las contiendas por los escaños en el Congreso también se caracterizan por sus ataques.

 

Cuando se pregunta en las encuestas, los estadounidenses responden que no les gusta ver a los candidatos hablar negativamente de otros. Sin embargo, los expertos en política aseguran que las pruebas indican que las campañas negativas funcionan, motivo por el cual se siguen utilizando de manera sistemática.

“A ninguno nos gusta cuando las personas critican a otras”, dijo Sandy Maisel, profesor de administración pública del Colegio Universitario Colby en Maine, al Servicio Noticioso desde Washington. “Pero funciona”.

Un motivo por el que los ataques funcionan es que los estadounidenses quieren sentirse seguros, y los candidatos pueden demostrar su fortaleza mediante una conducta agresiva, sobre todo cuando responden a las críticas de otro candidato, explicó Drew Westen, profesor de psicología de la Universidad Emory de Atlanta.

Westen, autor de la obra The Political Brain, que examina cómo los políticos se relacionan emocionalmente con los electores, dijo al Servicio Noticioso que si bien los ataques durante las campañas pueden ser una herramienta eficaz, los candidatos tienen que utilizarlos de manera que los comentarios negativos se relacionen únicamente con el adversario. Si hay demasiada negatividad, el postulante al cargo puede ser caracterizado como el “candidato enojado” y ese jamás gana, comentó Westen.

Los candidatos de las primarias también tienen que considerar cómo se verán sus críticas si ganan la designación, opinó Maisel. La historia demuestra que, si bien los candidatos pueden atacar a sus adversarios en las primarias, a menudo necesitan la ayuda de estos para ganar las elecciones generales.

 

Un candidato primario, “quiere ganar y para ganar puede que tenga que atacar a su adversario en esta ronda”, indicó Maisel. “Pero no debe hacerlo hasta al punto que los  partidarios de su adversario se nieguen a darle su apoyo en las elecciones generales”.

LAS CAMPAÑAS NEGATIVAS SE REMONTAN A LAS PRIMERAS ELECCIONES

“En las primeras décadas de este país, hubo algunas disputas bastante duras entre los candidatos presidenciales”, dijo Nivola.

Algunas de las primeras elecciones políticas en Estados Unidos fueron las más encarnizadas. Los partidarios que apoyaban a John Adams en su candidatura a la presidencia en 1796 calificaron a su adversario Thomas Jefferson de cobarde, débil y de persona que no compartía los valores del pueblo estadounidense.

Las elecciones de 1828 entre John Quincy Adams y Andrew Jackson fueron de las más encarnizadas en la historia del país. Los partidarios de Jackson tildaron de “proxeneta” a Adams, alegando que éste había convencido a una mujer para tener una aventura amorosa con un líder ruso. El equipo de Adams contraatacó acusando a la mujer de Jackson de ser una prostituta. Los partidarios de Adams también calificaron a Jackson de “borrico” y emplearon la imagen de un burro a modo de ilustración.

En un giro irónico, a Jackson le gustó tanto la imagen del burro que empezó a utilizarla en los materiales de su propia campaña. Hoy, la imagen del burro se emplea generalmente para representar el Partido Demócrata.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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