27 agosto 2007
Iniciativa ilustra efecto beneficioso de colaboraciones público-privadas
Washington – “He visto en persona el impacto que tienen las minas terrestres en la vida y los medios de vida” de la población civil iraquí, dijo el director de una organización no gubernamental (ONG) que capacita y supervisa al personal que lleva a cabo las encuestas sobre minas terrestres.
Joseph Donahue, director del Programa de aminstración de información y actividades relacionadas con las minas (iMMAP), relató la historia de una familia de Suleimaniya en la que el padre perdió una mano y su hija una pierna por culpa de una mina mientras ambos cosechaban en un huerto.
“Algunas de estas personas son campesinos, son pobres y están desesperados. Asumen el riesgo porque desean lo que desea todo el mundo: poder cuidar de sus familias”, dijo Donahue en una entrevista con el Servicio Noticioso desde Washington el 22 de agosto.
En comunidades en el sur de Iraq, agregó, mucha gente ha muerto o ha resultado herida a causa de las minas terrestres y municiones sin estallar mientras buscaban chatarra en los campos de batalla abandonados.
“Es la desesperación económica”, explicó. “Es la necesidad de tener que cuidar de la familia”.
Una Encuesta sobre el impacto de las minas terrestres realizada en fechas recientes en 13 de las 18 provincias de Iraq da cuenta de las iniciativas estadounidenses que ayudan a los iraquíes a sanar desaveniencias étnicas o sectarias e intentan al mismo tiempo eliminar las minas terrestres, los proyectiles de artillería, las bombas sin estallar y otros vestigios mortíferos de conflictos pasados y presentes.
Este proyecto es sólo uno de los numerosos proyectos que lleva a cabo Estados Unidos en alianzas humanitarias en todo el mundo.
Desde 1988 Estados Unidos ha sido uno de los países líderes en las acciones humanitarias de extracción de minas. Con la creación del Programa humanitario estadounidense de actividades relacionadas con las minas en 1993, Estados Unidos ha proporcionado casi 800 millones de dólares a 46 países para financiar las actividades de detección y remoción de minas, ducación sobre el riesgo que representan las mismas para las poblaciones amenazadas y programas de ayuda para sobrevivientes de explosiones de minas y para sus familias. Además de los fondos se han establecido alianzas estrechas con numerosas ONG que llevan a cabo actividades humanitarias relacionadas con las minas.
El proyecto en Iraq, realizado en colaboración con el gobierno de ese país y con fondos de una donación de cuatro millones de dólares concedida por la Oficina de Remoción y Reducción de Armas del Departamento de Estado, encontró que las minas terrestres abandonadas y las municiones sin estallar representan una amenaza para la vida y los medios de vida de al menos uno de cada cinco iraquíes.
El iMMAP, con sede en Washington, entrenó y supervisó a los equipos que realizaron la encuesta, que también tuvieron apoyo de la Comisión Europea y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, así como de expertos en extracción de minas de la empresa RONCO Consulting Corporation y de la ONG británica Mines Advisory Group.
A diferencia de la mayoría de operaciones de encuesta, la remoción de minas comenzó inmediatamente para hacer seguros y productivos más de 13,8 millones de metros cuadrados de tierras y destruir casi 140.000 municiones sin estallar y 13.000 minas terrestres que los equipos descubrieron. Con la información que recabó la encuesta, las autoridades iraquíes pueden continuar planeando otras operaciones.
Algunos miembros del equipo en Iraq han utilizado sus nuevos conocimientos para apoyar las actividades de extracción de minas posteriores al conflicto en otros lugares como Armenia y la República Democrática del Congo, dijo Donahue.
Dependiendo de las condiciones de seguridad, los equipos ampliarán la encuesta a las cinco provincias iraquíes restantes: Bagdad, al-Anbar, Diyala, Ninawa y Salah ad-din.
Independientemente de que las minas sean residuos de la guerra entre Irán e Iraq que tuvo lugar en la década de 1980, la Guerra del Golfo de 1991 y las constantes campañas de represión de Saddam, o las medidas defensivas del régimen en 2003, o incluso si la amenaza proviene de armas sin estallar de las fuerzas de la coalición, la remoción de estos asesinos ocultos es fundamental para agilizar el flujo de asistencia humanitaria. La extracción de minas también permitirá que las familias regresen al trabajo y que las comunidades comiencen el largo trayecto hacia la recuperación.
El Departamento de Estado ha invertido más de 110 millones de dólares en Iraq desde 2003 para despejar las minas terrestres y otros explosivos, instruir a los iraquíes acerca del riesgo que representan las minas terrestres y asistir a los supervivientes de las explosiones de las mismas. Los fondos también se han destinado a la creación de la primera Autoridad Nacional sobre Actividades relativas a las Minas de Iraq y a establecer la primera ONG iraquí de extracción de minas: la Organización Iraquí de Remoción de Minas y Municiones sin Estallar (IMCO).
Las armas excedentes del conflicto son las materias primas que se utilizan para fabricar las bombas improvisadas cuyos objetivos son la población civil iraquí y las fuerzas militares de la coalición. En ese sentido, la Encuesta sobre el impacto de las minas terrestres representa un valioso primer paso hacia la consolidación de la seguridad al reducir las bajas entre la población civil.
Como reflejo de la diversidad étnica y sectaria de Iraq, los equipos de encuesta estuvieron integrados por árabes sunitas y shiítas, curdos, turcomanos, yazidi, varias sectas iraquíes cristianas y zoroastrianos. Los miembros del equipo de encuestas viajaron de pueblo en pueblo y entrevistaron a los habitantes de la zona, independientemente de la composición étnica o religiosa de la comunidad en particular, acerca de las concentraciones de minas terrestres en la zona y el número y la gravedad de las heridas.
Los equipos descubrieron miles de minas y municiones enterradas en campos y escondidas por las fuerzas de Saddam en granjas, escuelas, mezquitas, clínicas de salud y otros centros donde acude la población civil. A menudo estaban almacenadas incorrectamente y, de no haber sido descubiertas, podrían haber detonado debido al calor excesivo o el forcejeo, pero los expertos de IMCO se encargaron de retirar y desactivar las bombas.
Los equipos utilizaron después el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) para trazar mapas digitales de las zonas peligrosas que el iMMAP, tras recibir la certificación del Servicio de la ONU de Actividades Relativas a las Minas, recopiló en una base de datos para uso de las autoridades iraquíes y sus socios internacionales.
En el sitio electrónico del Departamento de Estado puede consultar un fotorreportaje, en inglés, sobre la encuesta.
Para más información, véase Iraq.
El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)