31 agosto 2007

Después de 50 años los Nueve de Little Rock vuelven a casa para ser homenajeados

En su adolescencia fueron parte del movimiento de derechos civiles

 
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Los Nueve de Little Rock posan para un fotógrafo en el césped de la Escuela Secundaria Central en agosto de 1997. (© AP Images)
Los Nueve de Little Rock posan para un fotógrafo en el césped de la Escuela Secundaria Central en agosto de 1997. (© AP Images)

Little Rock, Arkansas -- Ahora que comienza el curso escolar en Estados Unidos, la escuela secundaria más grande de Little Rock planea su reunión de los 50 años a la que se espera que asistan presidentes y poetas.

Sin embargo, todas las miradas estarán fijas en nueve profesionales de algo más de 60 años de edad: una agente de propiedad inmobiliaria, un contable, una asesora financiera, una funcionaria de los tribunales, un psicólogo, una periodista y unas cuantas maestras. Son los Nueve de Little Rock, los primeros afroestadounidenses que asistieron a la Escuela Secundaria Central, a la que sólo asistían blancos, en 1957. Su matriculación causó resistencia y una crisis constitucional que hizo avanzar los derechos civiles en Estados Unidos.

Después de que los Nueve de Little Rock se plantaran, la integración escolar progresó en el sur, despacio en un principio, pero rápidamente una vez que se aprobara la ley dDerechos Civiles de 1964. El porcentaje de afroestadounidenses que terminaban la escuela secundaria pasó de un 18 por ciento en 1957 al 81 por ciento hoy día, según la Oficina del Censo. La tasa de blancos que terminaban la escuela secundaria en 1957 era de un 43 por ciento, hoy día es de un 86 por ciento.

Melba Pattillo Beals, Elizabeth Eckford, Ernest Green, Gloria Ray Karlmark, Carlotta Walls LaNier, Terrence Roberts, Jefferson Thomas, Minnijean Brown Trickey y Thelma Mothershed Wair tienen una relación estrecha.  “Nos hemos convertido en un club exclusivo”, dijo Green, “el pacto se cerró cuando teníamos 15 ó 16 años”.

En lo que respecta a las relaciones entre las razas en el sur de Estados Unidos en 1957, Little Rock era un lugar progresista. Los sistemas de autobús y biblioteca no estaban segregados. Cuando las escuelas de la ciudad comenzaron a aplicar la norma establecida por el Tribunal Supremo que establecía la ilegalidad de la segregación, nadie esperó que hubiera una crisis.

Sin embargo, el primer día que los negros iban a asistir a la Escuela Secundaria Central, el gobernador Orval Faubus, que se presentaba como candidato a la reelección y deseaba obtener los votos de los segregacionistas, envió tropas de la Guardia Nacional a sitiar la escuela alegando “el mantenimiento de la paz”.

“Hubiera pensado que se refería a mi paz” dijo Wair, “no me tenía a mí en el pensamiento y yo no lo sabía hasta que llegué allí”. Los guardas prohibieron a los afroestadounidenses entrar a la escuela, y les dejaron enfrentados a un grupo de exaltados.

 

“Los chicos blancos y los negros jugaban juntos”, comentó LaNier. “No esperaba odio ni mentalidad de exaltados. Incluso cuando lo vi, no pensé que fuera a durar mucho”.

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Los Nueve de Little Rock posan en la sala de Daisy Bates en 1957.
Los Nueve de Little Rock posan en la sala de Daisy Bates en 1957. (Fot de la Biblioteca del Congreso)

Beals fue a la escuela aquel primer día con su madre y les hicieron irse. Eckford y Roberts llegaron solos. Ambos traspasaron la barricada humana, Eckford incluso después de haber encarado las bayonetas de los soldados. Obligaron a los afroestadounidenses a permanecer en sus casas durante 19 días, hasta que un tribunal federal ordenó al gobernador que retirase los guardas. De todos modos cuando los nueve consiguieron finalmente entrar a la escuela el 23 de septiembre, la policía no pudo controlar a la turba en el exterior. Los afroestadounidenses asistieron a algunas clases aquél día, pero fueron extraídos del edificio clandestinamente envueltos en mantas y ropajes en el suelo de dos automóviles.

Las imágenes de Little Rock en los medios de comunicación, especialmente aquellas que mostraban a blancos golpeando a periodistas negros, dejaron  una profunda huella en el mundo y obligaron al presidente Eisenhower a actuar. Según el historiador Taylor Branch, Eisenhower era “en el fondo un segregacionista”, pero había jurado aplicar la ley. El 24 de septiembre, despachó a Little Rock 1.200 miembros de la división de paracaidistas 101 Águilas voceadoras (“Screaming Eagles”) del Fuerte Campbell, en Kentucky. Al día siguiente estos escoltaron a los nueve de Little Rock y les protegieron en los pasillos de la escuela. 

“El verdadero significado de Little Rock es que demostró que los políticos estatales no pueden en última instancia desafiar a los tribunales federales. Si el presidente no hubiera enviado a las tropas, la Constitución se hubiera convertido en lo que cualquier gobernador hubiera querido”.

Nuevamente en 1962, el presidente John f. Kennedy envió tropas para obligar a la aplicación de la sentencia de una corte federal para admitir en la Universidad de Misisipí a James Meredith, un veterano negro de la Fuerza Aérea. Y en 1963, los guardas federales se enfrentaron al gobernador de Alabama George Wallace cuando este impedía a estudiantes afroestadounidenses que se matricularan en la Universidad de Alabama. “Los tribunales no tienen un ejército” comentó Branch. “Sólo pueden sobrevivir si el poder ejecutivo les apoya”.

El 25 de septiembre de 195, cuando la división de paracaidistas 101 llevó en automóvil a la escuela de Little Rock a los Nueve, dijo Wair, “la multitud se dividió como el mar Rojo”.

Sin embargo, una vez que se fueron las tropas dos meses más tarde, los estudiantes negros sufrieron más acosos por parte de otros estudiantes, que les apremiaban a marcharse, “pero todos comprendimos que marcharnos no era una opción”, dijo Green.

Los estudiantes negros se habían presentado voluntarios para asistir a la Escuela Central y fueron elegidos por sus calificaciones y sus temperamentos. “Todos estábamos contentos. Sabíamos que la Escuela Secundaria Central ofrecía muchas más asignaturas, y arte dramático y elocución y tenía canchas de tenis y un precioso estadio de enorme tamaño”, dijo Trickey.

Deseaban una formación sólida, pero también iban en busca de la igualdad. “¿Qué tipo de vida me espera si me echo atrás?” se preguntó Karlmark. “¿Puede haber un Dios que haga a un grupo de chicos mejor que otro?”

Ocho de los nueve completaron el año. Uno fue expulsado por reaccionar a un ataque. Green, el único estudiante de último curso se graduó en la Escuela Central en mayo de 1958. Su familia fue a la ceremonia, a la que también asistió Martin Luther King Jr.

Hay diversos actos planeados en Little Rock para el mes de septiembre. Todos los componentes del grupo de los nueve de Little Rock hablarán en la escalinata de la Escuela Secundaria Central, recordarán el día en que hace 50 años mostraron su valor al acudir a la escuela con una escolta del Ejército.

También hablará ese día el presidente Bush, y el expresidente Clinton presidirá un cena con los Nueve de Little Rock en la que estos otorgarán becas a nueve jóvenes estudiantes. Se inaugurará un nuevo centro dedicado al educar a la población sobre el papel de los Nueve de Little Rock en el movimiento de los derechos civiles. Se espera que asista Ruby Bridges, que a los 6 años fue escoltada por los efectivos federales en una escuela elemental en Nueva Orleáns, donde era la única niña negra matriculada.

“Hace 50 años tuvimos la idea de que Estados Unidos podría reconocer mejor sus recursos humanos, proporcionaría más opciones, eliminaría barreras para que la gente pudiera desarrollar sus destrezas” comentó Green. “Todavía creo que esa es la idea que debe existir en este país para que sea un líder mundial”.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

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